Kilómetros recorridos

Kilómetros recorridos

Dinos algo acerca de tu par de zapatos preferido y adónde te han llevado.

No soy mujer de tacones, ni de «zapatitos de charol», quizás por mi problema con los pies acostumbro a utilizar calzado cómodo y estas van conmigo en todos los viajes y cuando se trata de largas caminatas.

Llegaron unas a mis pies y a partir de ahí comenzó «mi colección» principalmente por lo cómoda que voy con ellas y (no voy a mentir) porque veo algún modelo que me llama la atención y al final terminan en mis pies.

¿Adónde me han llevado?

Me llevaron a cruzar ciudades, a caminar al lado del río, pasear por el bosque y también por el mar.

Caminé de la mano,y y en soledad, con la mejor compañía, con risas, con lágrimas, sintiendo el sol en la cara y cubriéndome del frío.

Descubrí ciudades, fiestas, costumbres. Descubrí pueblecitos perdidos y a la vez encantadores.

Pero volvamos a ese caminar, estas zapatillas caminaron en mis pies al lado de otras y recorrer kilómetros acompañada es la mejor manera de hacerlos, tus zapatillas al lado de otras, tus pies al lado de otros pies.

Con ellas bailé, salté de alegría, corrí a dar un abrazo y compartí caminos que un día se unieron, seguiré haciéndolo…

Aún quedan muchos kilómetros por recorrer, con ellas puestas y en compañía.

¿Me acompañas?

B.D.E.B.

Enrique Bunbury y Pepe Aguilar – Ven y camina conmigo
Ganar y perder

Ganar y perder

No siempre ganando se gana, en ocasiones aunque ganemos hay cosas que hemos perdido y que ya no se recuperarán jamás.

Perdí la tranquilidad durante mucho tiempo, de hecho la sigo perdiendo…

Gané el miedo, perdí «la libertad» de la que yo sola me privé.

Perdí en ocasiones la confianza en mí y también en algunos más.

Gané un sentimiento de culpabilidad por mucho que la gran mayoría me recuerden mi inocencia.

Perdí muchas lágrimas en el camino, muchos trocitos de mí que no se recuperarán.

Gané la unión con los míos, descubrí quienes estuvieron a mi lado, quienes se preocupan por saber cómo me encuentro, a los que están, y perdí a aquellos que un día se creyeron familia.

Perdí la paz cuando la sentía cercana, perdí parte de la felicidad que creí haber encontrado.

Hoy saco cuentas y no sé si ganaré, pero lo perdido en todo este tiempo creo que hace que se incline hacia allí la balanza y me pregunto ¿de qué sirve ganar cuando por el camino se pierde tanto?

Quizás solo sirva para recuperar la tranquilidad y mi vida…

B.D.E.B.

Kany García – Elijo creer
Paseo nocturno

Paseo nocturno

Aprovechando que hoy el viento nos ha dado un respiro y que la temperatura es agradable para la época que estamos (unos 20°C a las ocho de la tarde) mientras el chico está en el karate  me vine a dar un pequeño paseo por la playa.

Más que un paseo diría que a disfrutar lo que el domingo no permitió el viento, sin la belleza de un amanecer pero en ocasiones la oscuridad también es bonita  ver el mar de noche y con las estrellas brillando sobre el cielo despejado, las palmeras meciendo sus palmas ante el mar, sin ser sacudidas bruscamente como en días pasados, las personas practicando algún deporte, volley playa, entrenando, corriendo o simplemente caminando a buen ritmo, es un paseo diferente pero agradable de hacer de vez en cuando, y necesario…

Hacer las cosas que hacemos habitualmente pero de otra manera, otras rutinas diferentes que de vez en cuando tenemos que aplicar.

El mar está ahí día y noche, nos escucha igual que nosotros a él a cualquier hora que nos acerquemos a él, siempre disponible como algunas personas, esas que no importa la hora, el día, el momento o la situación, siempre están cuando las necesitas.

Eso quizás sea lo más valioso que podemos tener.

B.D.E.B.

Kany García y Natalia Lafourcade  – Remamos
Lo que a veces nos perdemos…

Lo que a veces nos perdemos…

Esta tarde, mientras estaba leyendo en el sofá, al alzar la vista a la cristalera de la terraza he visto unos tonos a través de los cristales opacos que me han impulsado a asomarme para ver lo que ocurría fuera y me encontré con una maravilla de atardecer.

De normal en casa siempre está el toldo bajado pero como el viento no nos quiere abandonar, lleva ya varios días recogido y hoy me he dado cuenta de lo que a veces nos perdemos cuando ponemos algo delante que nos impide ver aquello que está sucediendo detrás.

Estoy segura de que este ha sido uno de muchos que me habré perdido, otros suelo verlos los días que llevo al chico al karate, me pilla justo de camino pero al ir conduciendo no puedo contemplarlo con tanto detalle.

En esta ocasión nos perdemos estas maravillas por algo que ponemos para proteger nuestra privacidad, para que por las mañanas no entre demasiado sol, etcétera pero en otras ocasiones nos perdemos otras cosas estupendas por levantar «muros» innecesarios, por ocultarnos detrás de una coraza o por mirar a través de una rendija sin querer abrir la puerta para poder ver al completo lo que tenemos delante.

Hace tiempo intenté levantar muros, esconderme a través de corazas y mirar por pequeñas rendijas y creí que «me iba bien» mejor oculta y así «casi» protegida, hasta que un día al mirar por una rendija vi algo que me gustó y al abrir la puerta me encontré con algo aún más grande, ahí me di cuenta de que estaba perdiéndome demasiado solo por protegerme, así como hoy me he dado cuenta de que hay momentos en los que hay que subir el toldo y observar el paisaje.

Ocultarse a ratos está bien pero observar todo con las puertas abiertas de par en par puede mostrarnos algo bonito que pueda hacer que nuestro día mejore o que nuestra vida sea más llevadera.

Una vez más dejo de ocultarme y derribo muros alrededor, miro todo aquello bonito que está por llegar y en esos escombros dejo aquello que me dolió tanto como para querer ocultarme.

B.D.E.B.

Paula Mattheus – Vale la pena
Cambios inesperados

Cambios inesperados

Últimamente las borrascas están consiguiendo que todos los planes se cambien a última hora, aquello que llevabas semanas preparando hay que anularlo y ¿porqué no? buscar un plan alternativo.

También es posible que un sábado noche  miremos el tiempo de la mañana siguiente y parezca que te va a dar una tregua y cuando sales a pasear a los perretes casi que te vuelas, así que te quedas con ese madrugón y tomando un café sin prisas porque hoy no toca paseo ni ver amanecer en el mar.

Pero después de madrugar habrá que aprovechar la mañana ¿verdad? Así que pues aprovechas a visitar de nuevo el vivero, ya sabéis mi mala mano con las plantas y me toca ir sustituyendo, primero toca el exterior, algún geranio que suelen ser «duros» (veremos en mis manos) alguna otra que me llama la atención, y después vamos a las de interior y ahí estaba ella, mi mirada se fue directa a ella y yo creo que sonreí y se me iluminó la cara, me iba a dar media vuelta y mi «acompañante» la cogió y la puso en el carrito con las otras.

Ahí está, dando la bienvenida a todo aquel que llegue a la casa.

Los cambios de planes no tienen porqué ser malos, el de ayer fue realmente muy bueno y el de hoy no ha estado nada mal,ahora continuamos con reunión de amigos y no permitir que las borrascas nos estropeen el día (si podemos evitarlo claro).

Feliz domingo de nuevo ventoso por estos lares…

B.D.E.B.

Shinova – Todo gira y vuelve