Bajando por la rambla llegamos a la explanada, un maravilloso paseo compuesto por 7,5 millones de teselas en colores rojo, marfil y negro, formando ondas y flanqueado por palmeras a los dos lados. Si caminamos hacia la derecha nos encontramos a mitad de camino con la «concha» un sitio perfecto, para sentarse en una silla de madera y escuchar un domingo por la tarde a la banda de música dar un concierto.
Cuando la música haya deleitado nuestros oídos, seguiremos camino hasta llegar al final del paseo y nos encontramos con el inicio del parque de canalejas, donde podremos dar un paseo entre ficus centenarios, algunos de ellos podrían ser el escondite ideal para pequeños duendes, parecen sacados de un cuento.
Si por el contrario elegido el camino hacia la izquierda, llegaremos al final y nos encontraremos con la plaza de la puerta del mar y su bonita fuente. Cruzamos la avenida y ahí está, el paseo del puerto a la derecha, desde dónde veremos claramente el monte Benacantil con su famosa «cara del moro» y coronando en la cima, el castillo de Santa Bárbara.
Y al otro lado nuestra playa, la playa del postiguet, aunque la visite y pasee menos por ella (es más pequeña y más transitada) es la playa de mi adolescencia, de mi juventud, de mis primeros sueños…
También está el precioso barrio de Santa Cruz, la Plaza de los Luceros, la pasarela del puerto justo encima de donde rompen las olas en las rocas de la playa del postiguet, tantos lugares…
¿Mi lugar preferido? Hace tiempo lo describí y está un poco más alejado, donde termina la playa de San Juan y comienza el Cabo de las Huertas, justo ahí, en ésas primeras rocas, apartada del museo y con poca más compañía que el mar, ese es mi lugar preferido, a pesar de ser una enamorada de mi ciudad.
¿Cuál es la primera impresión que quieres causar en los demás?
Prácticamente siempre he intentado ser yo misma, no me gusta fingir para causar buena impresión en los demás y tampoco se hacerlo.
Cuando no estoy cómoda se me nota en la cara (hay quien dice que demasiado) pero no sé ser de otra manera, por supuesto me sé «comportar» no diré ni haré nada que pueda molestar a alguien al menos siendo consciente de ello, suelo ser bastante prudente y más con quien no conozco.
No me gusta aparentar y quizás la primera impresión que se lleva la gente es que soy seria, posiblemente por mi timidez (aunque buena parte se ha perdido con el paso de los años), ella hace que sea más introvertida cuando me encuentro con gente por primera vez, pero creo que cada vez tardo menos en perderla y mostrarme tal como soy.
No busco caer ni mejor ni peor a nadie, me muestro tal y como soy, primero tímidamente y después me voy soltando siempre y cuando esté cómoda en el sitio y con la gente, si no es así lo más probable es que esté tensa y seria, a veces incluso sin parar de mirar el reloj, se me notará en la cara.
Así soy y así me muestro, nunca busco causar buena impresión, pero si la causo me alegra, sobretodo si la otra persona me la ha causado a mí, pero sin fingir por ninguna de las partes.
Digamos que no me lo encontré, me lo regalaron y me encontré con la sorpresa porque no me lo esperaba y a día de hoy me emociona recordarlo y me arrepiento mucho de haberme deshecho de ello aunque en ese momento lo creí necesario.
Hace muchos años, en mi última etapa cómo estudiante, cursaba un módulo dirigido a las actividades socioculturales, en él teníamos que hacer prácticas en alguna asociación a modo de talleres, de manualidades, baile,… cualquiera de las cosas que nos iban enseñando.
Un grupo de compañeros y yo, decidimos hacer las prácticas en una asociación de etnia gitana y enseñarles a los más pequeños unos talleres de manualidades. Era un gozo ir allí y trabajar con los niños (a pesar de que siempre lo he dicho, no soy muy «niñera», me preocupo por ellos y no soporto que les hagan daño o que sufran, pero no soy de juguetear mucho con ellos), me hacía mucha gracia que me llamaban «maestra», claro que en el fondo íbamos a enseñarles cosas, por tanto para ellos éramos sus maestros.
En uno de esos talleres lo dedicamos a hacer cometas, en pareja nos juntábamos con un grupo de niños y hacíamos una por grupo. Tenía un compañero que para mí era muy especial (demasiado diría), en un accidente había perdido la movilidad de su brazo derecho, no podía hacer nada con él, pero tenía una capacidad de superación increíble, lo admiraba en muchos sentidos. Cuando terminó con su compañera de hacer la cometa con su grupo de niños, se puso en un ladito a hacer algo y cuando todos terminamos nos lo enseñó. Había hecho una diminuta cometa que no tendría más que unos 6 ó 7 centímetros, con su pequeña cola con lacitos y todo, una miniatura digna de admirar, no solo por el trabajo que ya de por sí llevaba, a eso teníamos que añadirle que el lo había hecho con su mano izquierda solamente y sin ayuda de nadie. Ni que decir tiene que todos le miramos admirados y emocionados y le pedimos que nos la regalara, pero él no quiso regalarla a nadie, imagino que para que el resto no se sintiera mal.
Un par de meses después, hicimos una comida de despedida del curso (estábamos ya a punto de terminar) en casa de una amiga. Estábamos parte de los que habíamos hecho las prácticas allí en ese centro y otra parte que no. Cuando terminó la comida me llamó aparte de todos, fuimos al pasillo de la casa y me entregó una cajita diminuta, no sabía que podía ser hasta que la abrí y allí estaba esa cometa en miniatura, las lágrimas se me saltaron, le abracé lo más fuerte que pude y no puedo explicar la emoción que sentí, después sólo hubo un gracias, un beso en la mejilla, una mirada y una sonrisa. No sé si ninguno de los dos se atrevió a nada más porque teníamos pareja y éramos demasiado jóvenes pare saber si merecía o no la pena dejarlo todo y intentar algo nuevo. El curso terminó y nos vimos después esporádicamente.
Yo guardé esa cometa muchísimo tiempo, mucho, sin que nadie supiera que la tenía. Cuando me casé se vino a mi nueva casa y siempre estaba oculta sin que nadie supiera de ella, ni siquiera mi marido. Hasta que un día, un amigo al que confesaba todo le conté la historia y como por aquel entonces esta persona era tan importante para mí, le dije que la guardara él, que cada vez que la veía me recordaba ese momento de debilidad que había tenido en el que hubiera sido capaz de dejarlo todo por este chico y me sentía que traicionaba al que ahora era mi marido y por aquel entonces novio.
Así desapareció ese objeto de mi vida y a día de hoy me arrepiento, porque la amistad con este chico se acabó (la amistad no era igual de importante para uno como para el otro), y nunca más le pregunté por esa cometa, aunque he tenido ocasiones pero sé que la respuesta es una que no me iba a gustar, así que prefiero imaginar que la sigue teniendo a buen recaudo, así como tengo yo ese recuerdo.
Nunca más supe de ella como nunca más supe de su creador, pero el recuerdo de ese día siempre me emociona.
Hace casi un año contesté a esta pregunta, es más, aproveché la ocasión para cumplir una promesa a nuestro querido Joiel y contar la historia de la adopción del que fue mi fiel compañero. No sabía que en poco de dos meses lloraría su pérdida, un cáncer fulminante se lo llevó sin llegar a cumplir los cinco años.
El resto creo que lo sabéis, eso me dejó hundida y no veía como levantar cabeza, iba poco a poco haciéndome a la idea pero me sentía sola, mucho, las mañanas en casa se hacían eternas sin él a mi lado.
Y entonces pasó, una cosa llevó a otra y apareció Ares, las mañanas volvieron a tener alegría y las siestas también, y aunque mi recuerdo seguía doliendo mi día a día se volvió más llevadero y lleno de esa alegría que sólo ellos tienen a cada vez que te ven, esos saltitos a modo de saludo, el tumbarse encima para reclamar tus mimos y el darte los suyos a cada momento.
Y cuando estaba ya loquita de amor por él, llegó ella, Hera, una diminuta revolución, todo lo que diga se queda corto seguro.
Ares se hizo mayor de golpe como si supiera que tenía que cuidar de ella, y así lo hace desde el primer día. Ella no para quieta, detrás de una trastada otra y a cambio aprovecha en cuanto me ve tumbada en el sofá, para tumbarse encima mía, ya sea en mis brazos, en una pierna, en el pecho…donde le pille. Si estás de pie da saltitos para que la cojas al brazo y es cariñosa hasta decir basta.
¿Qué tiene de bueno tener un animal de compañía?
Literalmente que te devuelven la vida, su amor incondicional, la nobleza y que siempre están ahí, pendientes de ti y descubren como nos sentimos antes que muchas personas. Se convierten en uno más de la familia, lo peor del 2024 fue perderlo, lo mejor que ellos llegaran a mi vida.
Cuando comienzas a ser adolescente todo son prisas, y entre tantas otras cosas que necesitas averiguar y conseguir o encontrar rápido, como si te fuera la vida, como si en lugar de ser joven fueses ya una anciana, una de ellas es el amor.
Vas creciendo y vas viendo como tus amigas van haciendo sus pinitos en esa asignatura, y tú piensas ¿Cuándo me tocará a mí?. El tiempo va pasando y ellas felices te cuentan su primer beso, su primer paseo agarraditos de la mano, hasta un «te quiero» que quizás no era ni sentido ¿y tú?
Te vas desesperando porque aunque ha habido algún tonteo no has llegado a sentir eso que dicen, tampoco has notado que nadie lo haya sentido por ti (o quizás sí pero eras demasiado joven para verlo), miras en tu interior, hasta pones tú mano en el pecho para comprobar que hay latido, que tienes corazón. Aunque en el fondo estás segura de que sí sientes, porque has sentido muchas otras emociones pero ¿y el amor?, ¿seré capaz de amar?.
Y de repente llega un día, un momento, una noche para vosotros, hay más gente pero no importa, sólo tenéis ojos el uno para el otro, esa mirada directa, esa sonrisa que nunca antes te habías fijado, esa caricia en la mejilla, te sujeta dulcemente la barbilla y deposita sus labios sobre los tuyos, se separa despacio y te mira de nuevo a los ojos, ahí sientes esas mariposas en el estómago, ahí es cuando tu sonrisa se hace casi tan grande cómo la suya, ahí es cuando te cobijas en esos brazos y quieres que esa maravillosa noche no termine nunca.
Ahí sabes, que has aprobado esa asignatura con sobresaliente…