Como una flor

Como una flor

Algo comienza como una flor que se acaba de abrir, desde el inicio se puede observar su belleza, su delicadeza, está ahí y la observas y a cada momento te embelesa más y más, te hace sonreír y por un momento olvidar aquello que no es tan bello como ella.

Así surgen algunas amistades, como esa flor que se abre ante tus ojos, de un día a otro y mientras está floreciendo no deja de sorprenderte de que forma se ha hecho tan presente en tu vida.

Día a día la vamos cuidando, regando con ternura, con cariño, sin abusar del agua, pero estando presente y vigilando que no le falte nada. Le quitamos las flores que se van marchitando, cortamos algunas ramas para que surjan brotes nuevos y la trasplantamos cuando crece y el tiesto se queda pequeño.

Esas amistades también hay que cuidarlas, darles cariño, vigilar que no se marchiten y quitar las malas hierbas (o aclarar malos entendidos), vigilar si necesitan de nosotros y estar, para dar y ofrecer nuestra presencia siempre que se necesite.

Hoy me sorprendo en un año cuantos momentos han habido, cuantas veces estuviste, cuantas veces fuiste mi pañuelo de lágrimas y solo tú has sabido leer entre líneas en cada uno de esos momentos.

Todo empezó con una flor y un café, un atardecer con vistas al mar, a día de hoy sigo regando y cuidando para que sigas presente en mi vida y hoy una vez más un abrazo hizo florecer de nuevo esta amistad.

B.D.E.B.

Kany García y Natalia Lafourcade – Remamos
Ellos sí

Ellos sí

¿Necesitas un descanso? ¿De qué?

Pues creo que yo necesito algún descanso de muuuuchas cosas, pero parece ser que ellos también lo necesitan.

Ahí están, se han adueñado del sofá y la negrita hasta ha tirado el cojín al suelo porque le molestaba.

Supongo que ellos necesitan un descanso de los humanos, visto lo visto…

¡Envidia me dan!

B.D.E.B.

Con el pañuelo en los ojos

Con el pañuelo en los ojos

Hoy llegó de nuevo una canción que no había escuchado anteriormente y me hizo quedarme pensando, en la cantidad de veces que llevamos ese pañuelo o venda en los ojos, algunas de ellas porque queremos o necesitamos ponérnoslo y en otras porque alguien nos ayuda a hacerlo.

Imagino que nos ponemos ese pañuelo porque en ocasiones la verdad duele demasiado y parece que cuando no se ve nos duela algo menos, pero si lo pensamos bien sigue doliendo igual lo único que quizás no está tan presente, tenemos que «ahondar» un poco más para darnos cuenta de ello.

Y luego está cuando son otros los que nos ayudan a ponerla, cuando no quieren que veamos lo que hay realmente y en lugar de ponerse una máscara que pueda llegar a agobiarles y quitarla o se les pueda caer por su propio peso, nos yudan ponernos esa venda para que no consigamos ver más allá y así nos pueden guiar por el camino que más les interesa.

De una forma u otra somos nosotros los que tenemos que aprender a quitarnos esa venda, a no dejar que nos la pongan y a no ponerla nosotros, es mejor ver lo que tenemos de frente, ahondar todo lo que sea necesario y poder mirar a las personas directamente a los ojos porque estos pocas veces nos mienten y una mirada directa habla , a veces más que las palabras.

Así que se me ocurren varias circunstancias en las que ponernos un pañuelo en los ojos, para que nos den una sorpresa, para jugar, para agudizar el resto de los sentidos… ahí ya que intervenga la imaginación de cada uno, pero no permitamos que fuera de esto se nos tapen los ojos porque aunque en ocasiones no guste lo que vemos, es mejor verlo que vivir en la oscuridad.

B.D.E.B.

Leyva, Gabi Moreno – Con el pañuelo en los ojos
Historias…

Historias…

Mientras caminábamos por la orilla del mar, nos contábamos nuestras historias, nuestros éxitos, nuestros fracasos, cuando la vida nos sonreía, cuando nos hizo llorar, cuando nos rompió, cuando nos recompusimos…

Mirábamos al frente sintiendo la brisa y de vez en cuando nos mirábamos a los ojos buscando la mirada del otro, necesaria, observar que entendía a la perfección de lo que estábamos hablando, dos vidas complicadas ¿acaso hay alguna que no lo sea?

Más adelante nos detuvimos y nuestras miradas fueron a parar al horizonte, el mar estaba en calma y esa calma se contagiaba. Te miré de reojo, tu rostro estaba serio, tu mirada sin embargo brillaba. Me acerqué un poco más y te agarré de la mano mientras dejé que mi cabeza reposara en tu hombro.

-¿Es bonito verdad?

-Lo es

No hubieron más palabras, solo un nuevo cruce de miradas, una sonrisa, tu rostro ya no estaba serio y tus ojos brillaban aún más. Un acercamiento, un beso, un abrazo del que no quise soltarme…

Cerré los ojos mientras mi rostro estaba sobre tu pecho, escuchando esos latidos acelerados y supe que ahí empezaba una nueva historia, esta no tendríamos que contarla, porque la viviríamos juntos tú y yo…

B.D.E.B.

Carla  Morrison – Te regalo
Vistas…

Vistas…

Mientras hablo contigo desvío la mirada, observo el mar al fondo y el castillo a la izquierda, casi pegado a nosotras.

Mientras trasciende la conversación va oscureciendo, mi corazón también ha llegado hoy así oscureciendo, en estos días las tormentas han hecho que se disipe la luz y mientras hablamos vuelvo a mirar el castillo, ahora se encendieron las luces, hoy está iluminado de color rojo y poco a poco yo me ilumino con él.

Quizás el decir en alto las cosas que pesan, sacarlas fuera, o quizás pensar en lo bueno que tengo, tú siempre consigues que te hable de ello, de lo que me hace feliz, de quienes hacen que los días sean un poquito mejor.

Hoy me has dicho tú aquello que yo siempre digo, «la familia es la que uno elige» no he podido estar más de acuerdo. Y como siempre, recordando a quienes elijo las lágrimas pelean por salir, no las he dejado, pero tú te has dado cuenta, tu sonrisa te delata y sé que sabes como me siento.

El nudo sigue en la garganta pero por aquellos que siempre están, de una o de otra manera, quienes tienen una palabra exacta como decía ayer, quienes estuvieron desde el minuto cero sin soltarme de la mano o quienes tiran de mí cuando las fuerzas se agotan. Ese nudo está ahí por ellos, porque no sé si algún día les podré agradecer tanto.

Me he despedido de ti con el corazón iluminado de nuevo, con ese color rojo,brillante, como el del castillo en esta noche y observando el mar de fondo.

B.D.E.B.

Kany García – Que pasen los días