
Cuando estoy aquí en el camping, una de las cosas que más me llena es recibir a los amigos que vienen de visita. Cuando estás en casa también les invitas pero si la casa no es muy grande, se tiene que hacer por separado y normalmente es una comida o cena, o un café, algo digamos «rápido» aunque después haya sobremesa, pero aquí es diferente, aquí llegan por la mañana y vas a darte un baño a la piscina, luego al chiringuito a tomarte algo y después toca barbacoa o un arroz, que es lo más sencillo para cuando te juntas bastante gente y más aquí, aparte que también es lo que más apetece. Después llega el café con los dulces (no puede faltar ya sea frío o caliente) luego más tarde otro bañito en la piscina y así hasta que llega la noche, en ocasiones sacas un poco de pan con jamón, queso… y terminas el día.
Parece mucha tarea, mucho jaleo pero para mí es más que todo eso, es una alegría tenerlos aquí, ofrecerles y recibir (porque nunca vienen con las manos vacías) compartir este lugar que tan bien me hace sentir con todos ellos y disfrutar del día juntos.
Esta mañana alguien me comentó que venían unos amigos a visitarlos pero se iban a comer fuera, «yo no me meto en tanto jaleo» me han dicho, «si acaso después de comer venimos y que se den un baño en la piscina». No he sabido por donde tomarlo, porque para mí no es jaleo, ni molestia y lo hago de corazón el recibir aquí a mis amigos, cuando les invito a venir no lo hago con la «boca pequeña» lo hago porque me sale y está claro que también invito a quienes realmente me apetece que vengan, aprendí hace ya tiempo a no invitar por compromiso, porque eso si que más que pasar un día agradable es como que estás deseando que termine el día, y aquí, de verdad que es lo que menos me apetece.
Recuerdo que una vez en un camping nos dijeron que éramos la parcela que más visita habían tenido ese verano (lo dijeron como anécdota), pero creo que nosotros somos así, lo que nos gusta lo queremos compartir con los amigos y familia, con la gente que queremos y no importa si estás todo el día ocupados haciendo esto o lo otro, llegará la noche y cuando se vayan también te tumbarás y disfrutaras de ese ratito de paz, pero un mes da para mucho, para tener visitas y para estar solos, hasta el pequeño tiene aquí unos días a un amigo y la próxima semana se trae a otro, no me supone un jaleo, ni una molestia ni trabajo extra, justo lo contrario, son personas que están ahí siempre, comparten lo malo y me apoyan, ¿por qué no iban a disfrutar de lo bueno también? Creo que es lo más justo, aunque tampoco lo haga por eso, simplemente porque me apetece que estén aquí conmigo y compartir.
Soy así, somos (porque esto debe ser cosa de dos, si no…) aquí todos son bienvenidos y bien recibidos y se van comidos, bebidos y creo que queridos también, porque no me gusta que se vayan con la sensación de que su visita pesa, me gusta despedirles diciendo que ya saben donde estamos y que cuando quieran volver solo tienen que llamar para que hayan «provisiones» y si vienen de sorpresa, aquí esta abierto todo todos los días, así que tampoco es problema.
Creo que una de las cosas más bonitas de la vida es compartir, así que aquí estoy y si quieres venir sólo tienes que traer ganas de pasar un ratito agradable.
Feliz lunes y feliz semana.
B.D.E.B.




