Cansada…

Cansada…

Los días van pesando, cuando un tema se complica y no terminas de ver el final, de tener ya una solución clara, cada día que pasa se hace todo más «cuesta arriba» y esto se plasma en la irritabilidad (ya hablé una vez de ello) y en perder poco a poco esa sonrisa que te gusta llevar puesta cada día, esa que combina con todo menos con lo que algunas personas nos hacen sentir.

Supongo que con los años la paciencia se va agotando y lo que antes quizás no importara mucho, ahora si lo hace y cuando un problema nos preocupa, queremos que la solución llegue cuanto antes, aunque a veces esa solución sea complicada y tarde en llegar por ese mismo motivo.

Y mientras esperas, la cabeza no para de dar vueltas y vueltas a la misma historia, pensando en esa solución y en otras variantes y sin darnos cuenta que nada de eso nos lleva a ningún sitio, sino a perder el tiempo para no solucionar nada, en lugar quizás de estar entretenidos con cualquier otro asunto que nos pueda colmar, satisfacer de alguna manera y aliviar ese peso que se está convirtiendo en lastre.

Hoy, cansada ya de esta situación, os dejo una canción que creo ya he puesto en alguna ocasión pero que viene al pelo, porque realmente es así, la vida cuesta y mucho y en muchos momentos no vemos el final de ese camino, ni para bien ni para mal, y mientras deambulamos por él, nos encontramos perdidos aunque tengamos quien camine a nuestro lado.

B.D.E.B.

Frío

Frío

¿Qué piensas del frío?

Frío siento cuando me despojas de tu abrazo, cuando tus besos desaparecen, cuando tu alma se ausenta, cuando tu corazón me abandona.


No es estar bajo cero, es sentir ese lado de la cama vacío, es sentir esa soledad que cala muy adentro, es no sentirte.


Fría es esa mirada de quien está ausente, de quien estuvo pero ya no está, de quien quiso y ya no quiere.


Prefiero el calor,

de un abrazo que abrigue,

de una mirada profunda,

de unos besos ardientes,

del lado de la cama que aún sigue caliente.

B.D.E.B.

Roturas…

Roturas…

¿Te has roto algún hueso?

La verdad que romperme un hueso como tal, nunca me lo he roto. Hace años el menisco y no sé en qué momento fue, y también estoy operada de los dedos del pie, pero esos más que romperse los taladraron y pusieron tornillos, espero nunca más, porque no he sufrido dolor peor,  o si…

Pero si me han roto cosas más delicadas, el alma y el corazón, y eso amigos, duele más que esa operación, mucho más, y la recuperación es mucho más larga y dolorosa, si es que en alguna ocasión se termina de curar.

Y lo malo de las roturas (tanto de huesos como emocional) esa que con los años, conforme nos hacemos mayores, cuesta mucho más de sanar.

Cuando un niño se rompe un hueso en pocas semanas lo tendrá soldado, y en poco más hará vida normal. Cuando nos pasa a cierta edad, ese tiempo es mayor, luego llega la rehabilitación, y mientras rezamos para que tengamos suerte y se nos quede bien.

Pero cuando la rotura no es de huesos…ahí no sabemos el tiempo, imagino que depende de cuanto nos hayan roto, porque a veces es una pequeña herida, pero otras nos rompen en mil cachitos y es complicado recomponerlos, siempre faltará alguno que no vuelva a su sitio, aquí creo que no hay rehabilitación, queda reposar y esperar que la herida cicatrice, a su aire, que se tome su tiempo.

Es curioso porque la mayoría de huesos nos los rompemos de niños o adolescentes (yo era demasiado tranquila para romperme nada), pero las otras roturas suelen ser ya de adultos y aquí no importa lo tranquilo que seamos, que te portes bien, aquí creo que ninguno estamos a salvo por mucho que nos lleven entre algodones.

B.D.E.B.

No me sueltes

No me sueltes

Agarra fuerte mi mano, camina a mi lado y no me sueltes, yo prometo no soltarte. El camino es duro, difícil con muchos baches que evitar, muchas piedras que esquivar, y charcos que saltar.

Agárrate fuerte y apóyate en mí, cuando las fuerzas desvanezcan, cuando el cansancio nos supere, cuando el dolor sea profundo, no me sueltes…

Cuando los problemas ahoguen, cuando la cabeza estalle, cuando el corazón se rompa, cuando la vida duela, no me sueltes.

Y cuando todo pase, cuando sonriamos de nuevo, cuando el corazón esté alegre, cuando toque celebrar y dejar las penas en el olvido…

Ahí, sigue sin soltarme.

Porque seguiré a tu lado en tus victorias, en tus derrotas, para secar tus lágrimas o reír a carcajadas, sin soltarte, sin soltarnos…

B.D.E.B.

Cambiar el chip

Cambiar el chip

Amanecer un día cualquiera desde la ventana de la oficina.

¿Cómo mantienes el equilibro entre el trabajo y la vida personal?

Difícil cuestión muchas veces. Bien por los horarios, otras veces por problemas, jefe, empleados, compañeros y al final terminan llevándose a casa, el mayor de los errores, pero en ocasiones es difícil dejarlo allí.

La cosa se complica aún más si es un negocio propio, si la pareja trabaja en la misma empresa…ahí aún es más complicado ese equilibrio.

Conciliar el trabajo con la vida personal si tienes la suerte de tener un buen horario, o flexible, incluso teletrabajar, creo que es más sencillo. Si hablo de mi propia experiencia, trabajar una jornada intensiva, sólo de mañanas y la mayor parte de los días desde casa, facilita mucho la tarea de esa conciliación, tienes bastante tiempo libre para ocuparte de la familia, de tus hobbys o para lo que quieras. Siempre digo que en ese sentido soy una privilegiada…

Pero el tema más complicado, en mi caso  al menos, es dejar aparte el trabajo de la vida personal, casi tarea imposible cuando se trabaja juntos en un negocio tuyo.

Imagino que es el paso de los años el que nos enseña a hacerlo, después de que hayas tenido muchos problemas trasladados a esa vida personal y que van dañando la relación familiar, llega un momento que toca parar y decir «hasta aquí» y a partir de ese momento intentar por todos los medios no hablar de trabajo, como decimos «cambiar el chip» fuera del horario laboral, y si alguna conversación llega al final a hablar del tema laboral, darse cuenta de ello y buscar otro tema de conversación.

¿Difícil? Mucho, ¿imposible? No, se llega a conseguir y sobretodo es necesario que se consiga para el bien de la relación y de la familia.

Habrán momentos en que algo más «grave» o alguna decisión importante, lo complique todo un poco y sea más complicado, pero tienen que ser momentos puntuales, situaciones excepcionales, no por costumbre, porque si no estamos perdidos y ese equilibrio no lo conseguiremos nunca.

B.D.E.B.