Caos necesario

Caos necesario

No hay dos olas que rompan igual, cada una va a su aire, sin patrones que seguir y forman un hermoso caos en el mar.

¿Un poquito de caos en realidad nos viene bien?

Pues yo diría que sí y que además es muy necesario.

En muchos aspectos de nuestra vida nos guiamos por unas «normas», por hacer «lo establecido», seguir patrones y intentar que todo sea lo más ordenado y planificado posible, pero ¿y lo bien que sienta salirse de esos patrones?

Es necesario ese poquito de caos, salirse de lo habitual, un poquito de desorden, de desenfreno, de improvisación, siempre nos viene bien.

Creo que una de las cosas que más me gustan cuando estoy aquí en el camping es eso. Nos olvidamos un poquito de los horarios, se come cuando se tiene hambre, se duerme cuando se tiene sueño y mientras tanto disfrutamos. Baños en la piscina, atardeceres, noches de conversaciones, de observar la luna y las estrellas o una partida a algún juego de mesa.

Lo mismo comes solo que de repente la mesa es de veinte personas, que surge salir a dar un paseo o te tumbas a descansar de ese «caos».

No hay normas ni patrones establecidos, solo disfrutar, y se agradece, el resto del año ya está para llevar ese orden que no sé si nos gusta, pero la vida nos «obliga» un poco a llevarlo.

Y no puedo olvidar a esas personas que te traen también ese poquito de caos,pero no hablo de las que terminan por amargar nuestra existencia, si no aquellas que se les ocurre cualquier locura, cualquier plan para sacarte de ese pozo en el que a veces nos metemos.

En definitiva, me gusta el caos en su justa medida y lo creo necesario en la vida, sin él sería mucho más aburrida.

B.D.E.B.

Extremoduro – Dulce introducción al caos.
Invitados especiales…

Invitados especiales…

Estos dos primeros días de camping suelen ser los más «duros». Aunque se va poco a poco, hay mucho que montar, que organizar y dejar listo para disfrutar de los días restantes.

Lo hemos tomado con calma, relajados y parando cuando era necesario para tomar un refrigerio, darse un baño en la piscina o comer en el restaurante del camping, porque no había muchas ganas de ponerse a cocinar y bastante faena por delante.

Y hoy, en una de esas paradas, he descubierto lo «descarados» que se habían vuelto los pajaritos. Normalmente se acercan cuando las mesas están vacías y se apoderan de los restos de comida antes de ser retirados por los camareros.

Hoy, se cayó un grano de maíz al aliñar la ensalada, y de repente apareció uno de esos «descarados» se posó en la silla vacía y de ahí a la mesa, lo cazó y salió volando.

Me hizo gracia así que fui poniendo uno tras otro y observando como se iban acercando cada vez uno a cogerlos, al final habían unos cuantos invitados en la mesa.

Observar, ofrecer y disfrutar con pequeños detalles que nos regala el día a día.

B.D.E.B.

Aprendiendo

Aprendiendo

¿Qué lección has aprendido hace poco que te cambió la forma de ver las cosas?

Creo que siempre hay alguna lección nueva que aprender, cada día siempre surge algo nuevo. Pero también es cierto que no todas nos hacen cambiar.

Quizás tenga que irme a unos meses atrás y allí creo que aprendí no una, sino muchas lecciones, que no le damos valor a lo que es verdaderamente importante, que algunas personas no ven más allá de su bienestar, que no siempre hay tiempo para ese café, esa comida o esa conversación pendiente porque de un plumazo se esfuma todo y después lloramos el no haberlo hecho.

Pero hay una que quizás cambió mi forma de ver las cosas, «uno es solo culpable de sus propias decisiones, no de las que tomen los demás»,  a partir de ahí creo que comencé a ver las cosas diferentes y sobretodo dejé de culparme a mí misma de algunas cosas.

B.D.E.B.

Malú – Aprendiz
Despertares

Despertares

Hoy la imagen la pone él.

Una mañana cualquiera, la de hoy por ejemplo. Estás dormida, aún no ha sonado la alarma y de repente un mensaje (supongo que soy de las pocas que no le gusta el modo ese de no molestar, será porque pocas personas lo hacen). Con los párpados que se resisten a levantarse, pero lo consigues y miras la pantalla, un mensaje de tu hijo mayor, el que es «soso» como tú, no hay texto, sólo una foto que lo dice todo.

Llevaba tiempo sin ver un amanecer, ahora amanece muy temprano y entre las fiestas y compromisos los fines de semana se me hace cuesta arriba madrugar, pero él salió esta mañana temprano y lo vió y lo «cazó» para mí, así que no ha importado despertarme antes, el motivo ha merecido la pena.

Hoy como en el mensaje, no hacen falta palabras, una imagen, una intención y sentimientos.

B.D.E.B.

Valen Alegre – Me levanté.
Gruñón

Gruñón

Se coló en la cesta de los juguetes, había un montón de ellos esparcidos por el suelo, pero ellos siempre buscan el que está dentro de la cesta, hasta que esta termina vacía.

Aún no controlan muy bien sus movimientos y claro, terminó dentro. Me miraba con esa cara de ¿qué ha pasado? Y ¿me ayudas a salir?, pero lo dejé y en cuanto me di la vuelta salió de allí directo a «morderme» los pies.

El tiempo pasa demasiado rápido pero a pesar de esa rapidez, nos da tiempo de aprender a querer. Casi dos meses de ver sus avances día a día, desde que sus ojitos estaban cerrados hasta que van correteando detrás tuya y atienden tu llamada.

Él mi favorito, aunque no debería de haber distinciones pero supongo que como en todo siempre hay ese «no sé qué» que hace que te llame más la atención, y suele ser mutuo, era llamarlo y venir corriendo hacia mí.

Hay momentos que esperamos pero aún así se hacen complicados, sabía que estaba «de prestado» y llegaría el día del «hasta pronto» ha sido mejor de lo que esperaba y seguiremos en contacto aunque no tan estrecho como hasta ahora, quizás sea por eso que ha sido un poquito más fácil.

En momentos así pienso en todos esos abandonos y otras atrocidades y después de vivir experiencias como esta aún los entiendo menos, una diminuta vida en tus manos y un amor incondicional de ellos, porque no saben hacer otra cosa que refugiarse en quienes les cuidan.

B.D.E.B.

Shé – Quédate