1000 gracias

1000 gracias

Esta mañana, mientras hacía un alto en el paseo, escribí y publiqué la entrada anterior. Por sorpresa saltó un mensaje

Me sorprendió y no pude evitar pensar si era posible haberlo hecho, de qué manera, aquello que empezó por casualidad, me había llevado a escribir esas mil entradas.

No he podido evitar echar la vista atrás, siempre digo que soy de leer, me encanta, pero escribir nunca fue mi fuerte. De niña en el colegio, me costaba mucho escribir redacciones, salvo un día, ese día que la profesora nos pidió que escribiéramos sobre el mejor día de nuestra vida, no tuve dudas y escribí mi redacción. A día de hoy aún me emociona el recordar esas letras, la reacción de la profesora cuando las leí en clase y el momento redactado en esas hojas.

Es de la única redacción que me acuerdo, quizás porque todo el sentimiento lo plasmé en esas hojas y en ocasiones lo que nos emociona se queda con nosotros siempre.

Una de esas mil entradas cuenta esa redacción, no podía faltar.

En cada una de ellas, siempre lo digo, va un cachito de mí. He escrito cuando he estado feliz y cuando las lágrimas caían con fuerza. He escrito decepcionada, con rabia, con dolor, pero también lo he hecho ilusionada, con amor, con cariño, he inventado historias, he disfrazado vivencias, he intentado transmitir lo que siento y describir aquello que me apasiona. He querido compartir viajes, amaneceres, y algunas noches de luna llena.

Reconozco que en alguna ocasión me he planteado aparcar esto por un tiempo, pero después pienso que aún queda mucho que decir, que contar y que compartir. ¿Hasta cuándo? Pues no lo sé, puede ser que el día que sienta que ya no hay nada que contar.

Hoy solo quiero decir gracias, mil gracias, a quienes estuvieron, a quienes siguen estando porque en parte, estas mil entradas las habéis hecho posible vosotros también.

B.D.E.B.

Sabores

Sabores

Hoy es un sábado con sabores distintos, me sabe a domingo con un toque de sal, unas nubes intentando cubrir el día, un sol que lucha con fuerza intentar escabullirse de ellas.

Hoy el sábado me sabe a mar, con una brisa revolviendo mi cabello, con unas olas rompiendo fuerte, mostrando su belleza en forma de espuma blanca, llegando lejos, casi a mis pies aunque intente escapar de ellas, quizás para limpiar esos malos recuerdos, para arrastrarlos consigo hasta el fondo del mar y ahogar las penas.

Hoy tiene un dulce sabor a fiestas, a abrazos que son refugio, a miradas que son hogar, a sonrisas que curan el alma.

Hoy es un día con sabor a lo que importa, al agradecimiento por estar, a demostrar cariño, a los «te quiero» sin pronunciar, porque hay momentos que se saborean y sobran las palabras…

B.D.E.B.

Rozalén – Efímera
Fingir

Fingir

«Como agota fingir que no nos pasa nada». Ayer (justo ayer, por eso la anoté) leí esta frase que me llamó la atención porque la considero muy cierta.

Soy de esas personas que más de una vez finge estar bien, que no nos pasa nada pero creo que más que fingir a veces es que queremos creernos que realmente es así, que no nos pasa nada. Y es entonces cuando llegan días que te recuerdan que no, que no estás bien y que no es bueno fingir porque agota y al final es incluso peor.

Lo curioso es que cuando llegan esos días, hay quienes te dicen que no tienes que estar así, que hay que dejar las cosas a un lado, que mires solo lo bueno… y eso, aunque lo hagan con la mejor intención, es aún peor. Es peor porque quizás sea lo que te impulse muchas veces a fingir, porque te dicen que tienes que estar bien y tú quieres creerlo pero cuando fingimos ni somos nosotros mismos, ni sacamos todo eso que llevamos dentro y eso al final agota, más de lo que podemos llegar a imaginar.

Ayer, justo en ese momento en que ya no puedes más, entre lágrimas intenté explicar que no soportaba que dijeran que no puedo estar así. Si podemos, si puedo yo y cualquiera que tenga un día así, necesitamos expresar lo que sentimos y no fingir, y si hoy necesitamos llorar lloramos hasta que no queden lágrimas, hasta que el nudo se deshaga y puede ser que mañana riamos a carcajadas porque así sentimos el día y los problemas no afectan tanto.

Sé que son pocas las personas que solo con verme, o con una frase, incluso con el tono de la voz, saben como me encuentro. Hay gente con la que desisto de fingir porque sé que no dirán esa frase, hay con otras personas que quizás fingimos porque no queremos que nos vean mal porque sabemos que se preocuparían.

No me gusta nada fingir aunque en ocasiones tenga que hacerlo y reconozco que cuando me veo obligada a ello necesito después estar a solas o con quienes pueda ser yo misma, para reír o llorar, para que mi rostro refleje lo que siento, para que la mirada hable por si misma y refleje aquello que el corazón siente.

Fingir agota y sin embargo hay quienes se pasan la vida haciéndolo…

B.D.E.B.

Kany García  – Aunque sea un momento
Despertar…

Despertar…

Hace dos días hablaba de descansos necesarios, descansos físicos porque el cuerpo te lo pide, lo necesita, pero hay otro tipo de cansancio y este no solo es el cuerpo el que dice basta, hay algo más…

¿Cuándo lo notas? esa mañana en que te levantas como cualquier otra y de repente notas algo que no sabes bien como definir, una especie de presión interior. Y con unas solas letras ya notas que no, que no estás bien, te cuesta hasta contestar porque son tantas las emociones, tanto que decir o nada que no sabes expresarte, no te salen las palabras para definir aquello que quieres decir. Después llega alguna canción que aún empeora el día, «los tristes» como me dicen en casa, sí, me pongo a escuchar una playlist y salen esos «tristes» y cada canción es una pequeña punzada.

De repente miles de cosas se agolpan en tu mente, pensamientos atropellados, situaciones que no se terminan de solucionar y tú intentas pensar en las celebraciones de estos días, en los viajes de las próximas semanas, uno que tienes muchas ganas de hacerlo, otro que… te ves obligada a hacerlo. ¿Será ese el problema? sabes perfectamente lo que harás en ese viaje, paseos por el río con los perretes y leer, escribir, poca cosa más porque no te apetece nada más, y es cuando te das cuenta de que el daño sigue ahí, aunque no lo hayas querido ver.

Intentas planear ese otro viaje, ese que si tienes ganas, te apetece, buscar cosas que hacer, rutas, ero no… no te centras porque tu cabeza viaja a otro lugar diferente, a ese que no deja de viajar desde hace meses, a eso que necesitas solucionar para poder seguir con tu vida y de nuevo la solución no está en tus manos.

Hay ocasiones que ni hablar, ni escribir, ni terapias, ni escapadas… al final volvemos al mismo punto de partida, situaciones que se alargan demasiado, ves un pequeño halo de luz y de repente se vuelve a esfumar. Piensas en estos días atrás en alguna despedida que ni siquiera dio tiempo a despedirse, en que hoy estamos mañana quien sabe y eso debería de ser lo importante, pero tu cabeza se empeña en que lo sean otras cosas, y lloras, no sabes si de rabia, de dolor o de que las emociones en estas fechas se multipliquen por mil, porque añoras esos día felices, esos en que estábamos todos, en los que esperabas con ansias estas fechas, en las ilusiones de los niños y hoy solo ves niños que pierden ilusión.

El otro día un amigo hablaba de que a veces buscamos ese motivo para «estar mal» pero creo que no se trata de eso, se trata de que llevamos demasiadas cosas dentro, que soltamos muy de poco en poco y que al final nos asfixian y debemos dejarlas salir.

Hoy quizás es uno de esos días, en los que dejar las cosas salir y meternos bajo la manta a esperar que pase.

B.D.E.B.

La canción no tiene que ver, pero lo he descubierto recientemente y ya está en mi lista de «tristes»
Vidas rotas

Vidas rotas

Esta mañana nada más despertar, mientras tomaba mi café leyendo algunas entradas de los blogs amigos, la televisión sonaba de fondo con las noticias. De repente una de esas noticias ha hecho que dejara la lectura, levantara la cabeza hacia la pantalla y el trago de café se hiciera amargo y apenas pudiera pasar por la garganta.

Ese nudo que se coloca ahí, esa rabia que se crece por dentro y el corazón se encoge, ¿de verdad existe gente así? ¿Qué te puede llevar a hacer esas cosas? Hablo del pequeño de cuatro años «presuntamente» asesinado por la pareja de su madre…

Hace tiempo que las noticias las veo lo justo, pero cuando está la televisión encendida y escucho de refilón cosas así, me sobrecoge de una forma que me cuesta explicar, puede conmigo y no llego a entender y me crea impotencia porque es algo que está fuera del alcance de nuestras manos, no podemos hacer nada por evitarlo, intento buscar respuestas y para esto no las hay.

Lo peor de todo es que esto no es un caso aislado, que hay muchos más pequeños por ahí sufriendo todo tipo de barbaries, viviendo a su corta edad cosas tan horribles por las que nadie debería de pasar, menos ellos, ellos que están aquí porque una vez alguien los trajo a este mundo y hay algo que siempre he dicho, si llega ese bebé y por lo que sea no estamos preparados, nos «viene grande», no podemos por algún motivo hacernos cargo de él, hay miles de familias que no han podido tener esa oportunidad y estarían felices de acogerlos.

Pero creo que esto va más allá, hay gente que disfruta con estas cosas y no ven más allá, no tienen corazón y de verdad que no entiendo como el ser humano es capaz de realizar acciones así a un ser indefenso que lo único que hace es abrazarnos y esperar de nosotros un mínimo gesto de cariño para sonreír y olvidar si en algún momento nos hemos enfadado con ellos.

La vida a veces es muy injusta pero cuando se trata de estos pequeños, de verdad que se me parte el corazón y saco toda la rabia de dentro.

Ese pequeño ya dejó de sufrir, ojalá y ninguno más tuviera que hacerlo.

B.D.E.B.