Cuéntanos una habilidad secreta que tengas o que te gustaría tener.
No creo tener ninguna habilidad secreta, tampoco creo que tenga habilidades especiales aunque hay cosas que reconozco que se me dan mejor que otras, cocinar y algunas manualidades (por ejemplo) y si vamos a cosas más «emocionales», se me da bien escuchar, dicen que leer entre líneas, y estar. No lo considero ni secreto ni especial, es mi manera de ser.
Si me gustaría tener una habilidad, y es la de sanar cuando alguien que aprecio está herido, y no hablamos físicamente, pero eso imagino que sería más que una habilidad un superpoder, así que me conformo con intentar al menos hacer lo que si puedo, estar y escuchar.
Me considero privilegiada de vivir en una de las ciudades en las que disfrutamos del buen tiempo casi todo el año. Aunque estas últimas semanas están siendo raras, lo normal aquí en Alicante, es que brille el sol la mayoría de días y podamos disfrutar de días como el de hoy, en el que apetece estar en la calle y por supuesto dar un paseo por la playa.
Esta mañana, mientras daba ese paseo (hoy algo más tarde de lo normal), no he cazado el amanecer, pero me he dedicado a fotografiar todo aquello que me encontraba en el camino. Un día soleado que invitaba a salir, hacer deporte, pasear… hoy había bastante más gente que de normal y eso es lo que hace el buen tiempo.
Pero si soy sincera, cada día aguanto menos el calor, porque aquí cuando comienza a pegar fuerte, se hace insoportable. El tiempo de ahora es ideal, pero aún así reconozco que lo mejor es que el día se alarga y eso es lo que más me gusta.
Cuando hace un poquito más de fresco (porque aquí frío ya pocas veces), los paseos son más tranquilos y eso me gusta, el llegar a las rocas y acurrucarme bajo la chaqueta y dejar que la brisa fresca acaricie el rostro.
Y aunque este clima de ahora mismo, para mí sea el ideal, también me gusta el frío, y la lluvia, y la nieve.
Cada cosa tiene su encanto. Sólo he visto una vez nevar, y fue precioso ver como caían esos pequeños copos. La lluvia, lo decía no hace mucho, me encanta verla a través de una ventana, escuchar su sonido y me encanta hasta su olor.
Y qué decir del frío, lo mejor, un fuego en una chimenea, acurrucarse en el sofá con una manta, abrazarse bajo ella y sentir ese calor del cuerpo de quien te abraza, ese que calienta más que el propio fuego.
Según la Wikipedia, «el faro es una torre de señalización luminosa situada en el litoral marítimo o tierra firme, como referencia y aviso costero o aéreo para navegantes». Llevaba tiempo intentando hacer una fotografía de este, el que me acompaña cada día que me encuentro en este fabuloso rincón, y hoy ha sido el día.
Cuando un año ha dado para tanto, han habido muchos momentos en los que te hubiera gustado desaparecer del mapa, sin que nadie lo supiera, ni lo intuyera, cuando llega el momento en el que por fin vuelves a vivir, a ser la que eras, a disfrutar de cada pequeña cosa, te das cuenta de lo que ha hecho que siguieras adelante, de ese «faro» que cuando andabas perdida ha evitado que chocaras contra las rocas.
Cuando comencé a escribir aquí nunca pensé que lo haría tan a menudo como este último año. Este sitio y las personas que lo componen, han sido mi faro, mi compañía en los días y momentos más duros, más complicados, han sido muchas las lágrimas derramadas aquí sin que nadie lo supiera, más que los que leían esas palabras.
Hoy doy de nuevo las gracias a ese «faro» y a esas «luces» que evitaron ese choque y lograron que siguiera navegando.
Hoy soy yo la que quiere estar ahí, como ese faro, iluminando en la oscuridad y evitando que choques contralasrocas, sólo si tú quieres.
En otro momento me hubiera quedado con tristeza, preocupada y sabiendo que no sería un buen día, que cuando terminara el día habría una discusión, una decepción y una nueva herida en el corazón.
Hoy se que no, tú también lo sabes, me has preguntado por esas palabras que siempre te decía, y a la vez te has dado cuenta de que empiezo a confiar en que esta vez cumplirás la promesa.
Recuerdas aquel día tanto como yo y eso me ha gustado, que no lo olvides, quizás tú lo recuerdas de una forma y yo de otra, ese día fue un final y a la vez un nuevo comienzo.
Comenzó un último intento, en el que aposté lo poco que quedaba en el corazón, no voy a negar que fue duro porque había mucho atrás que enturbiaba, que dolía, que no sabía si se podría superar, ni siquiera si aún quedaba algo de lo que un día fue.
Pero seguimos, pasito a pasito, sin echar nada en cara y mirando al frente, caminando de la mano y creando nuevos recuerdos, aún a ratos no estoy preparada para hablar, pero las miradas, los actos, los gestos, creo que muchas veces dicen más que las palabras.
Hoy me quedé tranquila, sin miedo, sin preocuparme, y en unas horas cuando nos reunamos, disfrutaremos de aquello que tanto nos gusta, amigos, diversión, música y cómo no, nuestra pasión por la pólvora que no puede faltar en una fiesta.
Ojos rasgados y sonrisa puesta, alegría contagiosa, la primera en salir a la pista de baile, la primera en disfrutar de la fiesta.
La princesa de la casa, mimada y querida por todos, él sobretodo, tu ángel, tu protector, sufre contigo, se alegra si te ve feliz.
Eres diferente, porque abrazas diferente, porque miras diferente, porque quieres diferente, sin maldad.
Tienes esa inocencia que el resto perdimos hace tiempo, tú la conservas, la conservarás por siempre, y eso es lo que te hace tan especial.
Feliz día hoy y siempre.
B.D.E.B.
Hace cerca de cuarenta años, conocí a una niña muy especial, fuimos creciendo y así como nosotros ella también y se convirtió en una mujer especial, con esa inocencia intacta, con una alegría que contagia a quienes la rodean. Tengo la suerte de tener a uno de sus hermanos como amigo, que me consta la quiere con locura, tanto como ella a él.