
Hoy el amanecer ha sido tranquilo, casi desierto, a malas penas había gente pero sin embargo, la playa comienza a engalanarse para sus próximos visitantes.

Todo está preparado, su arena rastrillada y limpia, hamacas y sombrillas listas, las casetas de vigilancia esperando ser ocupadas por aquel que velará por la seguridad del resto.
En breve, la tranquilidad y silencio que se disfruta hoy, se cambiará por el bullicio de la gente, serán otros los que disfruten de sus amaneceres, del sonido de las olas y de la paz que nos hace sentir.

Yo dejaré mi puesto a otros, unos marchan para que otros lleguen, para que puedan disfrutar por unos días lo que yo hago frecuentemente. La vida es también así ¿verdad? Unos se van, se alejan y otros llegan…
Cambiaré por unos días el pasear al amanecer por hacerlo bajo las estrellas y la luna, la tranquilidad por algo más de bullicio, de ese que nos gusta, de las risas y voces de aquellos que apreciamos, de estar en compañía, de reunirnos de nuevo, abrazarnos y hablar de como nos va la vida.

En breve, este área de juegos solitario, estará repleto de niños divirtiéndose lanzándose por él, escondiéndose del adulto que intenta agarrarlo para irse a casa. Estará repleta de risas y hasta de llantos por algún golpe, como nos pasa a más de uno…
Hoy recuerdo estas fechas en otra época, en la que comenzaban los días de vacaciones y de largas horas en la playa, de manera distinta a la de ahora, pero el mismo sentimiento…
B.D.E.B.




