Embravecido

Embravecido

Esta semana que tanto hemos hablado de estar irritable, parece que hasta el mar lo esté.

Esta mañana (no las tenía todas conmigo por el clima) me vine a pasear un ratito, a intentar ver el amanecer y, como siempre, aprovechar para despejarme un poco y recargar pilas.

En cuanto llegué me di cuenta que el mar estaba embravecido, durante todo el paseo las olas rompían furiosas, y ahora aquí en mi rincón, golpean fuerte contra las rocas.

El día está nublado, con alguna gota que quiere caer y un aire desagradable, tanto es así que hoy a malas penas me he cruzado con tres personas, una mujer paseando como yo,otra paseando al perro y un hombre corriendo, la playa está desierta, cosa rara porque todos los domingos (a pesar de que vengo temprano) me encuentro mucha gente de paseo, preparándose para nadar, con los perros, pescadores…

Es como que los días así no gustan, como que no te atreves a disfrutar de las cosas que se hacen habitualmente, está claro que nadar o pescar no, pero el resto ¿porqué no?

Eso me ha hecho pensar si cuando nosotros estamos así, irritables, la gente también se da cuenta y se aparta de nuestro lado, a quién le apetece estar con alguien que no para de protestar ¿verdad?

Pues creo que a a quienes te quieren y te entienden. Muchas veces lo he dicho, que mi gente es aquellos que me aguantan cuando no lo hago ni yo.

Así que al igual que se visita el mar un día triste, nublado, frío y cuando está embravecido, así deberíamos hacer nosotros cuando alguien está irritable, acercarnos y darle un abrazo, porque no siempre son días buenos.

Ahora toca disfrutar del domingo, porque aunque el día está triste yo hoy me levanté con ganas de comerme el mundo (a ver lo que dura). Disfrutarlo vosotros también, con un poco de suerte con mejor tiempo que aquí.

Un fuerte abrazo.

B.D.E.B.

Destino y casualidad

Destino y casualidad

¿Crees en el destino?

Esta pregunta ya la contesté hace un año, contando un poquito de mi historia, pero hoy me apetecía contestar de otra forma.

No estoy segura de que haya un destino predefinido para cada uno, el cuál hagas lo que hagas siempre tendrá las mismas consecuencias (porque el final está claro, antes o después cuál es), pero si creo que existen las casualidades, y sea el destino o no, hay muchas veces que en los peores momentos han ocurrido esas casualidades.

Es como si la vida te quitara cosas del camino para ponerte otras, no sé si mejor o peor pero si que han merecido la pena y mucho.

En muchas ocasiones cuando me he llevado alguna decepción, o cuando  no pasaba por mi mejor momento, de repente ha llegado gente a mi vida para quedarse, para demostrar que realmente merece la pena el confiar y que no todo el mundo es igual. Y han llegado así, de casualidad y sin buscar nada, sin creer que hiciera falta nadie más y de repente aparecen y se quedan a tu lado, algunos hace muchos años ya (más de 20), otros alguno menos y otros llevan poquito tiempo pero espero que se queden.

Así como sucede con esas personas que aparecen por casualidad, también hay situaciones, planes que se estropean y fastidia porque te habías hecho ilusiones y de repente aparecen otros planes que resultan más divertidos, más agradables, mejores que los primeros.

Cosas que esperas con ansiedad y parece que nunca vayan a llegar, y suceden tiempo más tarde, quizás porque en aquel entonces no era el momento.

Me repito, no tengo claro que haya un destino predefinido para cada uno y que hagas lo que hagas siempre va a ser el mismo, pero si creo en las casualidades, en las bonitas casualidades y creo en el instinto que pocas veces me ha fallado.

Feliz fin de semana, lluvioso por aquí.

B.D.E.B.

Volar solos

Volar solos

Recuerdo nerviosa el resultado de aquella prueba, era positivo y, aunque no quería hacerme ilusiones, algo me decía que esta vez todo iba a salir bien.

Recuerdo el cuidado de esos primeros meses, el miedo cada vez que iba al médico para saber cómo iba todo, cómo estabas tú, y la alegría cuando me decían que todo iba bien, que te formabas con normalidad y que esta vez podía estar tranquila.

La emoción cuando supe que serías un niño, aunque realmente poco me importaba, sólo que llegaras bien a este mundo de locos.

Mis juegos contigo antes de nacer, con esas caricias que las recuerdo como si hubiera sido ayer, creo que  nunca las olvidaré, esos momentos en soledad tú y yo, aunque después llegaron muchos otros, como dormir en mi regazo durante horas, sin poder dejar de mirarte.

Creciste rápido, demasiado, tu primer día de escuela infantil, luego llegó el cole, la secundaria…y seguimos.

Hoy convertido en un hombre, trabajador y sin descuidar tus estudios, consiguiendo poco a poco todo lo que te propones. Me vacilas con todo el cariño del mundo, sabiendo que siempre me haces sonreír, aunque también a veces eres capaz de sacarme de mis casillas.

Hoy me doy cuenta que ya vuelas solo, aunque mi mano siempre la tendrás cerca, pero te has hecho mayor de golpe, mi pequeño creció y de aquel bebé que tuve en mis brazos, queda un joven soñador y luchador, así como lo hiciste para llegar a este mundo, ahora lo sigues haciendo para todo lo que te propones.

Ojalá la vida te regale muchas cosas bonitas y disfrutes de cada momento como te mereces.

B.D.E.B.

Aquellos maravillosos años…

Aquellos maravillosos años…

Sugerencia de escritura del día
Describe una fase de la vida a la que te resultó difícil decir adiós.

Sin duda esa maravillosa época de estudiante, esa en la que (pobre ignorante de mí) parecían muchas veces acumularse los problemas y que el mundo se hundía, imagino que a más de uno nos pasaba, para años más tarde casi que desear a aquellos maravillosos años, en los que los problemas no eran problemas, los ratos de disfrute eran más que los de trabajo y podíamos con todo. Por responsables que fuéramos las responsabilidades se reducían a portarse bien en casa y sacar buenas notas, y echar una mano a la familia y esto a veces parecía una carga ¡ja!.

¡Ay! las que llegarían después.

En varias ocasiones he hablado de esa época maravillosa, así que no me voy a repetir, sólo hacer hincapié que ahí descubrí el valor de la amistad y lo único que lamento es que en aquella época no tuviéramos la tecnología de ahora y aquellos que significaron tanto se perdieron por los caminos de la vida, principalmente los de mi última temporada de estudiante que la mayoría eran de pueblecitos de fuera de Alicante.

Les dije adiós con lágrimas en los ojos y me sigo emocionando cuando veo algunas fotografías de aquella época y cuando recuerdo aquellos momentos, bailes, risas, canciones cantadas a todo lo que daba la voz, no importaba quedarse sin ella. Ellos me enseñaron a abrazar bien fuerte y a sentir los abrazos de los amigos porque mi timidez no me había permitido anteriormente hacerlo, me enseñaron a ser yo misma y no sentirme «ridícula», a hacer payasadas sin temor a que nadie se riera de mí, sólo conmigo, tanto y tanto que no podría parar de contar.

Lo peor es que muchas de las cosas aprendidas, se quedaron en aquella época, se quedaron atrás con ellos, y volvió un poco esa timidez, esa vergüenza a hacer el «ridículo», a que se rieran de mí y no conmigo (una vez ya pasó y fue malísimo).

Pero hoy en día, sólo cuando estoy con la gente adecuada, me atrevo a soltar alguna «chorrada» de vez en cuando, a hacer bromas o sacar una pequeña risa, con contadas personas, pero sí lo hago.

Y ser yo misma, eso siempre, eso ya va de serie.

B.D.E.B.

Personas bonitas

Personas bonitas

Esta mañana, al ir a salir de hacerme una prueba, alguien pronunció mi nombre, una voz familiar, me volteé con una sonrisa y ahí estaba ella, como si hubiera hecho un pacto con el diablo porque por ella parece que no pasen los años. Alguien de quien ya hablé una vez aquí, la que en su día fue novia de mi cuñado mayor y por un tiempo mi cuñada.

De aquello hace unos treinta años (casi nada), pero el cariño cada vez que nos vemos, así como hoy, de casualidad, es como si el tiempo no hubiera pasado.

Conforme nos hemos acercado una a la otra nos hemos fundido en un abrazo, después nos hemos mirado como siempre, a los ojos, los de ella expresivos como pocos y su eterna sonrisa, una dulce voz que te transmite paz y calma, porque así es ella.

Hemos hablado un poquito (ella estaba en el trabajo) y durante esos minutos en los que me ha preguntado por todos, con el mismo cariño de siempre y por supuesto me ha pedido que los saludara de su parte.

Mientras hablábamos notaba esa nostalgia y como me empezaba a emocionar, porque os aseguro que es una persona muy especial, una persona bonita por fuera, pero por dentro mucho más, siempre me trató con muchísimo cariño, ella me demostró muchas veces que me adoraba, no sé si tanto como yo a ella, pero a veces la vida separa caminos.

Al final al despedirnos de nuevo nos hemos abrazado, un abrazo de esos que se sienten y esto ha hecho que después, mientras caminaba por la calle pensara de nuevo en ella y en lo diferente que fue esa relación con esa «cuñada» con las actuales, que me llevo bien, que comparto con ellas, pero nada que ver.

No recuerdo un abrazo de ellas como el que he sentido hoy, ni esas miradas, ni siquiera esas sonrisas. ¡Ojo! Que quizás ellas tampoco lo hayan sentido de mi parte, no lo sé.

Siempre digo que hay personas bonitas, unas llegan para quedarse, otras se tienen que marchar y tomar otro rumbo (era complicado quedarse cerca porque me consta que ella estaba enamorada profundamente de mi cuñado y no fue quien tomó la decisión) y estas personas que se tienen que marchar, no importa el tiempo que pase que cuando te vuelves a encontrar, sigues sintiendo la calidez de su abrazo, esa mirada que nos transmite y esa sonrisa sincera que nos hace sentir que se alegran de vernos tanto como nosotros a ellas.

Cuando por la mañana surgen estas cosas, el resto del día ya va rodado.

Feliz noche a todos.

B.D.E.B.