Preparada para sentir.

Preparada para sentir.

Uno a uno vas poniendo todos los complementos, desde los que están más escondidos a aquellos que nos hacen lucir nuestras mejores galas.

Recordamos tiempos anteriores, donde todo era mucho más sencillo, diferente, pero la ilusión y la emoción era la misma. Entonces era la ilusión de una niña, le brillaban los ojos al observar las luces de colores, al escuchar las bandas de música, al sentir ese olor a pólvora.

Crecemos y seguimos ahí por esa pasión, por esa emoción y esos sentimientos a lo nuestro, a nuestras raíces, a aquello que nos inculcaron y con lo que ellos, él principalmente, todavía vibra y siente.

Siempre diré que él fue «el culpable» de que siga emocionándome cada vez que comienzo a ponerme uno a uno esos complementos, cada vez que veo esas avenidas iluminadas y mis ojos vuelven a brillar como los de aquella niña.

Me sigo emocionando conforme paso por debajo de esos arcos de luces, mirando al frente y con una sonrisa, escuchando esa banda de música tocando los acordes de cada pasodoble, sintiendo la música en el corazón y recorriendo cada centímetro del cuerpo, erizando la piel y haciendo vibrar el corazón.

Hoy de nuevo visto las mejores galas, termino, me observo en el espejo, sonrío y me emociono, me siento lista, preparada para pisar firme y sentir.

B.D.E.B.

Paseos que no regresarán…

Paseos que no regresarán…

Hay algunos días que me da por revisar algunas imágenes y de repente llega una que hace regresar una cantidad de emociones. Recuerdas perfectamente ese día, esa tarde, ese paseo. Recuerdas también un corazón roto, las ganas de salir huyendo y una vuelta a casa pensando que quizás no volverías más a ese lugar.

Regresaste, en varias ocasiones más, unas fueron mejores que otras, diría que las últimas fueron bastante buenas y ahora de nuevo queda todo en recuerdos, en estar casi segura de no volver allí, que esos paseos que al final disfrutaste, sonreiste y los caminaste feliz, posiblemente se queden en dulces recuerdos que suplantaran los amargos.

Hace más de un año que no visitas ese río, que no caminas entre sus árboles en un atardecer y ahora crees que quizás no lo vuelvas a hacer.

Es curioso porque el día que tomé esta imagen, enseguida la convertí a blanco y negro, porque no quería volver, los motivos eran bien distintos, hoy quizás son otros pero más que no querer volver, siento que nada me une a ese lugar.

Guardaré esos recuerdos de las últimas veces, esas sonrisas, ese sentir, y mientras los guardo y los ordenó,buscaré otros ríos, otros árboles, otros atardeceres, otros lazos que no se rompan…

B.D.E.B.

El río – Paula Mattheus
Finales…

Finales…

En mis paseos por el mar me fijo un «final» llegar a esas rocas, a mi rincón y quedarme un ratito allí en tranquilidad antes de regresar al punto de partida. Veo siempre ese final de paseo,ya sea para descansar o porque ya llegué al punto de partida.

Sin embargo, cuando desde mi rincón observo el mar, mi mirada siempre termina perdida en el horizonte, donde nunca encuentro ese final, observo la fina línea que define el mar del cielo, pero sé que ese no es el final real, que el mar continúa más allá.

Hoy hablaba de esos finales que nunca llegan, como ese mar que se pierde en el horizonte pero sabemos que sigue ahí, y hay situaciones que parece que sean así que siguen más allá de lo que nosotros creemos.

La otra persona me decía que cada «tramo paseado» era estar un poco más cerca del final pero yo sigo viendo que no hay final que es como observar ese mar hacia el horizonte, nuestra visión llega hasta esa línea, pero el mar llega más allá de ella.

¿La diferencia?

Es sencilla, el mar nunca me cansaré de mirarlo, el horizonte es hasta donde llegan mis pensamientos, incluso más allá, y las dos cosas me traen paz, calma, tranquilidad. 

Las situaciones a las que no les encontramos el final, nos roban todo eso que el mar nos trae envuelto en sus olas…

B.D.E.B.

Soledad y el mar – Natalia Lafourcade
Diminuta

Diminuta

Diminuta y perdida en un prado repleto de flores,  de su mismo tamaño, de sus mismos colores, de otras más grandes, con colores más vivos, pero ella fue la elegida entre todas, la que captó la atención de alguien, la que quedó inmortalizada.

En ocasiones nosotros también nos sentimos así, diminutos, invisibles como diría un amigo, y como a ella, de repente llega alguien, llamas su atención sin tú notarlo, en este caso no es que te inmortalicen, simplemente te dicen «échate un poquito para allí y déjame sentarme a tu lado».

En ese momento, aunque sigamos sintiéndonos diminutos ante el mundo, nos llena de emoción saber que para algunas personas somos grandes…

B.D.E.B.

A mis amigos – Kany García y Melendi.
Sueños…

Sueños…

Algunos sueños vuelan libres, como ese ave que se dirige hacia el horizonte, en busca de ese sol que comienza a asomar detrás de las nubes.

Son libres, nosotros no los buscamos, simplemente aparecen en nuestra mente, quizás fruto de algún deseo oculto, o de alguna ilusión, a veces incluso fruto de la nostalgia y en ocasiones de aquello que ansiamos que suceda.

Soñamos con momentos, soñamos con lugares, con personas. Soñamos con aquello que un día sucedió o con aquello que deseamos que suceda, con aquel beso robado, con esa mirada que nos hizo sonreír, ese abrazo que nos hizo estremecernos o con aquella noche en la que quisimos parar el tiempo.

Soñamos y en ese momento nos sentimos libres igual que esos sueños, no los podemos controlar pero nos llevan a donde fuimos felices, a donde sabemos que podemos volver a serlo.

Sueños…algunos llegaron, otros se quedaron en el intento y otros…quien sabe si algún día. De momento lo que tenemos es esa libertad de soñar, de dejar que vuelen alto y lejos hacia el horizonte, quizás algún día el mar nos los traiga de vuelta…

B.D.E.B.

Marwan – Sueños de libertad.