Tormentas de verano

Tormentas de verano

Llevamos de nuevo unos días de mucho calor y demasiada humedad. Esta mañana «pitó» el móvil avisando de tormentas para la tarde y, en un principio, a mis vecinos y a mí nos ha hecho gracia, porque estaba todo despejado, con un sol de justicia y un calorazo importante desde bien temprano.

Y ha sido justo después de la siesta, al salir fuera estaba todo oscuro con lo temprano que era, al lado de las montañas se veía una gran nube negra, aquí decimos que mientras se queda enhanchada en el Puig Campana, la lluvia nunca llega y así ocurre la mayoría de veces.

Hoy no ha sido así, ha comenzado a moverse aire y las nubes se movían rápidamente hacia nosotros, así que ha tocado empezar a recoger todo aquello que se pudiera mojar y no debiera y esperar a que empezara a caer.

Estamos tan acostumbrados a que cuando llueve lo haga de golpe y cayendo en minutos lo que no ha llovido en meses, que siempre somos cautos y estamos observando todo por si las moscas.

Comenzaron los rayos, el aire, las primeras gotas y cuando ya estaba todo controlado, tocaba observar llover. Todos los años nos cae alguna en agosto, más hacia finales pero este año se ha adelantado, y por un momento me recordó eso, el final del verano.

La tarde se puso fresca, más de lo habitual, una tarde oscura en la que las nubes parecía que querían quedarse pero el sol intentaba pintar el cielo con sus últimos rayos del día, y al final se formó él, el arco iris.

Y ahí fue cuando de nuevo volvió el color, esa tarde gris se iluminó de nuevo y dió lugar a un bonito atardecer anaranjado, con el sol brillando con fuerza detrás de la montaña.

Una tarde de finales de verano anticipada, más cuando aún no se está de vacaciones al cien por cien (ya queda menos). Una tormenta de esas que por un momento parece que quiera oscurecerlo todo, y un sol que lucha por dejarse ver con fuerza y seguir ofreciendo sus cálidos rayos.

Algunas tormentas son momentáneas, a veces una simple ráfaga de viento fresco es capaz de llevarse esas nubes y dejar que de nuevo brille el sol, porque nada es para siempre, y las tormentas de verano aún menos…

B.D.E.B.

Mercedes Cañas – Quiero fluir.
Cobijo

Cobijo

Hoy alguien vino en busca de cobijo, no lo ha dicho, no hacía falta, hay algunas veces que las cosas se notan sin que se digan, solo tenemos que saber mirar, saber escuchar, aprender a reconocer las señales.

Cuando los ánimos no están bien, las emociones nos superan, buscamos ese cobijo de aquellos que sabemos les importamos. Muchas veces no es necesario hablar, porque duele hacerlo y no nos apetece en ese momento, solo necesitamos de que esa persona se quede a nuestro lado, sin preguntarnos por ello porque sabe que aún no estamos preparados para hablar, buscamos el estar en compañía, el distraernos y esas personas, si realmente nos conocen, se encargarán de que así sea.

Bromearan con nosotros, nos contarán mil y una historias, anécdotas, se hablará de los temas de actualidad o de cualquier otra cosa, pero eso sí, en la conversación habrá una mirada directa a los ojos, una mirada que dice  «aquí estoy, estaré, solo cuando estés preparado».

Hoy sentía que una vez más era cobijo, por un lado estaba feliz de serlo, por otro triste, porque cuesta mucho ver sufrir a quienes nos importan.

B.D.E.B.

Valeria Castro – Cuídate
Dejarse ver…

Dejarse ver…

Que complicadas somos algunas veces las personas, tanto que en muchas ocasiones pedimos algo y en realidad estamos deseando otra cosa, pero queremos que sea la otra persona la que lo averigüe.

Vamos dejando pistas, miguitas de pan para que sepan el camino que han de seguir, sin darnos cuenta de que pueden llegar los pajaritos, comerse esas migas y la otra persona perderse, no saber el camino que ha de escoger. Con lo fácil que sería dar la mano ¿verdad?

Por prudencia, por no atrevernos o quizás porque nosotros lo vemos tan claro que creemos que todo el mundo lo verá igual, o al menos esa otra persona pero puede ser que la pillemos despistada, o no termine de saber si es realmente así o solo es su imaginación, o  no llegue a verlo… Es como esa escena en que alguien te sonríe y tú te giras a ver si hay alguien detrás, y no, es a ti a quien va dirigida esa sonrisa.

Somos complicados sí, sería mucho más sencillo mirar directamente, hablar claro, decir lo que queremos, lo que nos gustaría y no esperar a que la otra persona lo adivine.

A veces «jugamos» a escondernos como hace ese sol en las montañas y dejamos que se vean esos reflejos para que la otra persona sepa donde estamos. Pero lo malo es que en alguna ocasión pueden no ver esos últimos rayos, que nos escondamos tanto que no nos encuentren, que cuando el otro salga ya sea noche cerrada y en lugar de ver el sol se encuentre a la luna bailando con las estrellas…

B.D.E.B.

Conchita y Antílopez – Puede ser.
Vive hoy como si no hubiera un mañana…

Vive hoy como si no hubiera un mañana…

¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado?

… y así intento hacer, vivir, disfrutar y compartir.

Conforme van pasando los años, vas despidiéndote de gente antes de tiempo y te das cuenta que hoy estamos y mañana no sabemos, creo que es el mejor consejo que me han dado y el que intento, en la medida de lo posible, seguir.

Algunos días reconozco que cuestan un poco más, pero como dice alguien a quien aprecio mucho, esos días nos hacemos una «bolita» y esperamos a que pasen, y también los vivimos pero de otra manera.

Hay también un consejo que yo daría a otras personas, «vive hoy como si no hubiera un mañana, y deja vivir a los demás» …

B.D.E.B.

Taburete – Roto y elegante.
Las vueltas de la vida…

Las vueltas de la vida…

Hoy mientras cocinaba un arroz, recordaba la primera vez que alguien lo estaba preparando y yo estaba con él de «pinche». Recordaba perfectamente la conversación, estaba reviviendo el momento mientras echaba los ingredientes a la paellera y enseguida ha venido a mi cabeza como puede cambiar todo en un par de años.

Recuerdo que justo en ese momento parecía que todo había vuelto a su curso normal, que los años de distanciamiento habían pasado y que todo volvía a donde tenía que estar, pero una vez más me equivocaba, una vez más me di cuenta que los intereses son los que mandan y que el cariño pasa a un segundo plano, mientras todo vaya como ellos quieren está perfecto, cuando no me cambio de bando, como se suele decir, «al sol que más calienta» y creo que yo con el verano de calor que llevamos, casi que prefiero el frío a esos «soles».

Hoy lo recordaba con algo de nostalgia, porque en el fondo no lo puedo remediar, cuando se ha compartido siempre queda aquellos recuerdos, cuando has querido, seguro que algo de cariño, o al menos lo sentimos por esos momentos que se vivieron.

La vida nos da la vuelta en muchas ocasiones, pone todo patas arriba o las nubes a nuestros pies (de ahí la imagen) pero lo más gracioso es que lo hace una y otra vez, y volvemos a caer en su trampa, volvemos a confiar en aquellos que ya nos hicieron daño y si no nosotros directamente, alguien que tenemos cercano y el golpe después duele incluso más, porque nos hace más daño ver sufrir a quienes queremos que cuando el golpe nos lo llevamos nosotros.

Hoy el arroz «ha dado para mucho» no sé si por el recuerdo, la nostalgia que me invadía en ese momento, salió bastante rico y, la verdad que me vino bien, al menos me quitó ese mal sabor de boca que te queda cuando algunos recuerdos regresan sin haberlos buscado…

B.D.E.B.

Paul Alone – Te acuerdas?