¿Para siempre o nunca?

¿Para siempre o nunca?

Hay días que todo pesa y creemos que no podemos con ello, días en los que el mundo se nos cae encima, que parece que todo y todos se hayan puesto en contra nuestra. Sé bien de lo que hablo, lo he sufrido muchas veces, y muchas de ellas, algunos de vosotros habéis sido testigos, al menos de mis palabras.

Pero, aunque tardan, llegan otros en los que comienzas a ver la luz, en los que vuelven esas ganas de vivir, en los que vuelves a apreciar cada pequeño detalle de la vida y te parece mágico.

Hoy, repasando alguna entrada anterior, he llegado a alguna que necesitaba releer, lo necesitaba porque ese día que las escribí mi corazón estaba roto y hoy poco a poco se va recomponiendo, porque yo quise reparar y alguien más también y cumplir aquellas promesas que siempre quedaban perdidas.

No voy a negar que he sentido una pequeña punzada de dolor, a pesar de ver que aquella noche fue un final, no el que yo pensé que sería, y a la vez un principio. Un volver a comenzar, porque aunque parezca continuidad, ha sido un comienzo a intentar algo parecido pero mejor.

Cuando tocamos fondo ya no queda otro camino que no sea hacia arriba, y así fue.

Quise releer aquello porque una entrada que leí ayer me recordó cosas, me recordó pasar lo mismo pero visto desde el otro lado, y aún con el dolor y daño que me hizo la situación, querer ayudar a salir y recuperar lo que una vez fue.

Nunca sabemos si existe un «para siempre», pero creo que es mucho mejor que un «nunca» por no haberlo intentado.

B.D.E.B

Hace 48 años…

Hace 48 años…

Escribe una carta a tu yo de 100 años.

¿Te acuerdas? Hace 48 años te escribí esta carta, una carta para recordarte como eras, que sentías, de qué y quiénes te rodeabas, de lo que era importante y lo que pasó a segundo (o tercer) plano.

Estabas camino a conseguir la felicidad, después de una mala temporada (otra más que deseabas fuera la última) todo iba encaminado, pero esta carta se escribió ahí, aún no sé si llegaste a conseguirlo.

Eras sencilla y sincera, amiga de tus amigos y de quiénes dejaban que entraras en su vida. Intentabas rodearte de todo aquello que te transmitiera paz, te encantaba pasear por el mar, y sentarte en tu rincón a confesar todo aquello que sentías, a perder la mirada en el horizonte, a sentir la brisa acariciando tu rostro. Espero que si ahora no puedes visitarlo tú sola, te acompañen tus hijos o nietos a hacerlo.

Te rodeabas de gente bonita, y aunque algunas personas con máscaras hicieron que quisieras poner una coraza, no lo conseguiste y seguiste dejando llegar gente a tu vida, y que suerte tuviste porque no serían muchos pero siempre decías que eran los mejores, que la amistad era cuestión de calidad no cantidad.

Formaste una bonita familia, hubieron muchos «baches» demasiados…pero al final parece que siguió su curso, no sé si estos 48 años…

Dejaste cosas y personas en el camino, a quiénes te hirieron a sabiendas que lo hacían, porque no les importaba a quién se llevaran por delante por tener su propia satisfacción, pero eso hoy ya no duele, los apartaste para siempre y no permitiste que nadie te los impusiera.

No podías con las injusticias, te dolía el dolor de los demás, no soportabas que hicieran daño a los más indefensos, ni el abuso de poder.

En ese futuro que vives, 48 años después, sólo espero que la vida no te haya cambiado mucho, que en tu memoria sigan las personas más importantes, los momentos más bonitos, los que he creado hasta ahora y los que espero que lleguen, y que esa vida no te haya hecho sufrir demasiado, aunque conociéndote como te conozco, seguramente habrás sufrido, si no por ti, por todo aquello que sufran los demás a los que aprecias.

Si esta carta llega, serán muchos los años vividos y sólo espero que para bien.

B.D.E.B.

Quiérete

Quiérete

Compañía que no acompaña,
que te hace sentir en soledad,
no sabe tus gustos,
no entiende como te sientes.

No disfruta junto a ti
y tú no disfrutas porque no está a tu lado,
no comparte tu caminar,
ni tus sentimientos,
ni tu vida,
porque vive la suya.

Tu tiras fuertemente y él se deja llevar,
pero ya flaqueas,
los problemas te llegan sin ser tuyos,
es lo único que él comparte,
y a ti el amor no te deja ver.

Mírate, eras fuerte y te vas debilitando,
ya las fuerzas se agotan,
la sonrisa no brilla
y los ojos se apagan.

Ha llegado el momento de quererte,
de ser tu prioridad,
de no dejar que te llenen de problemas que no son tuyos,
de salir a flote,
de seguir viviendo.

Quiérete,
y siente que quién está a tu lado no te haga sentir en soledad,
que te acompañe como tú a él,
que comparta contigo como tú también lo haces,
que si hoy tú no tienes fuerzas sea él quien tire hacia adelante,
que te ayude, que le ayudes,
que te haga sentir que vales,
y mucho.

Quiérete y vuelve a sonreír,
a disfrutar,
a tener esa luz en tus ojos.

Te conocí fuerte, valiente,
sin que nada ni nadie te parara.
Quiérete un poco,
si los demás no lo hacen…


B.D.E.B.

Lugares con magia

Lugares con magia

¿Dónde irías durante un día de compras?

En un mundo en el que cada día estamos más invadidos por enormes centros comerciales, en los qué, en fechas señaladas sobretodo, es casi imposible andar, cada vez me decanto más por las compras on-line. No voy a decir que no visito esos sitios porque mentiría, pero cada vez con menos frecuencia.

En cambio hay lugares, que a pesar de qué estén concurridos también, tienen su propio encanto, su magia, lugares en los que me adentré hace años, que eran de visita obligada en los viajes, y en los que descubres lo más típico de cada tierra.

Si hablamos de Turquía, en Estambul tuve la oportunidad de perderme en el «Grand Bazaar» ,entre sus pequeñas tiendecitas en las que te saludaban en todos los idiomas, y cuando descubrían el tuyo, chspurreándolo te ofrecían de todo, hasta los que no nos gusta «regatear» ellos prácticamente te obligaban a hacerlo, y finalmente siempre salías con algún producto de allí. O el bazar de las especias, donde podías encontrar todo lo que buscases relacionado con la cocina, un paraíso para los amantes de ella.

En esa tierra que le tengo un especial cariño, Venezuela, en su preciosa Isla Margarita, allí se encuentra el mercado de conejeros, calles llenas de puestecitos de todo tipo, y donde conseguí parte de los cuadros que adornan mi salón, hechos en tela negra con imágenes de los indios yanomamis, autores desconocidos pero unos artistas.

En Túnez también visité el «Tozeur market» en el cuál había infinidad de artesanías relacionadas con el desierto, alguna máscara y camello se vinieron conmigo también.

Y es que la esencia está en esos pequeños mercados o mercadillos, típicos de cada lugar, donde disfrutar de sus comidas, sus productos frescos  principalmente frutas y verduras y la artesanía del lugar.

Si nos quedamos aquí en nuestra tierra, también me gusta visitarlos, en mi ciudad o en otras.

Habitualmente los sábados, hemos vuelto a tomar la costumbre de bajar al mercado central, comprar productos frescos y almorzar, un almuerzo de productos de la tierra en esos lugares, no puede faltar, aunque aquí a veces tiramos ya por la gastronomía un poco más de diseño pero sin dejar los productos de la terreta.

Un día perfecto de compras sería así, en cualquier mercado o mercadillo típico de la zona, adentrarse en su magia, dejarse llevar por sus gentes, degustar sus comidas típicas, traer alguna de sus artesanías y todo ello, sin duda alguna, con la mejor compañía.

¿Te apuntas?

B.D.E.B.

Ellos son especiales

Ellos son especiales

¿Tienes un segundo nombre? ¿Tiene algún significado especial?

En una ocasión hablé de ello, pero no me importa repetirme porque el significado de mi segundo nombre es muy especial.

Mi nombre completo es Blanca Deseada. Mis padres en su momento querían ponerme Desirée, que es lo mismo pero en francés, y en aquel momento no se lo permitieron y me lo pusieron en español.

Deseada por ellos porque después de perder a su segundo hijo tardaron en darle una compañera a mi hermana, y según han dicho siempre, fui una niña muy deseada, de ahí mi segundo nombre.

Así que aunque no parezca un nombre, a la gente le cause gracia y todas esas cosas, mi nombre lo llevo con orgullo y un cariño especial.

Soy Blanca para los amigos y Desi para la familia, y aunque no me ha gustado nunca poner a los hijos los nombres de los padres, si hubiese tenido una niña, lo más probable es que se hubiera llamado Desirée.

B.D.E.B.