
Hay días que pesan, más de lo que gustaría. Días en que ves que no todos tienen las mismas prioridades, y no debería de doler pero por alguna razón lo hace porque, aunque no podemos pretender que el resto vea las cosas como las vemos nosotros, es cierto que en algunas ocasiones nos gustaría.
Damos sin esperar nada a cambio, pero es cierto que cuando nos corresponden nos sentimos bien, mentiría si dijera que no, y en algunos casos lo recibimos pero quizás no de la forma en que «esperábamos».
Intento entender las situaciones, los sentimientos y ponerme en el lugar de esa otra persona, entiendo que lo que para mí pueda ser suficiente en el caso de otros necesiten más, que no puedan cerrar el corazón a quienes yo hace tiempo ya lo cerré, que necesiten de ese «falso cariño» para sentirse más acompañados pero para mí no es válido.
Pero toca respetar las decisiones, seguir si se quiere, a sabiendas de lo que hay y por supuesto, estar cuando lleguen los desengaños porque desgraciadamente llegarán, a estas alturas ya hay en quienes me es imposible confiar por mucho que me intenten hacer ver que son distintos, pero los intereses en ocasiones son los que «acentúan el cariño» y eso, sintiéndolo mucho, no va conmigo.
Hoy me siento mal y sé que pasará, siempre se pasa, pero no podemos evitar que algunas cosas duelan en el momento, después es una pequeña herida que va cerrando y termina en una pequeña cicatriz, una más… Y mientras tanto esperas equivocarte en algo y es en que no le hagan sufrir más de lo que ya le han hecho…
B.D.E.B.












