
Los días van pesando, cuando un tema se complica y no terminas de ver el final, de tener ya una solución clara, cada día que pasa se hace todo más «cuesta arriba» y esto se plasma en la irritabilidad (ya hablé una vez de ello) y en perder poco a poco esa sonrisa que te gusta llevar puesta cada día, esa que combina con todo menos con lo que algunas personas nos hacen sentir.
Supongo que con los años la paciencia se va agotando y lo que antes quizás no importara mucho, ahora si lo hace y cuando un problema nos preocupa, queremos que la solución llegue cuanto antes, aunque a veces esa solución sea complicada y tarde en llegar por ese mismo motivo.
Y mientras esperas, la cabeza no para de dar vueltas y vueltas a la misma historia, pensando en esa solución y en otras variantes y sin darnos cuenta que nada de eso nos lleva a ningún sitio, sino a perder el tiempo para no solucionar nada, en lugar quizás de estar entretenidos con cualquier otro asunto que nos pueda colmar, satisfacer de alguna manera y aliviar ese peso que se está convirtiendo en lastre.
Hoy, cansada ya de esta situación, os dejo una canción que creo ya he puesto en alguna ocasión pero que viene al pelo, porque realmente es así, la vida cuesta y mucho y en muchos momentos no vemos el final de ese camino, ni para bien ni para mal, y mientras deambulamos por él, nos encontramos perdidos aunque tengamos quien camine a nuestro lado.
B.D.E.B.





