Los que tienen un significado especial

Los que tienen un significado especial

Aunque la imagen está en blanco y negro, creo que se aprecia la cadenita😊

¿Cuáles son tus objetos personales más preciados?

Mis objetos más preciados son desde una pulserita de cuerdas de colores, alguna pequeña joya, hasta unos chupetes guardados.

Creo que a estas alturas, los que me leéis habitualmente, sabéis que lo material me mueve poco, siempre soy más del detalle, y puedo valorar lo mismo una bisutería que una joya (esas que no suelo llevar, más que un anillo) siempre que tengan un significado especial.

Una pulserita de «la amistad», de cuerdas de colores(os lo conté cuando me la regalaron), regalo de una amiga sin motivo aparente más que celebrar ese afianzamiento de la amistad, los primeros chupetes que utilizaron mis hijos, unos pendientes y una pulserita que me regalaron a mí por su nacimiento (siempre le regalan a los niños, pero estas dos personas se acordaron de la madre), algo que «perdí» y me arrepentí después, el anillo de mis bodas de plata, y no me olvido de una cadenita para las gafas con una cajita, todo muy «brilli brilli», así como brilla ella siempre, nuestra amiga Yvonne.

Para mí todos son joyas, porque tienen un valor emocional muy importante, y es que cada uno de ellos te recuerda un bonito momento.

Cuando alguien regala algo, no importa el valor que tenga, lo que importa es que esa persona se acordó de ti y eso no tiene precio.

Buen finde para todos.

B.D.E.B.

Déjame contarte

Déjame contarte

En el largo sendero de la vida, hay caminos que se cruzan, unos para mal, empedrados, que te hacen tropezar mil veces, con la misma o diferentes piedras, pero otros que son bonitos, fáciles de caminar, donde podemos pisar suave y llevar una marcha que es un paseo, lleno de flores de colores a tú lado, que te impregnan de su olor, esencia y belleza.

Déjame contarte que me alegra mucho haberte encontrado en mi camino, que nuestros pasos se cruzaran y poco a poco nos acerquemos para pasear en compañía.

Déjame contarte, que no siempre seré la mejor compañía, que habrán días en los que ni yo misma me aguante, que habrán otros en los que me rompa sin motivo aparente, en los que ni yo sepa que es lo que necesito o que me está pasando, pero habrán otros en los que me reiré hasta de mi misma, en los que bailaré a pesar de no saber hacerlo, en los que planearé viajes, escapadas o un simple paseo por el mar.

Déjame contarte que no siempre estaré bien, pero siempre estaré.

Cuando me necesites

Cuando rías, cuando llores

Para escucharte, para abrazarte

Para decirte…

que los caminos se cruzan por algo, quizás porque tenías  estar en mi vida.

B.D.E.B.

Volver

Volver

Hay viajes que realizamos por placer, otros por trabajo y otros que realizamos por «necesidad», porque muchas veces es necesario visitar a aquellas personas que hace meses que no ves, que un día decidieron irse lejos, quizás de los problemas, y ahora si uno quiere verles toca viajar.

Y en ese tipo de viajes, se supone que termina siendo por placer, pero muchas veces vuelves a ese lugar en el que has tenido buenos momentos, pero también justo lo contrario, en el que has tenido algunos momentos bastante duros y el viajar allí siempre te lo recuerda, aunque intentes poner los buenos por delante, pero sigue habiendo una espinita clavada que te recuerda que dolió.

Viajas con sentimientos encontrados, por un lado el de ver a esas personas, el estar de nuevo en contacto con la naturaleza, distinta a la que estás acostumbrada, cambias mar por montañas, el calor por el frío y el trasiego de una ciudad por la tranquilidad de un pequeño pueblo donde intentar desconectar (difícil tarea).

Los que me vais conociendo ya sabéis que soy más de mar, que adoro mi mar Mediterráneo que me arropa desde que llegué a este mundo y que, cuando de vuelta de los viajes, lo diviso al fondo con el monte Benacantil delante, ya me siento en casa, en mi hogar.

Pero tengo que reconocer que unos días en la montaña, respirar el aire puro, pasear entre chopos al lado del río, también me transmite tranquilidad.

De camino hacia ese lugar va amaneciendo, distinto pero a la vez igual porque este viaje no se realiza en el momento «adecuado» me atrevería a decir, y aunque pondré todo el empeño para intentar tener la cabeza en ese lugar, en ese disfrute de la naturaleza, la tarea no será fácil, aunque prometo al menos intentarlo.

B.D.E.B.

«Estoy bien…»

«Estoy bien…»

Hoy leí en algún lugar lo siguiente «se nos puede estar cayendo el mundo encima, pero siempre hay que decir que estamos bien». Inmediatamente me ha venido a la cabeza esta mañana, cuando en rehabilitación (por ese dedo del golpe tonto, que después de tres meses sigue en proceso de recuperación) el fisio me ha preguntado «¿qué tal Blanca?» Y yo de inmediato he contestado «bien», luego he caído que se refería al dedo y he corregido mi respuesta y le he explicado las molestias al hacer los ejercicios, el dolor, claro que hay otros dolores más profundos, pero esos son los que guardamos bajo ese «estoy bien».

¿Por qué lo hacemos? Imagino que es más fácil que dar explicaciones y menos aún a quien no las merece, porque a veces esa persona que te está haciendo daño es la que te pregunta por algún daño físico que tengas (normalmente por compromiso), sin embargo no te pregunta como estás emocionalmente, aunque si lo hicieran lo más probable es que contestáramos con ese «bien».

¿Hay que hacerlo? Suelo ser sincera, pero este es uno de esos casos en que no siempre lo soy, es más, en alguna ocasión al decir ese «bien», la otra persona me ha contestado que no había sonado como debía de sonar, supongo que es porque fingir no se me da muy bien, otras veces la respuesta es «estoy, que ya es» o un «no me quejaré».

Debería ser fácil decir la verdad, pero volvemos de nuevo a lo mismo, ¿deberíamos de dar explicaciones a quienes sólo preguntan por compromiso?, porque realmente a quien le interesa y tú sabes que es así… a esa persona no le dices «bien», ahí aprovechas y te desahogas, porque se preocupa por ti y porque quiere saber esa verdad, y hasta ayudarte a sentirte mejor, y contándole mientras te escucha, lo más probable es que ya haga que te sientas un poquito mejor.

En estos días también he leído en varias ocasiones que tendemos a llevar una sonrisa cuando en realidad estamos un poquito rotos por dentro y sólo cuando llegamos a casa, en la intimidad, es cuando borramos esa sonrisa, que pareciera que está dibujada, y es entonces cuando realmente salen los sentimientos que llevamos, pero creo amigos que todos tenemos derecho a no decir ese «bien», a no llevar esa sonrisa si no la sentimos y no tener que dar explicaciones si no nos apetece.

Todos los días amanece pero cada amanecer es distinto, diferente y, como suelo decir, en cada uno de ellos tenemos una nueva oportunidad para ser felices, sin forzarlo, porque nos llegue.

Mañana el amanecer lo veré en carretera, sólo pido que estos días traigan esa calma tan necesaria.

B.D.E.B.

Cansada…

Cansada…

Los días van pesando, cuando un tema se complica y no terminas de ver el final, de tener ya una solución clara, cada día que pasa se hace todo más «cuesta arriba» y esto se plasma en la irritabilidad (ya hablé una vez de ello) y en perder poco a poco esa sonrisa que te gusta llevar puesta cada día, esa que combina con todo menos con lo que algunas personas nos hacen sentir.

Supongo que con los años la paciencia se va agotando y lo que antes quizás no importara mucho, ahora si lo hace y cuando un problema nos preocupa, queremos que la solución llegue cuanto antes, aunque a veces esa solución sea complicada y tarde en llegar por ese mismo motivo.

Y mientras esperas, la cabeza no para de dar vueltas y vueltas a la misma historia, pensando en esa solución y en otras variantes y sin darnos cuenta que nada de eso nos lleva a ningún sitio, sino a perder el tiempo para no solucionar nada, en lugar quizás de estar entretenidos con cualquier otro asunto que nos pueda colmar, satisfacer de alguna manera y aliviar ese peso que se está convirtiendo en lastre.

Hoy, cansada ya de esta situación, os dejo una canción que creo ya he puesto en alguna ocasión pero que viene al pelo, porque realmente es así, la vida cuesta y mucho y en muchos momentos no vemos el final de ese camino, ni para bien ni para mal, y mientras deambulamos por él, nos encontramos perdidos aunque tengamos quien camine a nuestro lado.

B.D.E.B.