Visitas

Visitas

Photo by Tembela Bohle on Pexels.com

Cuando estoy aquí en el camping, una de las cosas que más me llena es recibir a los amigos que vienen de visita. Cuando estás en casa también les invitas pero si la casa no es muy grande, se tiene que hacer por separado y normalmente es una comida o cena, o un café, algo digamos «rápido» aunque después haya sobremesa, pero aquí es diferente, aquí llegan por la mañana y vas a darte un baño a la piscina, luego al chiringuito a tomarte algo y después toca barbacoa o un arroz, que es lo más sencillo para cuando te juntas bastante gente y más aquí, aparte que también es lo que más apetece. Después llega el café con los dulces (no puede faltar ya sea frío o caliente) luego más tarde otro bañito en la piscina y así hasta que llega la noche, en ocasiones sacas un poco de pan con jamón, queso… y terminas el día.

Parece mucha tarea, mucho jaleo pero para mí es más que todo eso, es una alegría tenerlos aquí, ofrecerles y recibir (porque nunca vienen con las manos vacías) compartir este lugar que tan bien me hace sentir con todos ellos y disfrutar del día juntos.

Esta mañana alguien me comentó que venían unos amigos a visitarlos pero se iban a comer fuera, «yo no me meto en tanto jaleo» me han dicho, «si acaso después de comer venimos y que se den un baño en la piscina». No he sabido por donde tomarlo, porque para mí no es jaleo, ni molestia y lo hago de corazón el recibir aquí a mis amigos, cuando les invito a venir no lo hago con la «boca pequeña» lo hago porque me sale y está claro que también invito a quienes realmente me apetece que vengan, aprendí hace ya tiempo a no invitar por compromiso, porque eso si que más que pasar un día agradable es como que estás deseando que termine el día, y aquí, de verdad que es lo que menos me apetece.

Recuerdo que una vez en un camping nos dijeron que éramos la parcela que más visita habían tenido ese verano (lo dijeron como anécdota), pero creo que nosotros somos así, lo que nos gusta lo queremos compartir con los amigos y familia, con la gente que queremos y no importa si estás todo el día ocupados haciendo esto o lo otro, llegará la noche y cuando se vayan también te tumbarás y disfrutaras de ese ratito de paz, pero un mes da para mucho, para tener visitas y para estar solos, hasta el pequeño tiene aquí unos días a un amigo y la próxima semana se trae a otro, no me supone un jaleo, ni una molestia ni trabajo extra, justo lo contrario, son personas que están ahí siempre, comparten lo malo y me apoyan, ¿por qué no iban a disfrutar de lo bueno también? Creo que es lo más justo, aunque tampoco lo haga por eso, simplemente porque me apetece que estén aquí conmigo y compartir.

Soy así, somos (porque esto debe ser cosa de dos, si no…) aquí todos son bienvenidos y bien recibidos y se van comidos, bebidos y creo que queridos también, porque no me gusta que se vayan con la sensación de que su visita pesa, me gusta despedirles diciendo que ya saben donde estamos y que cuando quieran volver solo tienen que llamar para que hayan «provisiones» y si vienen de sorpresa, aquí esta abierto todo todos los días, así que tampoco es problema.

Creo que una de las cosas más bonitas de la vida es compartir, así que aquí estoy y si quieres venir sólo tienes que traer ganas de pasar un ratito agradable.

Feliz lunes y feliz semana.

B.D.E.B.

Lo pequeño que nos hace grandes

Lo pequeño que nos hace grandes

Describe un hábito que te aporte felicidad.

No es sorpresa si digo que uno de los hábitos que más felicidad me aporta es pasear por la orilla del mar al amanecer y sentarme en mi rincón a leer, escribir, a relajarme, a reflexionar, a desconectar…

Si me centro en estos días aquí, me encanta los días como hoy de recibir las visitas de los amigos, pero una vez se marchan, cenas y este ratito de ahora, en el que me quedo aquí sola, escuchando la música de la animación de fondo y tumbada, leyendo, escribiendo y desconectando del resto del mundo… eso también me hace feliz, me relaja y casi hace que me olvide de todo.

Y también retomar algunas aficiones que había dejado un poquito de lado, y ahora que hay tiempo ponerme de nuevo a practicar y conseguir algún resultado que me ha gustado, también me hace feliz.

Creo que son siempre las pequeñas cosas, los hábitos más sencillos los que me aportan más felicidad, y en tiempos en los que escasea (tengo claro que esto es un pequeño paréntesis) hay que aprovechar al máximo esos ratitos, disfrutar todo lo que se pueda de esos hábitos que nos hacen felices.

B.D.E.B.

Luz tenue

Luz tenue

¿Qué te despierta curiosidad?

Una luz tenue acompaña la noche, silencio y soledad, en breve llegará el bullicio de las noches de agosto, en breve las noches serán distintas, los silencios se convertirán en algarabía y la soledad en multitudes.

Observo mi alrededor con curiosidad, no sé cuando volveré a vivirlo con la misma tranquilidad, con esos momentos para mí misma, para descubrir algo que estaba olvidado en un rincón, para disfrutarlo sin prisas, sin interrupciones.

Y ahí justo es cuando descubro que algunas cosas quedan tenues como esa luz, pero no terminan de apagarse, sólo hay que curiosear un poquito hasta encontrar el regulador que las haga brillar de nuevo.

B.D.E.B.

Palmeras…

Palmeras…

Después de dos días jugando con las nubes, el cielo estaba despejado, me tumbé observando las palmeras, su sombra cubría mi rostro y cerré los ojos, fue suficiente para comenzar a soñar.

Soñé con aquel lugar, sus palmeras eran distintas, nosotros éramos distintos también, tumbados en aquella playa paradisíaca, soñé con tu sonrisa, con tus dedos acariciando mi mejilla, sujetando mi barbilla, acercando mi rostro al tuyo, el tuyo al mío. Tus ojos brillaban y descubrían intenciones, nuestros labios se fundieron en un dulce beso y en ese preciso instante desperté.

De nuevo estaba en esas otras palmeras, en ese otro lugar, miré a mi lado y tú seguías allí, con tu sonrisa y mirándome fijamente a los ojos.

-Te dormiste, ¿con qué soñabas que se te veía feliz?

B.D.E.B.

De nuevo yo

De nuevo yo

Si alguien no te pudiera ver, ¿cómo te describirías?

El paso de los años va dejando surcos en tu piel, líneas marcadas en los momentos de felicidad, aquellas que se forman cuando reímos, algo tan importante en la vida.

Ojos herencia de tu abuela, pequeños, marrones, no destacan como otros, son discretos como tú, pero tienen mucho que decir, son sinceros, brillan cuando estás feliz, se apagan cuando entristeces y se humedecen cuando algo duele o emociona.

Tu pelo siempre fue oscuro y ondulado, ahora se cubre de canas y aunque no eres de las más coquetas, decides cubrirlo y cambiar un poco tu imagen, quizás para gustarte un poco frente al espejo, aunque cada día eso te importa menos, en ti, en el resto hace mucho que dejó de importarte, prefieres un corazón bonito a una cara.

No eres alta, tampoco lo necesitas, por mucho que lo seas nunca llegarás a la luna ni a bailar con las estrellas, para eso simplemente tienes que soñar, soñar bonito.

Las manos, siempre bien cuidadas, quizás es de las partes de tu cuerpo que más prestas atención, no sólo del tuyo, de cualquiera, siempre te fijas en los ojos y después las manos. Si alguna vez cuando converso contigo cara a cara bajo la mirada, ya sabes que busco tus manos. Las manos nos sujetan para caminar juntos, para que no caigamos, cierran el abrazo y acarician, una caricia en el momento exacto quizás se siente más que un «te quiero». ¿Entiendes porqué me importan tanto?.

Un físico sencillo, sin llamar la atención, porque así soy yo, no me gusta llamar la atención, prefiero pasar desapercibida, y quien de verdad le importe se dará cuenta de mi presencia.

B.D.E.B.