Romper una promesa

Romper una promesa

¿Qué sacrificios has hecho en tu vida?

Anoche leí esta pregunta antes de acostarme y me quedé pensando si tenía alguna respuesta para ella, no me llevó mucho tiempo en dar con ella.

A lo largo de nuestra vida creo que todos hacemos sacrificios, pero realmente no lo consideramos así, muchos los hacemos por otras cosas que queremos conseguir, otros por personas a las que queremos y de estos últimos, algunos (la mayoría diría) los hacemos por gusto, porque nos nace y queremos hacer felices a esas personas, pero en ocasiones es porque alguien te lo pide y el amor puede más que tú y aceptas.

Hace unos doce años dos personas me hicieron mucho daño, no a mi sola, a unos pocos (por no decir todos) del  grupo familiar. Pero a veces pienso que sólo me dolió a mí, porque fue suficiente una pequeña disculpa dos años después (a mí personalmente nunca me la dieron) para que todo se olvidara… Quizás es lo normal y la rara soy yo, pero creo que para disculparse hay que sentirlo porque una disculpa por conveniencia, a mí no me sirve.

Yo prometí no sentarme más en una mesa con esas personas, pero el amor dicen que todo lo puede y finalmente me tocó romper la promesa. Para mí fue un gran sacrificio, porque no soy persona de romper promesas y porque cuando algo se rompe del todo, es muy difícil repararlo (nunca más fue lo mismo).

Y como el tiempo desenmascara a las personas, cuatro años después la volvieron a hacer pero más «gorda», el golpe fue más duro, sólo contra una parte de la familia, pero con mucha intensidad.

Este es el único sacrificio que lo considero como tal, porque el resto yo diría que los he ido olvidando, pero hay cosas que no se pueden olvidar.

Feliz sábado.

B.D.E.B.

Conviene saber

Conviene saber

Hace unos días escuché esta canción (a pesar de tener ya unos años) y es de las que me gusta escucharlas varias veces para quedarme bien con lo que dice, y en este caso creo que muchas verdades. En esta entrada no os cuento nada, os dejo la letra que creo que ya dice mucho.

Espero que la disfrutéis.

«Conviene saber que no hay mayor dolor para una piel que despedirse de otra piel

Conviene saber que lo único que debes aprender es que vinimos a aprender

Conviene saber que tu próxima vida no está asegurada
Apaga la pantalla ahora mismo y saca a tu novia a bailar

Conviene saber que no hay corazones inmunes a la madrugada
Cuando el cuerpo te pide una piel que poder abrazar

Conviene saber que la pasión cuando se amansa aburre un poco
Mejor saberlo antes de embarcar

Conviene saber que todos mis demonios duermen si te toco
Y esa es la distancia más corta a la felicidad
Uuooh, uuooh

Conviene saber que no hay mujer que sueñe
Con pasar su vida dentro de un burdel

Conviene saber que incluso tras la noche más oscura
Siempre vuelve a amanecer

Conviene saber que el planeta no es tu cenicero y pensar que mañana
Los hijos que aún no tenemos lo van a heredar

Conviene saber que no hay bronca mejor que aquella que acaba en la cama
Cuando se abre la ropa la boca se suele cerrar

Conviene saber que en este mundo hay demasiados gilipollas
Amigos que es mejor no conservar

Conviene saber que hay gente que ama solo el éxito y las joyas
Y señores que al ver un buen culo no pueden pensar

Conviene saber, y no lo olvides, no hay mujer que tenga dueño
Es una flor, no es una propiedad

Conviene saber que, aunque jamás nos lo dijeran de pequeños
El amor es el único juego en el que hay que empatar
Uuooh, uuooh
Uuooh, uuooh

Conviene saber que no hay adulto sin su colección de espinas
Todos tenemos cosas que olvidar

Conviene saber que nada escuece más que un disco de Sabina
Y a la vez solo esas canciones te pueden curar

Conviene saber, y no lo olvides, no hay mujer que tenga dueño
Es una flor, no es una propiedad

Conviene saber que aunque jamás nos lo dijeran de pequeños
El amor es el único juego en el que hay que empatar
Uuooh, uuooh
Uuooh, uuooh»

Aroma a ti

Aroma a ti

¿Cuál es la prenda o el accesorio más antiguo que llevas hoy?

Se enfundó su vieja cazadora, esa que siempre solía llevar desde hacía años cuando iba al pueblo a desconectar, y se puso a caminar hacia el río.

Los enormes chopos del camino parecía que querían arropar su tristeza, esa que otros no veían. Con sus hojas, secar la diminuta lágrima que resbalaba por su mejilla.

El sonido del agua del río la tranquilizaba, era como esas palabras que quiso escuchar y nunca llegaron, una disculpa, un «lo siento», algo que la hiciera sentir mejor, pero no llegó…

Siguió ese camino tantas veces recorrido, algunas de ellas en compañía, otras en soledad, para ella acudir a ese sitio era eso… soledad aunque tuviera compañía, la más terrible de todas las soledades…

Cuando llegó al final del camino comenzaba el bosque, uno frondoso, siempre le daba miedo entrar allí sola, cualquier animal salvaje podía andar por allí suelto, pero esta vez no sintió ese miedo, justo al contrario, parecía que algo la llamaba a entrar y lo hizo. Mientras se adentraba en él escuchaba sonidos, pero no le asustaban, fuera de allí había otros peores, palabras hirientes que se clavaban en su corazón haciéndolo sangrar una vez más, otra de tantas, abriendo cicatrices que creía ya cerradas.

Llegó a un lugar donde encontró una gran roca cubierta de hojas secas, le pareció un buen sitio para sentarse, lo hizo y para resguardarse del frío, subió las solapas de la vieja cazadora hacia su cara, y un aroma la embriagó e hizo que sus lágrimas brotaran, era el perfume de él.

B.D.E.B.

El abuelo

El abuelo

Esta mañana me crucé con un señor que se parecía bastante a mi abuelo materno, del que he hablado en alguna ocasión, un señor del que guardo muchos recuerdos (no todos buenos) pero me ha venido a la mente ese último tiempo en el que estuvo durante unos meses viviendo en casa.

Él fue un hombre de armas tomar, de los de antes, ya conté que no quiso que mi madre se casara con mi padre y en represalia ni fue a la boda ni permitió que fuera mi abuela.

Un hombre que en su época era un «casanova» incluso en una ocasión mi madre comentó la sospecha de que tenía un hijo fuera del matrimonio, y no lo dudo, era alto, ojos claros y pelo oscuro y aunque no tenía fotos suyas de joven, por el parecido con sus hijos tuvo que ser bastante atractivo.

Cuando mi abuela falleció, él tuvo que venirse a Alicante a vivir, porque no podía vivir solo en mitad del campo, sin ningún hijo con él y sin medio de transporte (no conducía) así que tenía que vivir con sus hijas a temporadas, los hijos por algún extraño motivo no entraban en la ecuación…

El tiempo que vivía en casa me tocaba echar un cable a mi madre con sus cuidados, ella y mi padre tenían un pequeño comercio y principalmente a la hora de comer, era yo quien me encargaba del abuelo, yo tenía unos 17 años, mi hermana mayor estaba casada y con niños y la pequeña tenía 14 años, así que los cuidados recaían en mí.

Entre todos los recuerdos que tengo de él, habían momentos en que lo veía un poco más ¿feliz? Era el día que lo llevaba en el bus al barbero, a que le cortaran el pelo y lo afeitaran, porque en casa lo afeitaba mi padre (ese hombre al que no quiso para su hija), él, debido a su artrosis en las manos, no podía hacerlo. Pues esos días que lo acompañaba lo veía feliz, quizás porque salía de casa, me consta que a pesar que se le cuidaba bien (quizás más de lo que agradecía) no quería vivir allí.

Hoy ese señor me lo recordó, y sonreí porque recuerdo perfectamente muchos de esos momentos que no fueron muy agradables, discusiones, el hacer ver que no quería estar en casa, su cara de infelicidad, pero cuando he visto a ese señor, me acordé de él esos días que lo acompañaba a la barbería, que le ayudaba a subir al bus, que le cogía del brazo al caminar (por miedo a que se cayera) y que a él se le veía feliz.

Y es que muchas veces es mejor quedarse con lo bonito, que esto tenga más valor que lo malo, si lo conseguimos  es que finalmente tuvo una influencia positiva en nuestra vida.

Ninguno de los dos.

Ninguno de los dos.

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¿Eres líder o seguidor?

Nunca he sido líder, ni protagonista, ni persona «popular», siempre he sido más de pasar desapercibida o «invisible» como diría un amigo.

Sólo recuerdo alguna vez en el instituto, algún profesor de ciencias y matemáticas, me ponía como encargada de grupo con las personas a las que le costaba más entender las tareas, pero yo no me consideraba «encargada» sino más bien una persona donde podían apoyarse y les ayudaba a entender aquello que les costaba, junto a ellos hacía los ejercicios y la verdad que me sentía muy bien cuando veía que al final los conseguían resolver y habían entendido el tema que nos ocupaba.

Aparte de ese momento de mi vida, nunca he vuelto a serlo, prefiero quedarme al margen de ese protagonismo y seguir pasando por la vida sin hacer ruido.

¡Ojo!, no veo mal a la gente que le guste serlo, siempre que no miren al resto por encima del hombro, para ser líder hay que saber serlo y no creo que sea preciso ni pisar a nadie, ni menospreciar lo que otros hacen (creo que de esto ya he hablado en alguna ocasión).

Y seguidor, pues no sé, me gusta más hacer las cosas como creo que tengo que hacerlas y que no me las impongan, me vale con unas directrices quizás si no entiendo algo, pero después hacerlo a mi manera, creo que seguir a alguien que sea líder tampoco va mucho conmigo, no es que sea un alma libre, pero intento no dejarme influenciar por los demás, aunque si me ofrecen un consejo soy toda oídos, pero imposiciones… eso ya es otro cantar.

Así que ni líder ni seguidor, alguien que escucha los consejos y los da a quienes aprecia y siempre para bien, pero ni me gusta imponer ni tampoco que me impongan.

Feliz jueves.

B.D.E.B.