Sin parar…

Sin parar…

Atardecer a través de la ventana del tren.

Hoy ha sido un día un poco de locos. Entre anoche y casi de madrugada decidí irme de acompañante a una feria a la capital, así que el estrés de comprar a última hora los billetes del tren, dejar todo un poco organizado con los chicos y salir corriendo de casa. A eso le añadimos que el parking de la estación está en obras y el coche ha habido que dejarlo a la otra punta y corriendo para no perder el tren.

Durante el viaje registrarme para la invitación de la feria y por fin un poco de relax en el tren, hasta que llegó a Madrid, allí ha comenzado el estrés de coger un taxi y de que te lleven al sitio, acostumbrada a Alicante cuando voy para allí me estreso solo de ver a la gente ir corriendo de un lado para otro, yo que soy de caminar tranquila, allí es imposible.

Y ya una vez en el pabellón entonces ya respiras y recuerdas la última vez que estuviste allí, hace poco más de dos años pero de una manera distinta, muy distinta.

Entonces era la empresa la que había expuesto allí, teníamos un stand que todo el mundo se paraba porque llamaba la atención (no porque fuera el nuestro, la verdad que era muy diferente al de la competencia). Yo asistí uno de los días con mi compañero de oficina simplemente por curiosear y además tuve un reencuentro con un amigo que hacía veinte años que no veía, un día redondo.

Hoy ha sido diferente, ir de visitante y aprovechar para ver maquinaria nueva, visitar a algún proveedor y tomar algo y conocer en persona a un cliente de los nuevos… un día productivo pero a la vez estresante.

Aquí es cuando te das cuenta de lo que cambian las cosas en un par de años, ni siquiera el pabellón era el mismo, ni muchos de los expositores, ni siquiera nosotros somos los mismos…

Podría irme bastantes años atrás para recordar esa misma feria y aún era todo bastante más diferente y es que todo cambia y nosotros cambiamos, la vida nos cambia y queda nuestra esencia pero hay cosas que desaparecen para que aparecer otras, hay personas que se marchan para llegar otras…y como decía una frase que compartió el otro día un amigo «hay extraños que se convierten en amigos con la misma facilidad que amigos se convierten en extraños» (algo así), y eso es lo que ocurre con el paso del tiempo y las circunstancias vividas.

Así hoy ha sido un día movidito y ahora ya en casa, con calma y recordando lo acontecido me doy cuenta de que aunque no haya parado esto es lo que toca vivir ahora, habrán días con calma y días más estresantes como el de hoy pero lo que importa es que ahora es mirando por el bien de los míos.

B.D.E.B.

Quiero paz… nada más – Nacho Castillo
Sabores con recuerdos

Sabores con recuerdos

Hay días como hoy que, mientras preparas algún plato, llegan a tu mente recuerdos de una época lejana pero feliz, y es que creo que algunos platos, algunos alimentos se quedaron grabados hace ya muchísimos años y cada vez que vuelvo a prepararlos traen de vuelta aquellos momentos.

En casa hay una hortaliza que no le gusta a ninguno más que a mí, y por ese motivo suelo prepararla en pocas ocasiones, se trata de las alcachofas. A mí me gustan preparadas de cualquier manera, incluso crudas en ensalada.

Esta tarde las vi en la frutería y me apeteció probar a hacer unas «flores de alcachofa con virutas de jamón » nunca las había preparado a pesar de que cuando las veo en la carta de algún sitio siempre las pido, pero a veces preparar algo para mi sola me da un poco de pereza.

El caso es que las he comprado y al llegar a casa me he puesto manos a la obra y ahí es cuando aparecieron esos recuerdos, sin avisar, se  colaron en mi mente y llegaron hasta el corazón.

De niña, cuando íbamos los domingos a casa de mis abuelos maternos en la zona del campo de Elche, si mi abuelo y mi tío estaban en el «bancal» (huerto) recogiendo la cosecha, mi padre iba para allí a echarles una mano y yo,si mis primos aún no estaban en la casa, lo acompañaba.

Recuerdo como si fuera ayer, llegar allí y ver a mi abuelo y a mi tío con la carretilla llena de alcachofas, y siempre cogía una de ellas y comenzaba a arrancar las hojas y comerme la parte blanca de las mismas, la que está unida a ella. Así una a una hasta llegar al corazón, entonces se lo daba a mi padre porque eso ya no me gustaba… es decir, la mejor parte me la perdía.

Después llegábamos a la casa y allí eran mi tío, mi abuelo y mi padre los que hacían lo mismo, pero poniendo un poco de sal y después con los corazones preparaban la ensalada para la hora de la comida.

Años después ya recuerdo tanto a mi madre como a mi padre pelándolas en casa, frotándolas con limón y prepararlas en tortilla, ensalada, hervidas o en un arroz de habas, alcachofas y boquerones  riquísimo también, otra de las cosas que no suelo preparar porque aquí a ninguno les gusta.

Así que hoy ha sido una tarde-noche de recuerdos y sabores tradicionales mezclados con las modernas preparaciones de ahora, pero ese sabor final a una época feliz, traer a la mente a aquellos que ya no están presentes pero siempre tienen un hueco en el corazón.

B.D.E.B.

Y muchos años después, mi hijo mayor y uno de mis sobrinos ayudaban a mi tío a pelar las habas también recién recogidas del huerto, de mi época no hay imágenes pero esta la guardo como oro en paño.
Cerca…

Cerca…

Sugerencia de escritura del día
Piensa en el viaje por carretera que más te ha marcado.

Soñé con un viaje en carretera, recorrer los kilómetros que me separaban de ti, acortar distancias, y fue entonces cuando comprendí que la distancia no se mide en kilómetros.

Porque se trata de que me sientas cerca, que estaré a tu lado aunque no me veas, que dos cuerpos pueden no estar en una misma sala, pero lo importante es que los corazones estén unidos.

Recuerda que no hay carretera más grande que la de los sentimientos, una en la que hay que conducir con cuidado porque un accidente puede dañar gravemente a quienes circulan por ella.

B.D.E.B.

Cuando empiezas a cansarte…

Cuando empiezas a cansarte…

Hay situaciones que se alargan más de lo que deberían y suele pasar que al final comienzas a cansarte. Y en ese punto exacto creo que estoy ahora mismo.

Hoy me di cuenta de que algo ya no me afectó tanto, no crispó mis nervios y sobretodo no hizo que asomaran mis lágrimas y todo eso me sorprendió y a la vez me alertó porque cuando esto pasa normalmente es que la situación ya me cansa y dejo de pelear por buscar soluciones donde ya quizás no las haya y sea mejor dejar que el final llegue cuando le toque.

Cuando tú llevas ya tiempo intentando hacer lo mejor que puedes las cosas, buscando soluciones, ofreciendo y lo único que recibes son negativas y darle siempre la vuelta a todo, buscar excusas y no conseguir llegar a un acuerdo bueno para todos, te cansas y si eso pasa puede llegar el momento en que no haya marcha atrás.

El cansancio se nota, quizás para bien, parece que (aunque algo alerta) estoy «más tranquila», sigo sufriendo algunas noches de desvelo aunque ya sean menos y cuando me comunican cosas como hoy, no me altero ni me siento mal, es como si no me hubiera importado o quizás ya esperaba algo así, un tira y afloja que no va hacia ningún lado y es lo que provoca el cansancio.

Así que esta noche intentaré dejar un poco más de lado todo, el problema no se ha solucionado, no lo escondo, simplemente lo hago a un lado y ya llegará el momento de que se solucione para bien o para mal, pero empezar a estar cansada no siempre es bueno…

B.D.E.B.

Diferentes…

Diferentes…

Hace unas semanas, poco antes de las fiestas, hubo una conversación que me dejó un poco extrañada, sabía que había algo que no cuadraba y por un momento (ilusa de mí) pensé que lo hacían por mi bien, pero resultó que era más por el bien de esa persona que por el mío y de los míos…

El viernes se lo contaba a alguien y me contestó «eso es lo que hubieses hecho tú y por eso pensaste que ella lo hacía en tu beneficio, pero no todo el mundo actúa ni es como tú, tienes que pensar en eso»

Y así me quedé… pensando.

En muchas ocasiones quizás esperemos más de otras personas que lo que están dispuestos a dar, o creemos que van a actuar como lo haríamos nosotros, que nos van a evitar sufrimiento cuando quizás lo que evitan sea sufrir ellos o que no nos van a engañar porque nosotros no lo haríamos…

Esto no quiere decir que unos sean mejores o peores que otros, para nada, cada cual es como es y hace las cosas de la manera que cree es la correcta y simplemente es su forma de hacerlo, tan válida como la nuestra, al menos para esa persona.

A veces esperamos, sí, que actúen como nosotros lo haríamos, quizás porque lo necesitamos, o porque queremos volver a creer en esa persona, o incluso porque creemos que esa sería la manera correcta de hacerlo, o porque si lo hacen no nos harán sufrir, o…

Pero no, cada cual somos diferentes y tenemos que aprender a quererles tal como son, o… simplemente alejarnos.

B.D.E.B