Sentirme cómoda

Sentirme cómoda

Si tuvieras que vestir siempre igual, ¿qué elegirías?

Creo que no tengo un estilo que me defina, simplemente sentirme cómoda. Pantalones fluidos, ya sean cortos o largos, camiseta suelta, sobrecamisa cuando hace más frío y pantalón de chándal para pasear por el mar a cazar amaneceres…

Hay veces que toca vestirse más «formal», otras que simplemente nos apetece arreglarnos un poquito, pero siempre entre todas las prendas busco sentirme cómoda, porque aunque sea para acudir a algún acto, para una cena o comida más formal o por trabajo, si no voy cómoda siento que tampoco lo estoy y eso se termina notando.

Y llega un momento en el que no buscamos sólo sentirnos cómodos con la ropa, buscamos sentirnos cómodos con todo, con las situaciones, en el trabajo, con la gente… vamos dejando las formalidades a un lado y intentando vestir lo más cómodos posible para caminar por la vida.

Porque ella no distingue de vestidos de lujo y para caminar son más cómodas unas deportivas que unos zapatos de tacón, y si tenemos que llevar algo brillante que sea el propio brillo de nuestros ojos y como adorno especial una sonrisa sincera.

B.D.E.B.

Diría que sí

Diría que sí

¿La espiritualidad ocupa un lugar importante en tu vida?

Ahora que está tan de moda la IA, si buscas sobre la espiritualidad, este es el resultado:

«La espiritualidad se refiere a la búsqueda de significado y propósito en la vida, más allá de lo material. Implica una conexión con algo más grande que uno mismo, ya sea a través de la religión, la naturaleza, el arte, o la reflexión personal. La espiritualidad puede ser una fuente de paz, propósito y conexión con los demás, y se manifiesta de diversas maneras, incluyendo la práctica de la meditación, la contemplación, la oración, o simplemente la búsqueda de la belleza y la verdad.»

Y basándome en ello creo que mi fuente de paz, mi conexión conmigo misma y muchas veces el encontrar sentido para seguir caminando sin caerme, son esos amaneceres en el mar, esos paseos y sentarme con la mirada perdida en el horizonte mientras escucho el sonido de las olas.

Imagino que sí, que la espiritualidad ocupa un lugar importante en mi vida, porque sobre todo cuando la mente y cuerpo necesitan un descanso, es allí donde lo busco, y también es allí donde lo encuentro.

Hoy justo terminan las fiestas, todo el día tengo una sensación extraña en el cuerpo y lo primero que he pensado es que necesito ese paseo por el mar,necesito esa conexión con él y esa paz que sólo consigo allí.

Porque hay capítulos que están tardando más en cerrarse de lo que me hubiera gustado, porque hay que retomar esos últimos matices para hacerlo en pasar estos días, y hoy que ya terminan tengo un nudo en la garganta que se deshará esta noche en «la cremá» de los monumentos y otro en el estómago que espero no tarde más de esta semana en hacerlo.

Tengo necesidad de sentarme en mi rincón y dejar que todo lo que llevo dentro durante este tiempo, salga fuera para no volver, tengo necesidad de conectar conmigo misma y con el mar, y recibir esa paz que sólo la siento allí.

B.D.E.B.

Acercándome

Acercándome

¿Cómo te cuidas?

Hace un año contestaba a esta pregunta con una palabra, «alejándome», más tarde, en otra entrada, también hablé de algo parecido, y un amigo me dijo que más que alejarme lo que debía de hacer era acercarme a lo contrario de aquello, así que hoy la respuesta es justo la contraria, acercándome.

Desde hace unos meses me he ido acercando a todo aquello que me hace bien, a las cosas que me gustan, a volver a escuchar música a diario, a mis paseos por el mar (aunque últimamente los tengo un poco olvidados), a asistir a conciertos…

Pero a lo que más me voy acercando es a mi gente, a quienes me están brindando su apoyo en esta complicada situación, quienes han tirado de mí, me han sostenido y no me han dejado caer. Me he acercado a todo aquel que incluso con un par de palabras ha conseguido sacarme una sonrisa cuando sólo habían ganas de llorar, a quienes me abrazaron incluso en la distancia (porque muchos abrazos se sienten sin necesidad de estar piel contra piel), a quienes piensan en mí cuando yo ya ni lo hago, a los que una vez más me demuestran que están.

Pero también me he acercado a personas que he descubierto en los malos momentos, que todavía hay gente buena que descubrir, que estaban en un rincón y salieron para estar cerca de mí cuando ha hecho falta.

Y sí, tenías razón, es mucho más bonito acercarse y que lo malo se aleje solo.

B.D.E.B.

Pensar(te)

Pensar(te)

¿A qué dedicas la mayor parte del día?

Aún con la mente distraída llegas a ella, te cuelas por la puerta que dejo entreabierta, tienes que estar presente, y quizás yo necesito que lo estés.

Entraste una vez, no conseguí sacarte, lo intenté cuando creí que ya no debías de estar, pero ni en ese momento te pude dejar de pensar.

Pensar en lo que fue, pensar en lo que será, pensar en lo que es…

Cuando estás a mi lado, y cuando no lo estás, cuando caminamos juntos o cuando los caminos se separan, cuando reímos, cuando lloramos.

Un día comencé a pensar(te)

Hoy, lo sigo haciendo…

B.D.E.B.

Un 22 de junio…

Un 22 de junio…

En el ecuador de mis fiestas, ahí te conocí en persona. Entre varias personas tú destacaste, con tus bromas, tus alocadas historias, me hiciste reír como pocas veces hasta aquel día, después vinieron muchos más, cada vez que nos veíamos, porque creo que has sido al único que siempre le acepté muchas cosas.

Causalidad que ese día cumplías años, ya nunca lo olvidé, y a cada año, aunque estuviera en fiestas, despistada o agotada, siempre hubo una llamada, un mensaje, siempre me acordé de ti por lo importante que fuiste (aún lo sigues siendo) hasta que los caminos se separaron y un mensaje ya no tuvo respuesta.

Hoy, como cada 22 de junio, disfruto de mis fiestas pero este día sigue siendo agridulce, porque me gustaría hacer esa llamada, o mandar ese mensaje, pero sé que no debo hacerlo porque respeto las decisiones de otros, por mucho que duelan.

Nunca sabías cómo recordaba tu fecha, pero como olvidar los días importantes de la gente que queremos, como olvidar que ese 22 de junio entraste en mi vida y aunque ya no lo sepas, ya no lo sientas, sigues estando…

B.D.E.B.