
Cuando paseo por el mar, las conchas que voy encontrando siempre llaman mi atención, no me canso de verlas.
Suelo buscar las que tienen formas raras, las que están erosionadas, las «perfectas» (aún sin creer en la perfección) y las rotas…por algo será que me llamen tanto la atención.
Esta en concreto, aunque hace ya unos cuantos meses de aquel paseo, recuerdo perfectamente lo que pensé en aquel momento, «está rota como yo». Sí, así era en aquel momento, al menos una parte de mí. Luchaba por salir pero siempre que levantaba la cabeza llegaba un golpe nuevo que hacía que la escondiera de nuevo.
Llena de inseguridades, de culpabilidad, de dolor y de unas cuantas cosas más, esperando finales que solo eran principios y sintiendo que me quedaría como esa concha, rota, al menos ella con sus minúsculos trocitos serviría para colaborar con el ecosistema marino, pero mis cachitos no servirían de nada, quedarían esparcidos sin utilidad alguna.
No pensaba que esos cachitos nuestros al final se pueden volver a reconstruir, aunque la reconstrucción nunca quede igual (creo que esto ya lo he hablado y comentado muchas veces), pero también es cierto es que de todo eso vamos aprendiendo y nos vamos protegiendo y quizás hasta salimos un poco más fuertes aún siendo frágiles, pero esos remiendos parece que se hagan para no volvernos a romper por el mismo sitio.
Hoy echando un vistazo al «pasado» (algo que no se debe hacer, pero me gusta observar aquello que un día inmortalicé) me encontré con ella, recordé el paseo, lo que pensé cuando tomé la imagen y casi lo que escribí ese día.
Pero hoy he visto una imagen bonita, he visto como brillaba la arena de alrededor con esos miles de cachitos de esa y otras conchas rotas como ella. Hoy posiblemente de esa concha ya no queden más que los mil trocitos en los que se fue partiendo una y otra vez, yo sin embargo sigo aquí, «casi» entera, siguiendo con la misma lucha de entonces pero de otra manera, deseando que lleguen los finales pero sin esa ansiedad de antes, solo por tranquilidad de cerrar capítulos que creo ya se terminaron de escribir.
Hoy sigo viendo esa imagen, me sigue llamando la atención, me paro en ella como detuve mi paseo aquel día, observo la belleza de su rotura, nada que envidiar a las que están enteras, porque a veces, aunque no lo creamos, quizá nuestros trocitos si que sirven para algo, aunque sea para no permitir rompernos por el mismo sitio…
B.D.E.B.

Y si te paras a pensar a nosotros solos nos recogen también rotos pero no para reconstruirnos sino simplemente para recogernos. Pero hasta cuando estamos muy rotos servimos porque nos volvemos esa reina de la playa por la que pasé a gente como tú. 🫶🫂🪄🌊😘☕
Me gustaLe gusta a 1 persona
Si somos útiles aunque sea para los demás, ya habrá servido de algo,aunque creo que de la mejor forma es reconstruyéndonos y permaneciendo cerca de aquellos que colaboraron en el proceso.
Un abrazo enorme Manu.
🫂🌊☕️😘
Me gustaLe gusta a 1 persona