
Que complicadas somos algunas veces las personas, tanto que en muchas ocasiones pedimos algo y en realidad estamos deseando otra cosa, pero queremos que sea la otra persona la que lo averigüe.
Vamos dejando pistas, miguitas de pan para que sepan el camino que han de seguir, sin darnos cuenta de que pueden llegar los pajaritos, comerse esas migas y la otra persona perderse, no saber el camino que ha de escoger. Con lo fácil que sería dar la mano ¿verdad?
Por prudencia, por no atrevernos o quizás porque nosotros lo vemos tan claro que creemos que todo el mundo lo verá igual, o al menos esa otra persona pero puede ser que la pillemos despistada, o no termine de saber si es realmente así o solo es su imaginación, o no llegue a verlo… Es como esa escena en que alguien te sonríe y tú te giras a ver si hay alguien detrás, y no, es a ti a quien va dirigida esa sonrisa.
Somos complicados sí, sería mucho más sencillo mirar directamente, hablar claro, decir lo que queremos, lo que nos gustaría y no esperar a que la otra persona lo adivine.
A veces «jugamos» a escondernos como hace ese sol en las montañas y dejamos que se vean esos reflejos para que la otra persona sepa donde estamos. Pero lo malo es que en alguna ocasión pueden no ver esos últimos rayos, que nos escondamos tanto que no nos encuentren, que cuando el otro salga ya sea noche cerrada y en lugar de ver el sol se encuentre a la luna bailando con las estrellas…
B.D.E.B.

Creo que cuando se habla de conquistas de enamorados tiene algo de sentido tratar que el otro descubra. Pero con los años he aprendido que decir las cosas que uno piensa o siente facilita muchísimo la vida. Un abrazo muy fuerte y muy claro querida amiga 🥰🫶🫂😘☕
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Nos la facilita a nosotros mismos y a quienes tenemos enfrente pero, somos complicados muchas veces y lo fácil lo hacemos difícil.
Un abrazo amigo, feliz noche. 🫂🫂☕️☕️😘
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