Atreverme más

Atreverme más

What is your mission?

Nuevamente he leído una frase de esas que te dejan pensando «Que poco nos atrevemos para lo corta que es la vida» y muchas veces que cierta es. Sobretodo cuando van pasando los años, parece que vamos más con pies de plomo.

Quizás sea por las «obligaciones» familia, trabajo, niños,  etc…que nos hace ser más prudentes o buscar una estabilidad, sin atreverse a hacer esas locuras de cuando éramos más jóvenes.

A pesar de ser una persona más bien tranquila, nada «alocada», reconozco que en muchas ocasiones me he dejado llevar, me he atrevido con cosas que nunca hubiera pensado, pero que a veces te preguntas ¿porqué no? Y como bien dice esa frase, la vida es corta (aunque ayer habláramos de una vida larga).

Al margen de esas locuras de jóvenes y volviendo al «hoy» es cierto que la mayoría de personas, conforme nos vamos haciendo más mayores (que no viejos) nos adaptamos a nuestra zona de confort y nos da miedo «atrevernos», nos da miedo arriesgarnos, quizás lo que está fuera de lo que ya conocemos, o quizás nos acomodamos, o quizás nos asuste dar a nuestra vida un giro de 180 grados, porque a veces lo que los demás ven fácil para ti es un mundo.

Porque a veces, ese riesgo conlleva dejar muchas cosas atrás, porque a veces la cabeza te dice hazlo, pero el corazón no te lo permite.

Si, me gustaría atreverme más y ser capaz de cosas de las que hoy por hoy aún no me atrevo, pero no descarto que algún día me sorprenda a mi misma.

B.D.E.B.

Vivir la vida

Vivir la vida

Sugerencia de escritura del día
¿Qué piensas de la idea de vivir una vida muy larga?

No sé si esta sería la pregunta correcta, la idea de vivir una vida muy larga depende de muchas cosas, porque a veces no nos gustaría que fuera muy larga, incluso en alguna ocasión hasta hemos podido desear que se acabara, y en otros momentos nos gustaría vivir muchísimos años, pero con la felicidad y todo lo que sentimos en ese instante, sin cambios de ningún tipo, desgraciadamente eso no es posible.

He conocido diferentes casos de personas longevas, me voy a centrar en una que me tocó de cerca, mi abuela «postiza» es decir, la abuela de mi marido. Una mujer luchadora, con muchísimo carácter, también sabía ser tierna en sus momentos, adorada por muchísima gente y menos querida por muy pocos.

Con 95 años le detectaron un cáncer que acabó con su vida recién cumplidos los 96. Hasta ese momento dando órdenes, coqueta cómo ella sola, no salía de casa sin pintarse los labios y colocarse sus tacones, si, a esa edad y ella siempre presumida. Ayudaba a todo el que lo necesitaba, cuando estabas en su casa era normal que llegara alguien, desconocidos para la familia la mayoría de veces, a devolverle algo prestado o quizás a pedirle un favor más tarde, cuando nosotros hubiéramos marchado. Ella nunca decía que no, eso sí, siempre que prestaba algo esperaba que se lo devolvieran, porque si no era así lo reclamaba, creo que lo anotaba todo en una libreta, no era normal esa memoria a su edad.

Le costó un mundo aceptar que alguien les hiciera compañía a ella y su hermana (la hermana padecía Alzheimer), ella se creía capaz de todo, creo que cedió por no escucharnos, pero más de una vez la señora que convivía con ellas se la encontró arriba de una escalera limpiando los altos de los muebles de la cocina. Una vitalidad envidiable, pocas veces en cama y si estaba enferma, todo lo curaba con cebolla, tenía un libro con todas las propiedades de la cebolla y con eso le sobraban las medicinas (puede ser que algo de razón tuviera, sólo hay que ver los años que vivió y como estaba). Su postre preferido, una copita de anís donde mojaba un mendrugo de pan, ella era feliz con eso, el resto con las torrijas que preparaba bien ricas.

Mi respuesta a esa pregunta sería, que si tengo que vivir una vida muy larga, sea así, como la vivió ella, disfrutándola a su manera (yo lo haría a la mía) hasta el final, que la salud y la cabeza estuvieran en su sitio, con gente alrededor que me quisiera como ella tuvo.

Si fuera así, no me importaría tener una vida larga, pero si es una vida llena de penas, sufrimiento, enfermedades y dando trabajo a los demás… prefiero calidad a cantidad.

B.D.E.B.

Te concedo tres cambios

Te concedo tres cambios

What could you do differently?

Mientras caminaba por el bosque iba pensando en sus cosas, sin darse cuenta tropezó con algo y de repente  tras una humareda blanco, divisó una figura que le habló

«¡Niña! Deberías de tener más cuidado de por donde andas»

Ella se quedó observándolo y le preguntó

-¿Tú quién eres?

-Soy el genio del bosque, habito ahí, en ese tronco hueco con el que acabas de tropezar, y puesto que me has sacado fuera de él, ahora tengo que concederte tres cambios, ¡ojo! Me distingo del resto de genios que hay por otros mundos y objetos, yo no concedo deseos, sólo cambios. Así que dime niña despistada, ¿qué te gustaría cambiar, quizás no ser tan despistada?

-No señor genio, yo no soy despistada, simplemente iba caminando distraída, pensando justo en las cosas que cambiaría en el mundo si tuviera suficiente poder, aquí va el primero de mis cambios…

– Cambiaría las guerras por la paz en el mundo, así muchos inocentes dejarían de sufrir.

El segundo de mis cambios sería, cambiar la hambruna porque en todos los lugares hubiera comida, sin necesidades para nadie, que todo el mundo tuviera alimentos y así no pasaran hambre.

Y mi tercer cambio sería cambiar los desiertos por más bosques como este, naturaleza que nos da vida.

– Y para ti niña ¿no pides ningún cambio?

– Pido lo contrario, no cambiar, que cuando sea adulta sigan siendo estas mis prioridades, mis deseos, que los problemas y ambiciones que tienen los mayores, no influyan tanto en mí como para volverme egoísta.

– Y ahora señor genio, sólo espero que cumpla con su palabra, otra de las cosas que los mayores olvidan cuando consiguen lo que quieren.

Y sin más que decir, la niña continúo con su paseo por el bosque.

B.D.E.B.

Taller de tapas

Taller de tapas

What is the greatest gift someone could give you?

Digamos que igual no es el mejor regalo que me han hecho, pero si es un regalo que me ha sorprendido, gustarme seguro que sí (lo disfrutaré el próximo sábado), y sobretodo que es un regalo compartido, ahora os explico todo.

En noviembre fue mi cumpleaños y tengo una amiga, de esas que se ha ido introduciendo poco a poco en mi vida, primero conocidas, luego un poquito más y desde hace casi dos años ya, la amistad se ha ido consolidando y haciendo más fuerte, ha estado en los malos momentos y me ha entendido y apoyado y ya sabéis que yo eso es lo que más valoro.

Me felicitó el día de mi cumpleaños y unos días más tarde me escribió preguntando si el día 11 de enero tenía algo que hacer y al decirle que no me pidió que lo reservara porque de regalo de cumple nos íbamos a ir las dos a hacer un «taller de tapas alicantinas».

El regalo me sorprendió mucho por varios motivos, primero porque es algo diferente a lo que estoy acostumbrada, siempre vamos a lo «normal», ropa, zapatos, accesorios, perfumes…pero un taller de cocina nunca se me hubiera ocurrido, claro que ella sabe que me encanta la cocina, así que muy bien elegido, otro de los motivos es que a ella no le gusta la cocina, pero el taller lo vamos a hacer juntas, es una tarde y lo que preparas te lo llevas a casa, aunque ella ya me ha dicho que después nos vamos los cuatro a cenar fuera (no sé si no se fía del resultado del taller)

Un regalo que, aunque aún no lo haya disfrutado (prometo contaros como ha ido la experiencia), de momento me ha encantado recibirlo, porque me lo han hecho sabiendo lo que me gusta, por querer compartir esa tarde conmigo y sobretodo cocinando cuando ella no es para nada amante de la cocina.

Así que, como decía al principio, no sé si será el mejor pero lo que si estoy convencida es que me ha ilusionado y emocionado porque después de todo, también me ha regalado su tiempo, que es lo más valioso.

Y a vosotros, ¿algún regalo especial?

B.D.E.B.

Aquellos tiempos

Aquellos tiempos

Do you play in your daily life? What says “playtime” to you?

Hace tiempo si que jugaba a diario a uno de esos famosos juegos del móvil, mientras salía a la terraza a fumar me entretenía jugando, dejé de fumar y poco después de jugar, ahora en alguna ocasión pero más rara.

En verano en el camping, principalmente por las noches, nos juntamos con los vecinos a echar una partida al Rummikub o a las cartas. Fuera de esas ocasiones no suelo jugar a nada.

Pero centrémonos en la segunda parte de la pregunta, «si escuchas la palabra recreo ¿en qué piensas?

Pues lo primero que me viene a la mente son aquellos tiempos, aquellos maravillosos años, en que cualquier contratiempo lo veíamos como un «gran problema», sin saber lo que nos vendría encima cuando fuéramos «mayores». Y es que en esa época de la adolescencia, del instituto, todo se magnificaba ¿verdad? Si rompíamos con el «amor de nuestra vida» pensábamos que nunca más llegaría otro, que no nos volveríamos a enamorar jamás. Las amistades de entonces creíamos que seguirían siempre, pero luego cada cuál cogió su camino y se quedaron en bonitos recuerdos, alguna quizás si que continúa o te reencuentras al cabo de los años, de muuuuchos años. Es la parte mala de que en mi adolescencia no hubieran móviles ni redes sociales, era fácil perder el contacto.

Volviendo al recreo, a ese ratito entre clases que aprovechabas para reír con los amigos, tontear con aquel o aquello que te gustaba, o te escondías en ese lugar del enorme patio, donde los profesores no te veían fumar un cigarrillo, o hacían la vista gorda porque además eran amigos. Os parecerá raro, pero hace muchos años era todo muy diferente a hoy en día.

Aquellos tiempos quedaron atrás para llegar otros nuevos, pero nos dejaron unos maravillosos recuerdos.

B.D.E.B.