
Hoy una vez más me apareció una frase, de esas que has leído muchas veces pero justo cuando has estado hablando sobre ello, te llama más la atención.
La frase en cuestión es «si al recordar sonríes, es que valió la pena» y que cierto es ¿verdad? Muchas veces, me imagino que a vosotros también os habrá pasado, que estáis en cualquier sitio, por poner un ejemplo, en alguna sala de espera y la cabeza no para de dar vueltas, de momento llega ese recuerdo a tu cabeza y sonríes, quizás quien tengas enfrente o a un lado, te mire de forma extraña (no entiende porqué sonríes) pero a ti no te importa, ese recuerdo es demasiado bonito o demasiado valioso como para hacerte sonreír.
Y es que conforme vamos avanzando por la vida, vamos creando un libro de recuerdos (bien podía ser esa autobiografía de la que hablábamos antes), recuerdos que guardamos como «oro en paño» que nos hacen sonreír cuando vuelven a nosotros.
Esos juegos de la infancia, esa inocencia cuando caía ese diente y lo dejabas bajo la almohada esperando al ratón Pérez, ese mismo que cuando cayó el primer diente de nuestros hijos también volvió a visitarte(les).
Ese primer amor en la adolescencia, con ese primer beso, torpe por la falta de experiencia, dulce porque no podía ser de otra manera siendo el primero…
Ese día que comienzas a convivir con tu pareja, ya sea con o sin boda de por medio, pero decidís comenzar una vida juntos, aunque a veces no es para siempre pero esa emoción del principio, que bonita.
La primera vez que escuchamos el latido de esa vida que se está formando, no sientes nada aún, pero ese sonido se queda grabado y siempre, siempre que lo recuerdes sonreirás, al igual que cuando ves su carita por primera vez.
Ese abrazo de tu padre a la salida del cole, después de unas semanas de estar separada de él, de ellos. O ese beso de tu madre cuando más lo has necesitado, o las sonrisas de tus abuelos cuando la casa se les llenaba de nietos, o las travesuras con tus primos un domingo cualquiera.
Las reuniones con amigos, conversaciones, cafés compartidos, miradas, abrazos, sonrisas…
Cualquiera de esos momentos, que llegan a tu cabeza, ya hayan pasado horas,días, meses, años…pero te hacen sonreír y sí, en ese momento sabes que valió mucho la pena.
B.D.E.B.




