Amanece de nuevo…

Amanece de nuevo…

Después de un día regular  una mala noche, consigues que amanezca diferente, dejas atrás ese día «casi pésimo», te haces a la idea de las cosas y unas letras amigas hacen que de nuevo te levantes con energía y con esa fortaleza que creías perdida.

A veces creo que es ese momento en que te dan las noticias que no quieres escuchar, otras veces porque te hacen crear ilusiones que después se desvanecen, pero ya vas sabiendo el camino que has de seguir.

Al principio cuesta, duele, sí, pero toca seguir adelante, por mí, por los míos, por quienes tienen esa palabra justa para ayudarte a remontar, por quienes nos abrazan en la distancia, por aquellos a los que importamos y los que nos importan.

Hoy amaneció diferente a ayer, quizás en imágenes no tan bonito como esa foto pero con una esperanza igual de bonita. Sé que habrán más días malos, es lo que me ha tocado vivir, pero también sé que en este camino no voy sola.

Sólo espero seguir disfrutando de esos amaneceres bonitos, de soñar y mirar bonito y que cada día salga el sol para llenarme de energía.

Algunos días pesan y otros nos sentimos ligeros como una pluma.

B.D.E.B.

Macaco – Atreverse a vivir
Diferentes

Diferentes

A veces somos tan diferentes que me cuesta entender muchas cosas. Por un momento intento tener esa fuerza, esa convicción, esa seguridad y después me desmorono completamente.

Aparento fortaleza y tú pareces, diré, menos fuerte (nunca débil) tú siempre ofreciendo cariño y la mejor de tus sonrisas, besos, abrazos, tu corazón si es necesario y amabilidad, Y yo sin embargo doy pero antes quizás observo, porque el corazón está demasiado roto. Mi fortaleza se desvanece en tan solo un soplo, en un suspiro, el que quise soltar y nunca llegó el momento.

Uno es esa concha que de un pisotón se parte por la mitad, el otro es la fuerte, que también se puede romper, pero antes se habrá clavado en el pie.

Diferentes formas de pensar, de sentir, de querer… diferentes a la hora de elegir, de escoger, a la hora de pasar página, yo cierro el libro y tú vuelves a atrás para intentar cambiar la historia, para buscar otro final. Buscas algún detalle que intente hacer bueno al protagonista malo porque eres así, diferente a mí.

Yo muestro mis lágrimas y tú intentas esconder las tuyas, yo me derrumbo y tú intentas ser aún más fuerte, yo tengo miedo y tú alejas los fantasmas.

Diferentes, pero con un camino en común que seguir paseando de la mano…

B.D.E.B.

Soledad y Kany García – Quién dijo
Basta…

Basta…

En algún momento de nuestra vida aprendemos a decir «basta», creemos que ha llegado el momento de cerrar la carpeta, cerrar el capítulo, cerrar el corazón…

Algo de lo que no nos hubiésemos creído capaces hace algún tiempo pero que ahora es realmente necesario porque ya no aguantamos como lo hacíamos antes, no porque no se pueda si no porque nos damos cuenta de que no merece la pena, que hay algunas cosas que cuando no son recíprocas mejor dejar de dar y si es posible, de sentir…

Esto último es más complicado, pero al final se consigue, porque cuando las personas te hacen más llorar que reír, recibes más «golpes» que caricias, te ignoran mientras no necesitan nada y te buscan cuando si les ocurre, es el momento de romper con todo y cuando te busquen, cuando necesiten algo de ti se darán cuenta de que ya no estás.

¿Lo peor de todo? Seguramente en ese momento seremos los malos pero ¿acaso importa?

Toca decir basta, ser un poquito egoísta y elegirse a uno antes que seguir sufriendo por aquello(s) que no merecen la pena.

Nos damos cuenta de ello en el momento en que ponemos todo en una balanza, en un platillo lo que hemos dado durante mucho tiempo, en el otro lo que nos dieron…¿está vacío? Puede ser y al final te diste cuenta.

No doy para que me den, no quiero para que me quieran, no ofrezco para que me ofrezcan, pero que bien nos sentimos cuando nos corresponden aunque sea con migajas ¿verdad? Todavía sonreímos…

Ya toca decir «basta», ya toca cortar por lo sano, alejarse de donde no somos bien recibidos salvo por interés.

Hoy digo «basta» y lo que más me enfada de todo, es hacerlo con lágrimas en los ojos…

B.D.E.B.

Ha – Ash  –  Vencer el pasado
Recordar el momento

Recordar el momento

Cuando los días pesan más de lo que creemos poder soportar (aunque al final lo soportamos porque creo que somos más fuertes de lo que creemos), esos días me gusta revisar imágenes de esos amaneceres en el mar, revisar y alguna, seguramente, termina acompañando una entrada. Quizás pueda ser un poco «cansina» pero estas imágenes me devuelven a ese momento vivido.

Mucha gente me dice que «menudo madrugón» un domingo, y que si merece la pena, mi respuesta es siempre la misma, un simple «sí» sin dar más explicaciones a quienes seguramente no lo entenderían, porque quienes sí lo entienden no preguntan.

Esas imágenes me recuerdan ese momento, ese en el que siento la tranquilidad que tanto necesito en este momento de mi vida, el no asistir una semana a esa «cita» parece que me falte algo y no consiga esa paz de ninguna otra manera.

Se ha vuelto en algo muy necesario, es la mejor de las terapias y observar después las imágenes y escoger una para acompañar unas letras ya termina de relajarme en un día que ha sido de estar demasiado nerviosa, demasiado alterada y con ganas tremendas de tirar la toalla, pero rendirse no es una opción, siempre lo digo al resto, así que tengo que tomar de mi propia medicina.

Hoy lo he vuelto a hacer, revisar las imágenes del paseo de ayer y recordar ese momento, el de pasear sin prisas, el de llegar a mi rincón, sentarme a escribir y tomar un café mientras la mirada se perdía en ese paisaje y me dejaba llevar por esa paz que solo el mar consigue darme y más cuando está en calma.

Hay días que el peso se lleva mejor recordando los momentos que nos traen paz porque parece que esta venga de regreso.

B.D.E.B.

Natalia Lafourcade – Soledad y el mar

Encontrar(te)…

Encontrar(te)…

Mientras caminaba hoy, no estaba segura de llegar a mi rincón, al que se ha convertido en mi refugio desde hace ya algunos años.

No quería forzar el pie y la otra pierna también estaba pidiendo un descanso, pero algo me impulsaba a seguir caminando.

Iba a mi ritmo, despacio y observando todo a mi alrededor, las nubes que estaban por querer descargar agua,el mar que, a pesar de las borrascas, no andaba muy revuelto, eso sí, la playa no estaba tan bonita como otras veces, las tormentas anteriores la han dejado un poco «desordenada» pero también es cierto que habían de nuevo miles de conchas y en ese lento caminar las iba observando.

Seguía hacia ese rincón del final de la playa, sin saber muy bien el porqué, hasta que llegué allí y lo encontré vacío, solitario, solo las rocas esperando que alguien se parara sobre ellas y escuchar sus confesiones al mar.

Descubrí porqué he llegado hasta allí, ahora sé que te buscaba a ti…

Deseaba encontrarte allí, esperando mi llegada y, incluso me pregunté si te habría reconocido, estaba segura de que sí.

Estarías allí con una gorra enfundada en la cabeza, con unas gafas de sol a pesar de ser un día nublado, a veces las utilizamos para ver el mundo de otro color, otras para que nadie pueda observar esa mirada perdida en el horizonte.

Llevarías también una sudadera con capucha, esta encima de la gorra para terminar de cubrir tu cabeza por si la lluvia comenzaba a descargar y una chaqueta, esta última para protegerte del frío de la mañana.

-Sabes que la chaqueta te iba a sobrar ¿verdad?

En cuanto yo llegara te abrazaría fuertemente para protegerte del frío y darte esa calidez que en días como hoy tanto necesitamos.

B.D.E.B.

Zoe – Soñé