Día 15: Confusión

Día 15: Confusión

Y para terminar este fin de semana y seguir el calendario, hoy tocaba la «confusión» que viene al pelo en estos días.

Cuando llega a nuestras vidas a veces nos cuesta encontrar una solución, saber que hacer porque los sentimientos están encontrados, porque estamos cansados ya de una situación, pero por otro lado no quieres tirar todo aquello por lo que has luchado tanto por la borda.

Nos confunden las cosas, las situaciones, las personas. Recibimos una de cal y otra de arena y llega un momento que no sabemos ya que hacer, por donde tirar.

A veces nos toca usar una «balanza» y ver a donde se inclina, parece fácil ¿verdad? Pero cuando hay sentimientos en juego, que complicado es.

Este fin de semana, esa confusión se hizo aún más grande, o quizás me dió pistas para aclararme, no lo sé, sigo con ella y me temo que no será fácil encontrar una solución. Ni siquiera el paseo de esta tarde me ha servido para aclararme…

Pero hay que seguir, de momento mañana comenzamos semana, supongo que con alguna conversación pendiente y quizás consiga deshacer un poco esa confusión.

Al menos esta tarde conseguí renovar energía para esta semana, última antes de las vacaciones, así que con fuerzas para superarla.

B.D.E.B.

Paseo en el mar

Paseo en el mar

Esta mañana viendo la publicación de un amigo, esas increíbles fotos de los atardeceres en algún lugar del mundo, me entraron unas ganas tremendas de vivirlos. Y aunque aquí los amaneceres son excepcionales, los atardeceres no son tan increíbles, el sol se pone por detrás de los edificios y lo único que hace, es pintar desde lejos las nubes y el horizonte de miles de colores.

Me animé, y ya que esta mañana el dolor de cabeza no me lo permitió, esta tarde salí a dar un paseo por el mar, a preguntarle (como si él tuviera las respuestas) y a pensar o no pensar, en aquello que me quita la paz.

La verdad que al menos me ha traído paz, me ha ayudado a desconectar un poco, a hacer miles de fotos y a relajarme pensando en otras cosas. Aunque seré sincera, no ayuda mucho cuando te vas encontrando con las parejas paseando en esos atardeceres, y te preguntas ¿alguna vez paseaste acompañada? La respuesta es no, mis atardeceres (y amaneceres) suelen ser en soledad, alguna mañana acompañada de una amiga, en pareja nunca. Pero bueno, es lo que hay.

Cuando ya iba oscureciendo, he decidido dar la vuelta y ahí me encontré con la sorpresa, allí en el fondo, comenzaba a salir ella. La he visto brillar sobre el mar muchísimas veces, pero verla salir nunca, siempre el sol. Maravillada continué el viaje de vuelta  ya no pensé en nada más que disfrutar del espectáculo que tenía delante.

Y ahora, aquí, en la cafetería donde suelo desayunar los domingos en los que paseo, tomando una clara, he decidido contaros ese paseo, desde «alma de mar» (bonito nombre ¿verdad?) y con vistas a este mismo, aunque los toldos para proteger del frío no permiten una visión nítida, pero es lo que tiene el otoño e invierno.

En lugar de música os dejo otro sonido que me parece maravilloso.

B.D.E.B.

Día 14: Incomodidad

Día 14: Incomodidad

Definición de incomodidad: Es lo que sentimos cuando algo nos empuja fuera de nuestra zona de confort y nos desafía de maneras que pueden resultar incómodas o incluso confrontadoras.

¿Os habéis sentido en alguna ocasión así?

Yo en más de una. Como persona tímida que siempre he sido, cuando en alguna ocasión, he tenido una comida o cena, supuestamente con la familia de mi círculo más cercano y de repente me encuentro con bastante más gente a la que yo no conozco y el resto sí. Eso me provoca una sensación de incomodidad bastante grande, me suelo quedar apartada porque los veo a todos muy integrados, pero yo me siento fuera de lugar. Se ponen a hablar de sus cosas y no puedes entrar en la conversación porque no son tus cosas. Para que me entendáis mejor, mis dos cuñadas son una venezolana y otra colombiana y cuando nos hemos juntado en familia, son de traer a gente de su tierra, que entre ellas si conocen a todos, pero yo no conozco a nadie, así que no me siento muy cómoda que digamos.

Esta situación se ha convertido en algo bastante común, para más inri mi suegra es venezolana y todos sus hijos nacidos allí, así que me siento un poco la extranjera, a veces intento adaptarme e integrarme, pero últimamente ya desisto, falta de ganas o no sé. Supongo que todo influye.

Esa es la más común, pero hay algunas más, creo que hoy ando espesita para escribir, será falta de sueño…

B.D.E.B.

Cae la noche

Cae la noche

Cae la noche y el vacío llega

El cielo alumbrado con infinidad de estrellas

Tu corazón apagado

Sin luz que lo alumbre

Sin fuego que lo caliente

Prometiste ser fuerte

No derrumbarte

No dejarte pisar

Lo conseguiste a medias

Por fuera sigues en pie

En tu interior te derribaron

Intentaste una y otra vez

Seguir adelante

Luchar por aquello que un día nació

Que por años mimaste

Que te negabas a dejar morir

Pero te obligaron a hacerlo

Cae la noche

Y con ella las lágrimas

Ganaste mil batallas

Pero perdiste la guerra.

B.D.E.B.

Hoy…

Hoy…

Hoy de nuevo es uno de esos días, hace tiempo estaría ahora mismo deseando una llamada, y si no llegaba, entonces la haría yo, quizás para no obtener respuesta o quizás para tener la respuesta que menos deseaba.

Pero hace unos meses que alguien pronunció unas palabras, y aunque todos lo tomamos (más bien tomasteis, porque a veces se me da bien disimular) como una gracia, se me clavaron bien hondo y en ese momento algo cambió, o quizás fuera antes y aún no me había dado cuenta…

¿Habéis intentado atrapar el agua, o la arena del mar con vuestras manos? Se escapa ¿verdad?, es difícil retenerla, algo quizás queda pero la mayor parte desaparece, esto es algo parecido.

Hoy espero, pero sin angustia, sin lágrimas, sin nervios. Comprendí que no merece la pena, y lo único que me preocupa en días como hoy, tampoco estará.

Escribo esto para saberme capaz de mirar las cosas de otro modo, con tranquilidad, sin dolor, sin el corazón encogido, sin temores a que pasará.

Hace un tiempo pronuncié unas palabras «el día que yo deje de hacer esa llamada, deje de preocuparme, serás tú quien te tendrás que preocupar»

Y hoy mientras escribo tranquila estás letras, es lo único que duele.

B.D.E.B.