Rodearme de ellos

Rodearme de ellos

¿Cómo sabes que ha llegado el momento de desconectar? ¿Qué haces para que suceda?

Cuando hace un año respondí a este estímulo, estaba convencida de que ese mar lo cura todo, tarde o temprano allí con la mirada perdida consigo desconectar.

Hoy me hago esa pregunta y he tenido que cambiar de estrategia. Sigo teniendo ese maravilloso mar para traer paz a mi vida, para descubrir que cada día amanece y lo hace distinto, pero cuando las cosas pesan tanto llega un momento en el que es preciso compartir la carga para que no nos chafe del todo.

En estos días más que nunca he comprobado que juntos podremos por mucho que duela, por muchas lágrimas que esté costando pero no estamos solos, hay una gran familia (de esa que elegimos nosotros) que está detrás ayudando a llevar el peso, apoyando y sosteniendo que no caigamos.

En estos días se comprueba como te recompensa la gente cuando siempre les has dado un buen trato, como se preocupan por ti y te ayudan en todo lo que está en sus manos para que todo sea un poquito menos complicado, te demuestran que están de tu lado y que cuando otros se aprovecharian de tu debilidad, ellos te ayudan a ser más fuerte.

He comprendido que para desconectar, hay que rodearse de las personas adecuadas, aquellas que te hacen salir un ratito del caos, que te hacen reír pero que a la vez te abrazan cuando lloras.

En estos días me doy cuenta, de que si un día yo di un poquito de mí hoy me vuelve multiplicado por mil.

Esas personas no leeran estas letras, o quizás cuando todo esto pase se las enseñe, pero si van a sentir el agradecimiento porque mientras de un lado alguien te intenta hundir, del otro hay un grupo de personas tirando de ti para no permitirlo.

A su lado desconecto y a su lado la vida es mucho mejor. Gracias.

B.D.E.B.

Malas influencias

Malas influencias

¿En qué has trabajado?

Digamos que mis trabajos oficiales han sido primero en el taller de una fábrica y a los años pasé a la oficina, ahí seguí hasta que con la crisis la empresa se fue a pique y meses después nos reinventamos y volví a trabajar en la oficina, hasta el día de hoy.

Pero extraoficialmente le echaba una mano a un familiar en la peluquería, mientras estudiaba y así sacaba un dinerillo para mis cosas y hubo una vez que una compañera me ofreció algo sin explicarme mucho más que era una venta de casa en casa.

Se supone que la señora era una conocida de ella y su madre, nos subimos a su coche un Citroën 2 caballos (aquí me doy cuenta lo mayor que soy), y nos fuimos para el Altet, pueblecito de Alicante donde se encuentra el aeropuerto, allí nos repartió unos calendarios de «un supuesto» colegio de niños necesitados y teníamos que venderlos casa por casa, no recuerdo el precio ni lo que nos daban, creo que no vendí más que un par de ellos, porque si empezamos por mi timidez y seguimos porque no sé mentir, y terminaría porque ni me gusta aprovecharme de la gente ni engañarlos…creo que está todo dicho.

Tendría unos 16 años y cuando llegamos a casa y se fue la «señora», le dije a mi amiga que nunca más me dijera de hacer nada parecido.

A día de hoy aún me siento mal cuando lo pienso, y cuando viene alguien por casa o la empresa con algo parecido no me fio para nada de ellos.

B.D.E.B.

Cuidar(te)

Cuidar(te)

Quizás cazar amaneceres…

¿Qué se te da bien?

Hay días que parece que nada se me de bien, que por mucho que me haya esforzado nada termina saliendo bien, o medio bien, porque con eso ya me conformaba.

Pero luego, profundizo un poco más en esa pregunta y creo que si hay cosas que se me dan bien aunque esté mal que yo las diga.

Se me da bien escuchar siempre que lo necesites.

Sostener a los míos y no dejarlos caer.

Se me da bien tender la mano para ayudar a levantarse.

Caminar a tu lado, sin dejar de acompañarte.

Pero también hay cosas que se me dan mal

Se me da mal mentir, se me da mal el engaño.

Se me da mal fingir, ser lo que no soy.

Se me da mal hacer daño a sabiendas que lo hago, es más diría que no se hacerlo.

Se me da mal olvidar, no olvido el bien que me hacen, pero desgraciadamente tampoco el mal. Aunque se me da bien poner los dos en una balanza.

Seguramente habrán más cosas, pero creo que son suficientes para un día en el que por lo visto he hecho más cosas mal que bien…

B.D.E.B.

Tener(los)

Tener(los)

Esa flor que se va abriendo para mostrarnos su belleza, se podría comparar al camino hacia la felicidad.

¿Qué significa para ti «tenerlo todo»? ¿Es algo alcanzable?

La pregunta de hoy es de esas que me gustan porque te hace pensar, porque «tenerlo todo» para cada persona es completamente distinto, hay quienes el tener todo implica más a lo material y a quienes lo emocional. ¡Ojo! que hay cosas materiales que son necesarias para subsistir eso está claro.

Pero ¿de qué sirve una gran casa si no tenemos un hogar?, ¿de qué sirve un gran trabajo que no nos deja tiempo para disfrutar de los nuestros? Y así podríamos seguir.

Tenerlo todo, quizás pueda ser un equilibrio entre tener lo esencial en ambas opciones, tu hogar, tu sustento, tu familia, tu amor, tus amigos… eso quizás sería para mí tenerlo todo, y paz, muy importante también.

Pero parece que la vida se empeñe en que siempre nos falte algo, que no se tenga todo, y cuando vas camino a conseguirlo, ya casi alcanzando esa tan ansiada felicidad, aún con los pequeños problemas que surjan a diario, entonces llega un nuevo estacazo, aunque a veces más que la vida sean otras personas las que nos lo dan, porque quizás haya gente a la que le incomode que lo «tengas todo» y seas feliz.

Aún con esas, creo que sí, que podemos llegar a tener todo para ser felices, aunque tarde en llegar.

Feliz domingo.

B.D.E.B.

Con mi mar

Con mi mar

¿Con quién te gustaría hablar pronto?

Me acerco a tu orilla y recibo tu brisa, tu  blanca espuma acaricia mis pies, te miro de frente y pierdo la mirada en el horizonte, allá donde termina tu azul mezclándose con el del cielo.

Frente a ti comienzo hablar, te pregunto y espero tus respuestas, esas que yo no tengo, esas que ya no sé a quien preguntar.

Te cuento, mis palabras se adentran arrastradas por tus olas, y con ellas se marchan las penas, tu agua borra las lágrimas y me devuelve felicidad.

Sentada en tus rocas tengo el hombro sobre el que apoyarme, abro mi corazón hacia ti, el que me arropa desde que llegué a este mundo, el que ha bañado cada acontecimiento feliz y ha borrado mis penas, el que trae la calma en medio de la tormenta.

Hoy hablaría con él,

porque tú te fuiste y ya no te tengo para hacerlo.

B.D.E.B.