Esos amores de instituto, de adolescente, esos que nos ilusionan y que cuando no son correspondidos duelen y creemos que nunca lo vamos a superar.
Guapo, bromista, simpático, cariñoso, lo tenía todo, incluida una sonrisa de esas que hacen que el resto sonría también. Desde que lo conoció quedó prendada de él, eran compañeros, amigos y ella estaba segura que no llegaría a nada más, era tímida, no se consideraba guapa ni atractiva, como amiga todos la adoraban pero pocos iban más allá, cuanto menos él, pero permanecer a su lado como amiga era más que suficiente, se conformaba con estar cerca de él.
Nunca le dijo nada, nunca le preguntó ni se insinuó, quizás si se hubiera atrevido… el sufrió un grave accidente y ella lloró y rezó cada día porque se recuperara, y lo hizo y más tarde el destino los llevó por caminos separados.
Y en cada uno de esos caminos, él consiguió a una persona, ella también consiguió el amor, uno correspondido, uno que la llenaba y la hacía feliz, tanto que decidió firmar un pacto, un para siempre, un «hasta que la muerte nos separe».
El destino es «puñetero» y unos días antes de ese día tan importante, había una reunión, con quien dirigiría la ceremonia, la reunión no eran ellos dos solos, incluía a otra pareja que se casaban ese mismo día justo después. Ella llegó primero con su pareja, tomaron asiento y unos minutos después apareció la otra pareja, allí estaba él, no tan flamante como ella lo recordaba pero sí con esa sonrisa tan suya. Se casaron el mismo día, cada uno con su pareja.
Si de algo me siento orgullosa es de ser una persona sincera, para bien o para mal, la sinceridad me ha acompañado a lo largo de la vida y creo que así seguirá siendo.
En estos días en los que el engaño, la hipocresía, las ironías y un largo etcétera, parece que se hayan «puesto de moda», creo que aún valoro más la sinceridad y a las personas sinceras, aunque a veces no me guste lo que escucho, porque si quieres sinceridad en ocasiones te vas a encontrar con ello, hay quien te dice que quiere que seas sincero/a y cuando le dices las cosas se enfada…
En estos días he visto quienes me han puesto una sonrisa y hasta han hecho pensar que se preocupaban por mí (o han querido hacerlo, porque con los años una va aprendiendo), y después intentaron romperme en mil pedazos, no importa, hace ya tiempo que sé quienes están de mi lado. El problema está cuando lo hacen con los tuyos, cuando les muestran la mejor de las sonrisas mientras les abrazan, para apuñalarlos por la espalda, a ellos les duele y mí me duele el doble ese dolor que padecen.
Las máscaras no se pueden llevar de por vida, en algún momento se caen, y cuando esto pasa al final la gente huye .
Prefiero que si alguien tiene que huir, que lo haga desde el principio, porque no le gusta lo que siento, porque no le guste lo que digo o lo que opino, pero me muestro como soy, sin engañar a nadie, sincera si te digo que te quiero y sincera cuando te digo que algo estás haciendo mal, prefiero callar a no decir lo que siento realmente, el problema es que mis ojos tampoco saben mentir…
Quizás esos valores que me inculcaron desde niña, algunos parece que se han quedado anticuados o que ya no tengan cabida en esta sociedad moderna, pero yo debo de ser anticuada, en mi casa debemos de serlo, porque a nuestros hijos seguimos inculcándoselos y llamándoles la atención si en alguna ocasión hacen algo que no se considera correcto.
El principal el respeto, empezando por los mayores y siguiendo por el resto, si bromean con un adulto (el pequeño sobretodo) que sepan hasta donde tienen que llegar y que límites nunca se tienen que sobrepasar. El juego y las bromas están bien, pero hay que enseñar el límite.
Ayudar, tanto a los mayores como a los pequeños, o a sus iguales, a quienes vean en apuros, o a aquel que llega nuevo, ayudarle a integrarse, nunca dejar a nadie de lado. Ayudar a una vecina que llega cargada con bolsas, o sujetar la puerta para que alguien pase. Normas de civismo que parecen claras pero que muchas veces se pasan por alto.
Podría seguir añadiendo muchos más pero creo que ya los vais conociendo, es fundamental que aquello que nos enseñaron y de verdad nos sirvió, seguir utilizándolo hoy y enseñárselo a nuestros hijos, sobrinos o cualquier niño que tengamos cercano (siempre que los padres no lo vean mal, claro).
Creo que los valores no deberían de pasar de moda ni quedarse anticuados.
Hoy comienza el día con una esperanza y quizás cuando termine el día pueda decir esto:
Hoy es el día en que comenzamos de nuevo un camino, por ti, por mí, por un nosotros. Un camino que no será fácil pero con la confianza del uno en el otro y de que remaremos juntos, hacia el mismo destino.
Hoy dejamos atrás una etapa dolorosa, en la que han habido más días de lágrimas que de risas, en la que hemos estado a punto de rompernos muchos días pero ni uno ni otro lo hemos permitido, aunque tenemos que ser sinceros y esto no lo hemos conseguido solos, hay mucha gente detrás y es que no hay nada como pasar una mala situación para saber a quienes tienes a tu lado, y algo hemos hecho bien porque hemos podido comprobar que la palabra AMIGO se escribe en mayúsculas y en ella habitan otras muchas como «apoyo, sostener, ayudar, querer, abrazar….»
Hoy una vez más hay que agradecer ese primer mensaje de la mañana, esa llamada cuando no había consuelo, esas palabras en la distancia que se sienten cerca, ese abrazo que resguarda, algunos porque están presentes otros lejos y a la vez cerca. Agradecer el tirar de nosotros cuando las fuerzas se agotaban, hacer que todo fuese más llevadero, los ánimos, el apoyo y una infinidad de cosas más, que a veces a sabiendas y otras sin daros cuenta, han hecho que esta situación no nos hundiera.
Hoy quizás termine un ciclo y comience otro, esperando que sea como lo necesitamos, con nuestra buena fe por delante, obrando desde lo bueno porque la maldad no existe en ese «nosotros» por mucho que otros la hayan querido implantar. Y para bien o para mal, esto lo habremos conseguido tu, yo y por supuesto con el apoyo de todos ellos.
De momento lo único importante que ha sucedido es estar un día más aquí con los míos (que ya es) y ahí dejo lo que espero que suceda a lo largo del día…