Nunca he tenido gatos y tengo que decir que me parecen preciosos pero hay algo que hace que les «tema» un poco, cuando se quedan mirando fijamente, no me fío mucho de ellos y sin embargo ellos se fían de mí y parece que les caiga bien.
Cuando he ido a casa de alguien que ha tenido gatos, casi siempre terminan encima de mí buscando mimos, a pesar que no les busque, que no les llame, pero es sentarme y ahí están. Hace tiempo con el de una amiga siempre pasaba cuando iba a su casa. Más tarde mis suegros tuvieron una gatita «Mimi», siempre estaba encima de mis piernas, en cuanto me sentaba en el sofá.
Yo sólo he tenido perros, ahora a esos dos bichejos Ares y Hera, pero tengo que decir que mi negrita (Hera) creo que tiene un poco de complejo de gato, más que tumbarse en el sofá, se sube y se tumba en el respaldo, y si te acercas te da toques con la pata en la cabeza.
Ayer, mientras yo me declaraba un poco «protestona», alguien me definió así «Una voz que no calla lo que el corazón siente». Claro, me gustó muchísimo más y es que hay gente que siempre nos ve con buenos ojos y tienen unas palabras amables, como nuestra compañera de letras Madelaine.
Y pensando sobre esas palabras que ella escribió, realmente creo que sí, que no puedo callar cuando siento algo, que lo tengo que decir (aunque a veces un te quiero me cueste soltarlo), pero es cierto que tengo que decir las cosas de una forma u otra, lo que me molesta, pero también lo que me gusta, lo que me agrada y lo que me hace bien.
Hoy toca hablar de esto último, de lo que me gusta y me hace sentir bien. En ocasiones lo hago de palabra, en otras lo hago mediante letras, pero creo que siempre lo hago mediante hechos, porque a veces yo me siento más «cómoda» demostrando que diciendo pero también es cierto que no siempre la gente se da cuenta, hay quienes prefieren que les digas, les escribas y así parece que les queda más claro, pero sin rodeos porque les cuesta leer entre líneas.
Aquello que el corazón siente hay que decirlo, o expresarlo porque cuando no es algo bueno nos oprime y sentimos que nos ahoga, pero cuando son cosas bonitas, es muy necesario que aquellos que lo provocan lo sepan, que sepan de esa alegría y de esa felicidad que sientes en parte gracias a ellos y también corresponderles por ello, aunque sea con un simple agradecimiento o quizás con más, sin forzar, porque salga, porque el corazón hable y esa persona sepa que lo que provoca en ti es importante.
Muchas veces tenemos costumbre de decir sólo lo malo, parece que sea más fácil decir las cosas que nos incomodan, de algo, de alguien, pero está bien decir lo que nos agrada y además al otro seguro que le gusta que lo hagamos, por mucho que haga las cosas de corazón, porque le nacen, quizás ahí es donde aún más hay que decir un «gracias».
Supongo que sí, que soy una «voz que no calla» (permíteme Madelaine que utilice tus palabras), estoy aprendiendo a decir las cosas y no guardarlas dentro, antes mi timidez me podía, ahora poco a poco lo voy soltando todo, aunque de momento sea por aquí y con la gente que tengo confianza, imagino que tampoco puedes abrir el corazón a quienes no saben o quieren buscar en él salvo para dañarlo.
En ocasiones escuchas una canción y parece que la hayan escrito para ti.
Esta ya la había escuchado antes pero hay días que es necesario ponerla en bucle para que en esa cabeza tan dura que tenemos, se nos quede grabado, que podemos, que siempre se puede.
Espero que os guste, feliz noche.
B.D.E.B.
«Por las veces» Conchita
«Por las veces que no me escuche Por las veces que me hice de menos Por las veces que no me cuide Por las veces que pensé que no iba a sucederme Por las veces que no me atreví Por las tardes que no tuve fuerza Por todos los gritos que pegue Por lo mal que me trate, por lo mal que me hable a veces
Puedes Te juro que puedes Encontraste fuerzas donde no quedaba nada Puedes Te juro que puedes Sabes te han pasado tantas cosas Hasta que has llegado aquí Yo sé que no ha sido fácil, pero ahora eres feliz Saca pecho y mira al frente, sé que estás en plena curva Te prometo que el camino Al final se allana
Y aunque ahora te parezca casi un imposible Aquí siempre sale el Sol y lo encontraste sola Y es que estás solo a un peldaño de borrar la herida Te prometo que tu sueño está hecho a tu medida
Por las veces que dudé Por las tardes que he perdido el tiempo Por las veces que no me guste Por las veces que escuche más al resto que a mi cuerpo
Puedes Te juro que puedes Encontraste fuerzas donde no quedaba nada Puedes Te juro que puedes Sabes te han pasado tantas cosas Hasta que has llegado aquí Yo sé que no ha sido fácil, pero ahora eres feliz Saca pecho y mira al frente, sé que estás en plena curva Te prometo que el camino Al final se allana
Y aunque ahora te parezca casi un imposible Aquí siempre sale el Sol y lo encontraste sola Y es que estás solo a un peldaño de borrar la herida Te prometo que tu sueño está hecho a tu medida
Por las veces que fallé Y no me pude reponer Por las veces que el disparo atravesó El alma también por las veces que me ahogué
Sabes te han pasado tantas cosas Hasta que has llegado aquí Yo sé que no ha sido fácil, pero ahora eres feliz Saca pecho y mira al frente, sé que estás en plena curva Te prometo que el camino Al final se allana
Y aunque ahora te parezca casi un imposible Aquí siempre sale el Sol y lo encontraste sola Y es que estás solo a un peldaño de borrar la herida Te prometo que tu sueño está hecho a tu medida»
Aunque pueda parecer lo contrario, me molestan muchas cosas, algunas más que otras pero no sé si podría destacar una entre tantas.
Me molesta el abuso de poder, me molesta la gente que humillan a otros, me molesta el maltrato verbal (el otro es mucho más que molestar), me molesta que me miren por encima del hombro (a mí o a cualquiera) con lo bonito que es mirar a los ojos.
Me molesta la mentira, el hacer daño «gratuitamente», me molesta el engaño, me molesta un «te quiero» sin sentirlo, me molesta un abrazo con «puñales», me molesta la envidia (la sana no), quienes se acercan sólo por conseguir algo.
Me molesta quien entra y sale de tu vida cada vez que le da la gana dejándolo todo patas arriba y sin explicaciones, me molesta la ironía, la hipocresía, las personas que se creen superiores a otros (no les deben haber explicado que al final todos terminaremos en el mismo sitio).
Todas esas cosas y alguna más, que seguro que me he dejado por el camino, me molestan y no las soporto y se ve que los años van acentuando todo porque cada día me molestan más.
Luego hay una serie de cosas que me molestan pero ya menos,
Me molesta que me despierten de la siesta (a no ser que sea para tomar un café o tener una buena conversación), me molesta que me toquen el pelo al contrario de la mayoría de gente recibo con gusto cualquier caricia, pero el pelo…. imagino que mis migrañas tienen algo que ver, me molestan las interrupciones por cosas sin importancia y que cuando hay algo importante no te avisen. Pero todo esto son cosas sin importancia y que si preguntáis a mi entorno seguro que numeran bastantes más (soy muy protestona) pero ni me enfado por ellas ni me las tomo a mal, ahora las otras… nada que ver.
Te haces el fuerte, que nada pasa, que no te hiere, que estás bien…
Pero sufres, y a mí se me parte el alma, lo disimulo y te hago sonreír, te hablo de cualquier tema, sólo quiero distraerte, sacarte del dolor, de los pensamientos que capturan tu mente, tu alma, el corazón.
Lo que considerabas un pilar esencial en tu vida se derrumba, hay otros que te sostienen pero aún así falta uno. El que siempre tuviste (o creíste tener) por el que peleaste contra viento y marea, y hoy te preguntas si mereció la pena.
Me tienes, lo sabes, estoy y estaré, pese a las tormentas, pese a quien le pese. No sólo estoy, estuve siempre, incluso cuando no lo querías ver, cuando los fantasmas negaban el valor de mi existencia, aún así estuve, invisible a tus ojos, sosteniendo tu alma y agarrando fuerte tu mano para que encontraras el camino de vuelta.
Hoy te veo sufrir, en silencio, a escondidas, esperando una llamada que no llega, unas palabras de aliento que no salen, abrazos que ya no abrazan.
No está en mis manos el que lo recibas de quien esperas, pero sí puedo aliviar ese dolor, con palabras, con hechos, con abrazos y con besos, con un amor verdadero.