Aunque no sea yo

Aunque no sea yo

Hay una canción que he escuchado en más de una ocasión, se titula así «Aunque no sea yo» de Vicky Gastelo. Hoy, mientras la escuchaba de nuevo, me ha dado que pensar porque en alguna ocasión es posible que nos hayamos visto en esa situación, una situación que no es fácil, el estar pero no de la manera en que nos gustaría, pero que a la vez, lo preferimos aunque nos duela al no estar, al estar fuera de la vida de esa persona.

A veces elegimos el estar, aunque nosotros no seamos los elegidos…

B.D.E.B.


«Entre la línea del bien y el mal estamos tú y yo
Si quieres tú, no quiero yo, si quiero yo, ahora tú no
Contigo odio las formas, es tan bonito el contenido
Debe ser amor aceptar que nunca estarás conmigo
Que siempre serás tu mi consentido
Y así siempre será, y así siempre será
Aunque no sea yo quien despierte contigo
Aunque no sea yo quien cuide de ti
Aunque no sea yo quien abraces cuando estás dormido
Aunque no sea yo quien te haga feliz
Entre mis manos, mi voz, mi paz, yo me quedo contigo
Por encima del amor duerme lo que tú y yo sentimos
Nuestros deseos viajan en un tren de largo recorrido
Y en cada estación un beso de los que nunca nos dimos
Como el sol de la mañana
Aunque no sea yo quien despierte contigo
Aunque no sea yo quien cuide de ti
Aunque no sea yo quien abraces cuando estás dormido
Aunque no sea yo quien te haga feliz
Aunque sí sea yo quien se muere de celos
Cuando me hablas de sueños y no piensas en mí
Aunque sí sea yo donde buscas consuelo
Con quien lloras tus penas, pero nunca es por mí.»

Vicky Gastelo – Aunque no sea yo.
Libertad…

Libertad…

Ayer y hoy han sido días de esos intensos, de no parar un momento, con mil historias y la cabeza pendiente de que no se pase nada ni se olvide.

Con el añadido de una pequeña operación de la perrita y temas que regresan como si buscaran ese momento «perfecto» y así tener la mente todavía más aturullada entre tanta cosa.

Así, esta tarde, cuando por fin sabía que iba a tener un ratito para mí sola, para retomar aquello que me gusta, ha sido como un poco de aire fresco entre ese calor sofocante. No ha importado el estar con desconocidos, ni tener que hablar delante de el resto (cosa que siempre me ha puesto nerviosa) me sentía cómoda, sin nervios y olvidando todo lo que me llevaba rondando estos dos días.

Creo que a veces necesitamos eso, salir un poco del caos, de la rutina diaria y comenzar nuevas cosas que nos llenen, que nos motiven y que nos distraigan de ese día a día que en ocasiones puede llegar a pesar más que de costumbre.

Hoy cambié el estar «para todos» por el estar para mí, en lo que me gusta y en lo que necesitaba hace tiempo meterme un poquito más de lleno. Y es qué, aún estando acostumbrada a tener ratitos para mí, esto es un compromiso por varias semanas en las que estaré durante unas horas ocupada en lo que me atrae y eso al final también es necesario.

Hoy me he sentido como ese pájaro de la imagen, a pesar de que no me sienta encarcelada, pero necesitaba esa sensación de libertad…

B.D.E.B.

Taburete – Vino y cemento.
Viajar…

Viajar…

Y mientras llega ese viaje soñado, seguiré perdiéndome entre las nubes y el mar…

¿Qué país está en lo más alto de tu lista de viajes pendientes?

En mi lista de pendientes el primer lugar lo ocupa Noruega. Desde hace ya años es uno de los lugares que quiero visitar pero aún no ha sido posible, aunque quizás cada vez esté un poco más cercano.

Últimamente más que viajes son casi todo escapadas cortas, como digo siempre, para desconectar, para no sobrepensar y mantener la mente distraída.

Luego llega el verano y el camping es mi sitio de relax, puedo pasar una larga temporada, estoy cerca de casa por si los chicos necesitan algo pero un poco alejada para cambiar de aires, y claro, ahí se pasa el verano sin viajar pero feliz, al final es lo que importa.

Pero ese viaje a Noruega…ese está ahí pendiente y posiblemente algún día sea un sueño convertido en realidad. Primero hay que terminar de cerrar un capítulo, ese que no se ve el fin pero tiene que llegar y si todo va bien, el cierre de ese capítulo no se me ocurre mejor forma de celebrarlo que con ese viaje soñado…

B.D.E.B.

Paula Mattheus – Suspender adulto
Lo que nos protege

Lo que nos protege

Revisando imágenes de este puente me encontré con esta. Recuerdo que quise sacar todos los tonos otoñales del árbol, pero ahora veo a través de sus ramas, ese sol con sus rayos «casi perfectos» y que no recordaba haberlo encontrado ahí, imagino que la sombra del árbol me protegía de ellos y por eso lo descubrí ahora.

Son muchas las ocasiones en las que somos protegidos de algo y no siempre nos damos cuenta de ello. Nos pasa desde niños (ya hablé no hace mucho que de mayor descubrí que me sobreprotegieron) no nos damos cuenta, no somos conscientes, pero ahí están los padres protegiéndonos siempre de todo mal.

Después crecemos y de alguna u otra forma, creo que siempre tenemos ese amigo o amiga que también lo hace en algunas situaciones. Y más tarde quizá llega esa pareja que te cuida y entre ese cuidar está también el proteger, el intentar que tu vida sea mejor y si está en su mano alejar todo mal que te intente alcanzar.

Y después… después estamos nosotros, uno mismo, porque nosotros también nos intentamos proteger muchas veces, es muy normal después de que nos hagan daño, ponernos esa coraza para protegernos, esa qué en muchas ocasiones se queda casi perpetua con nosotros porque no vemos otra forma de  no volver a salir heridos y porque no tenemos claro si nuestro cuerpo (o alma) resistirá ya a más heridas.

Igual que ese árbol, nos protegía del sol, pero entre sus ramas siempre había un huequito para asomar, en ocasiones nuestra coraza también tiene fisuras, y solo nos queda esperar que entre ellas, si se tiene que «colar» algo, sea algo bonito como ese sol que me encontré por casualidad, sin buscarlo…

B.D.E.B.

Taburete – Cuando los hombres lloran.

*Una canción que también encontré de casualidad.

Cuando te atreves…

Cuando te atreves…

Ayer me preguntaron si había visitado la muralla por arriba, a lo que contesté que no, en parte por mi vértigo y otra por mi pierna que no me fio mucho con las escaleras. Pero esta mañana mientras decidía el recorrido que hacer, he pensado en intentarlo.

Allí me he plantado en la tienda de los tiques para sacar uno. Y ya con él en la mano, he mirado hacia donde me ha dicho la chica que tenía que subir… Bajaban unos señores y una de las señoras del grupo andaba poco a poco y un pelín asustada, lo cual ha hecho que antes de subir ya me asustara yo.

He empezado a subir ya con el miedo en el cuerpo y no llevaba ni la mitad, cuando he pensado en bajarme. Detrás mío subían dos chicos y una chica jóvenes y bajarme yo, suponía que se pararan o incluso que bajaran ellos también por la estrechez. Así qué he dicho que tenía que atreverme, y sin mirar mucho al lado desde donde se veía la altura, he ido subiendo poco a poco.

Me atreví a hacerlo y disfruté de las vistas y enseguida me vino a la cabeza esa frase que he comentado en varias ocasiones, «la vida es muy corta para lo poco que nos atrevemos».

En esta ocasión era superar un poquito ese miedo y ese vértigo, pero hay otras cosas que tengo en ocasiones rondando en la cabeza y que no me atrevo, a hacer preguntas, a decir,  a explicar el porqué de algunas cosas…

Hoy pensaba en ello, en qué igual que me he atrevido con esas escaleras, tengo que atreverme más con otras cosas, si no lo hacemos nunca sabremos si podemos «llegar hasta arriba o nos toca dar la vuelta a la mitad» pero quizás sea mejor atreverse que quedarse sin intentarlo.

B.D.E.B.

Atreverse a vivir – Macaco.