Oculta

Oculta

Te ocultas tras las ramas pero tu brillo te delata. Quizás solo sea un juego en el que esperarás a quien te vaya a buscar, quien te eche en falta, quien quiera saber de ti.

Un juego peligroso porque es posible que las cosas no salgan como tú crees o quizás te sorprendas y quien menos lo esperas está dispuesto a jugar, a buscarte, a encontrarte…

Te ocultas pero no por esconderte, no para jugar, lo haces porque siempre te gustó estar en un segundo plano, observar desde atrás y salir cuando te sientes segura, y a pesar de ello en ocasiones también te equivocas y muestras tu brillo a aquellos que quisieran apagarlo.

Ella se oculta entre las ramas, tú lo haces tras las sombras y solo cuando la noche se adentra, desaparecen las sombras, tú avanzas y ella se alza arriba de esas ramas y desde allí ofrecéis vuestra luz a quienes temen la oscuridad.

B.D.E.B.

Leiva – En el espacio
Al otro lado…

Al otro lado…

En mis paseos suelo mirar hacia el mar o de frente, donde además del mar veo ese faro que me sirve de guía hacia mi rincón favorito, pocas veces miro hacia el otro lado. Pero la otra tarde, miré hacia allí, comenzaba a oscurecer y la ciudad comenzaba a iluminarse, y allí estaban ellas, esas majestuosas palmeras vigilantes del mar, adornando el paseo y con el aire abanicando sus palmas.

Mirar hacia el otro lado, que pocas veces lo hacemos ¿verdad? Quizás porque estamos acostumbrados a mirar hacia el lado cómodo, bonito, el que ya conocemos y nos es familiar, el que no importa cuantas veces miramos que seguimos haciéndolo, fotografiando y guardando esos momentos cada vez que podemos.

Pero ¿y el otro lado? Ese que no es tan bonito, tan llamativo, el que no es tan cómodo y nos es desconocido…

Ese otro lado deberíamos de mirarlo de vez en cuando, porque dentro de su «aspecto común» de repente nos podemos sorprender con una imagen maravillosa que solo podremos descubrir si nos atrevemos a mirar un poco más allá de lo que vemos habitualmente, sólo si miramos a ese otro lado…

B.D.E.B.

Beret y Melendi – Desde cero
Cuando al final lo haces…

Cuando al final lo haces…

Ayer tarde, al final, decidí hacerlo. Me calcé mis zapatillas, cogí la mochila y me fui a dar ese paseo por el mar que tantas ganas tenía.

La tarde estaba fresca, aquí vamos al contrario, después de un mes de febrero con máximas de hasta 25° llega un marzo un tanto frío para lo que estamos acostumbrados, pero no importó, seguí paseando con esa brisa (más que brisa aire) fría azotando en el rostro y alborotando el cabello.

La playa estaba prácticamente desierta con algunas chicas jóvenes posando mientras la amiga le sacaba la «foto ideal» para subir a redes y alguien tan «raro» como yo, paseando por la orilla con ese frío y sin mucho abrigo, creo que nos dejamos abrigar por un atardecer precioso al otro lado del mar mientras la luna aparecía queriendo reflejarse en él, pero el oleaje se lo impidió.

Resultado de ese paseo fueron unas cuantas imágenes y un vídeo cortito, con la tentación de enviarlo a alguien y al final…

Otro resultado fue despejar la mente, pensar y una vez más, utilizar ese mar como terapia que buena falta hace.

Al final lo hice sí, y hoy he seguido haciendo, sacar lo que pesa, lo que es necesario decir, traer de nuevo la paz, decir las cosas despacio, desde el corazón pero haciendo saber lo que siento y el porqué de las cosas.

En ocasiones tenemos que hacer las cosas sí, sobre todo cuando nos hacen sentir mejor, cuando nos traen paz, tranquilidad. Aunque no nos atrevamos del todo, aunque ese vídeo se quede sin enviar…

B.D.E.B.

Míriam Rodríguez – Desperté
Noche y día.

Noche y día.

El día comienza cuando se adentra la noche, cuando divisamos a la luna brillante sobre ese cielo oscuro, en ocasiones arropada por las nubes. Sin embargo tendemos a ver el inicio del día  justo cuando sale el sol, cuando amanece parece que sea el comienzo y solo cuando trasnochamos y nos asomamos a verla a ella, ahí, como si nos observara, es cuando nos damos cuenta de ello.

Llevo dos semanas perdiéndome ese amanecer que tanto me gusta pero comenzando el día con la mirada hacia esa luna y acompañada de aquellos que hacen que la vida tenga algo más de sentido. Quizás solo el cambiar una cosa por la otra hace que no eche tanto de menos esos amaneceres aunque tengo que decir que ganas de mar si que tengo y muchas, y quizás el paseo toque esta tarde .

Aunque comencé ayer este día entre risas, amigos, emociones, música y complicidad, esta mañana he despertado con demasiado ruido en la cabeza por todo lo que está pasando en este mundo, al que nos estamos cargando poco a poco, a él y a todos sus habitantes.

Imagino que cuando nos despertamos con noticias que no nos gusta escuchar, una noche en buena compañía hace que dejemos a un lado todo, pero al despertar todo vuelve a estar ahí y el día nos vuelve a traer aquello que la noche se llevó.

Siempre he sido más de día que de noche, por mucho que las estrellas y la luna me fascinen y me guste observarlas, el sol y el mar siempre han recargado mi energía desde que era una niña, quizás por eso mi pasión por los amaneceres en el mar ha ido aumentando con el tiempo.

La noche y el día, la luna y el sol, tan diferentes y tan necesarios, uno se esconde del otro y cuando coinciden por unos minutos el cielo se ve maravilloso.

B.D.E.B.

Paul Alone – Quería

*Hoy de nuevo la canción no tiene mucho que ver pero la descubrí hace unas semanas y quería traerla aquí.