Excusas…

Excusas…

Siempre se encuentra un momento para aquello que nos llena…

¿Cuál es la mejor excusa que has escuchado últimamente?

Llega un momento en la vida en el que cuando algo suena a excusa, desconectamos y no hacemos caso, hacemos «oídos sordos» y no nos molestamos en decir a la otra persona que se está excusando, al menos eso es lo que me ha sucedido a mí.

No sabría decir cuál es la mejor excusa, hay mucha gente que las usa, o las usamos (no creo que nadie se libre de ello), pero como en todo, te puedes excusar por alguna tontería, algo que no te diste cuenta, o hay quienes repiten las acciones una y otra vez y después se escudan en esas falsas excusas que, por buenas que puedan parecer, ya no las creemos.

Desgraciadamente he tenido que escuchar más excusas de las que me hubiera gustado, y más veces de las que debería. He tenido aguante, al principio de creerlas, después de «aguantarlas» y de última ya de que la otra persona se creyera que me servía esa excusa, hasta que al final digamos «te resbala», haces como decía antes «oídos sordos» y a otra cosa, ahí es cuando realmente se dan cuenta de que su excusa no es «la mejor del mundo» ya no le creen.

Dicen que «las excusas sobran cuando las ganas faltan», creo que esa frase dice mucho, pero sí, también hay excusas sinceras cuando uno intenta y no consigue, más que excusa es un «lo siento»…

B.D.E.B.

Joaquín Sabina – Nos sobran los motivos

7 comentarios en “Excusas…

      1. Gracias a ti por tus palabras. Coincido contigo: cuando realmente hay interés, casi siempre se encuentra la forma de hacer las cosas. Todos podemos tener algún impedimento de vez en cuando, pero vivir poniendo excusas termina desgastando cualquier relación. Un abrazo.

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  1. Bonita reflexión. Te comparto una mirada que me acompaña, por si
    te resuena: detrás de cada excusa suele esconderse un miedo — el
    miedo a tomar la responsabilidad de la propia vida. Visto así, la
    excusa deja de molestar y aparece la compasión, porque esa persona
    todavía no puede hacerlo mejor. Y todos, sin darnos cuenta, nos
    justificamos alguna vez.

    La excusa no engaña al otro; protege al que la dice de su propio miedo.

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