Carta al hermano que no conocí

Carta al hermano que no conocí

¿Es posible querer a quien nunca has conocido?

Sabes, siempre he pensado que es a tí a quien debo el estar aquí. Siempre que explicaban el porqué de mi nombre, salías tú a relucir.
Con pena en los ojos de quien lo contaba, pues nunca superó tu pérdida, y yo pensaba, ¿estaría yo aquí si el hubiera seguido estando?
Ojalá hubiese sido así, mil veces imaginé cómo hubiera sido mi vida contigo a mi lado, si me hubieras cuidado y protegido de todo, así cómo hacían losdemás.

No sé si por miedo a perderme cómo pasó contigo o por mi fragilidad emocional de niña, siempre han sido muy protectores conmigo aunque en mi interior yo sentía que tenía un ángel protector que eras tú.
Mil veces deseé, cuando tenía un problema, que ojala estuvieras tú para consolarme y poder llorar en tú hombro mientras me abrazabas fuertemente.
Desde bien pequeña tenía una cita contigo cada 1 de noviembre, ese día que nuestros padres te llevaban flores, sin faltar un solo año, allí les acompañaba y por la noche lloraba tú ausencia, porque aunque no te llegué a conocer eras y seguirás siendo mi hermano mayor.
Hoy escribo estas letras porqué de nuevo me acordé de tí, nunca le conté a nadie cómo me siento cuando vienes a mi mente, lo que me hubiera gustado compartir tantas cosas contigo, que hubieras conocido a tus sobrinos, cómo sería mi vida contigo a mi lado o simplemente si yo hubiera estado aquí.
Desde donde estés te pido que me sigas cuidando así como lo has hecho hasta ahora.
Yo te seguiré recordando siempre e imaginando cómo hubiera sido una vida teniéndote a mi lado.

Te quiere tú hermana menor.
B.D.E.B.

Sillas vacías

Sillas vacías

Recuerdo con nostalgia aquellos 24 de diciembre, aquel olor a leña y carne a la brasa, aquel caserón en mitad del campo, pero principalmente aquella mesa larga. ¿Cuántas sillas, veinte, treinta?

El júbilo de un montón de niños que corrían por dentro y fuera del caserón, el frío no importaba, podían más las ganas de poder disfrutar todos los primos juntos.

Con los años se quedó la primera silla vacía, la tuya «yaya», a partir de ahí ya no se volvió a hacer una cena más allí, al menos con todos reunidos. A partir de entonces empezaron a quedar más sillas vacías, abuelo, tíos, primos….

Seguimos celebrando en familia aunque más pequeña, de momento padres, hijos, nietos y hasta una bisnieta, así Seguimos.

Este año no podré hacerlo, estaré lejos de vosotros pero una parte de mí estará en esa mesa que preparéis tenerlo claro, las circunstancias me harán estar lejos físicamente pero mi corazón estará en esa mesa.

Este año cuando esté cenando el 24 de diciembre, para mí habrán dos sillas vacías.

*Un abrazo fuerte a todos aquellos que este año en su mesa tendrán sillas vacías, estas fechas no son felices para todos…

B.D.E.B.

Y llegaste tú

Y llegaste tú

En un día frío, llegaste a darme todo el calor que necesitaba.

Llegaste para hacernos sonreír en un momento que todo eran lágrimas.

Sonreiste por primera vez y esa sonrisa se quedó dibujaba en tú cara.

Derrochas alegría y nos contagias a los demás con tus ilusiones.

A pesar de tú corta edad, siempre pendiente de todos.

Si se me escapa alguna lágrima en algún momento, allí estás tú para abrazarme y preguntar cómo me encuentro.

Vives cada momento cómo si fuera el último, disfrutas con todo lo que haces y a la vez me haces disfrutar a mí.

Ojalá que la vida te siga llenando de alegrías y no cambies nunca.

Feliz cumpleaños y feliz vida hijo.

Llegaste para completarme y para enseñarme cómo hay que vivir.

B.D.E.B.

Cinco sentidos

Cinco sentidos


Siente esa suave brisa que acaricia tus mejillas.

Escucha el sonido de las hojas de los árboles al moverse.

Percibe el aroma de las flores silvestres.


Observa en el cielo cómo las estrellas quieren abrirse paso entre las nubes.

Saborea ese dulce beso cómo si fuera el último.


Déjate llevar con los cinco sentidos.

Convierte los pequeños momentos en grandes instantes.

B.D.E.B.

Ahogo

Ahogo

¿Recuerdas aquel día?

Tan tranquila en una playa un tanto rocosa, decidiste darte un baño.

A la salida, justo al lado de la orilla, una ola te golpeó con fuerza, tanta cómo para hacerte caer, ¿recuerdas?

Te tumbó en las piedras y tú intentabas levantarte, sacar la cabeza para coger un poco de aire, era imposible, sentías cómo cientos de piedrecitas pasaban por encima de tú cabeza, esa sensación de ahogo, porque eso era, te ahogabas, intentabas una y otra vez incorporarte, pero llegaban más olas que te tumbaban. Estabas a punto de tirar la toalla, de dejarte llevar en el mar que tanto te gustaba y de repente lo intentaste una vez más, conseguiste ponerte de rodillas para seguidamente levantarte.

Lo conseguiste.

¿Te suena de algo esa situación?

Con esto también vas a poder.

B.D.E.B.