Juicio al amor

Juicio al amor

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Mojo mi pluma en un tintero de lágrimas para escribir unas palabras,

palabras que salen cuando te encuentras más dolida,

cuando por cada día bueno hay tres malos,

cuando no sabes si no te comprenden

o eres tú la que no comprendes nada.

Situaciones fáciles que se vuelven complicadas,

adversidades que conviertes en problemas,

buscas y no encuentras solución.

Cansada,

agotada,

(mal)herida,

con ganas de decir basta

y a la vez, ganas de seguir adelante.

Porque has querido, porque quieres

Porque has amado, porque ¿amas?

Buscas culpables

¿acaso hay inocentes?

¿acaso hay juicio justo

en el tema del amor?

B.D.E.B.

Enseñanzas

Enseñanzas

Ayer tarde tuve una reunión de inicio de curso del chico pequeño, era para presentarse los tutores de cada clase y explicar un poco cómo iba a ir el funcionamiento del curso. Una de ésas reuniones que hay quien opina que es lo mismo de todos los años, pero creo que siempre hay algo nuevo que escuchar, conocer a la persona que se va a encargar de parte de la enseñanza de ese año y principalmente también, porque si ellos nos brindan esa reunión de bienvenida para conocernos ambas partes, lo lógico es que nosotros asistamos, por nuestros hijos y por ellos.

Antes que nada decir que el chico es su tercer año en este centro, su hermano entró allí a cursar bachiller y él entró en secundaria, así que yo a los profesores de aquí poco los conozco, los del centro anterior conocía prácticamente a todos.

Pues este año tiene de tutora a una profesora que la conocía de haber oído hablar de ella y para bien, de ésas que da la impresión de que es de las que lleva la profesión dentro y le gusta lo que hace.

Esta profesora es a la que le pidió el chico mayor que le entregara la orla, sólo le dió clases un año porque en segundo cambió de rama, pero ese año, pese a haber suspendido algún examen, le caló hondo y le tenía un cariño especial,  no sólo fue él, creo que aproximadamente la mitad de los graduados de ese año, le pidieron a ella que les entregara las orlas y yo creo que eso dice mucho.

Ayer mientras nos hablaba de los chicos, de la fase de adolescencia que pasaban, de cómo ayudar desde casa y de cómo lo iba a hacer ella, de que le gustaba hablar con los chicos y ganárselos de tal forma para que si había algún problema darles la confianza suficiente para que se lo contaran (Manu me acordé de ti cuando a veces nos hablas de tus chicos), me dió una sensación de tranquilidad, de saber que el chico estaba en muy buenas manos y entendí que la eligieran para que les dé la orla porque se le ve comprometida con su profesión.

Me acordé de aquellos profesores que tuve en mi adolescencia, aquellos que no sólo me enseñaban materias, sino enseñanzas de la vida, se preocupaban por la mía, por mi futuro, porque siguiera estudiando y alababan lo comprometida que estaba en casa ayudando a mis padres en todo lo que podía.

Tengo varios amigos profesores y, salvo uno de ellos que lo considera «una manera de ganarse la vida», el resto me consta que se preocupan más que de enseñar la materia o materias y les apoyan y ofrecen otras enseñanzas que no están en los libros.

Me enseñaron a valorar(me), a luchar por aquello que quería, compartieron su aprendizaje en la vida, me enseñaron a soñar, a ver que era capaz de cosas que no creía, a perder miedos, a crecer.

Así qué, una vez más, gracias a todos aquellos que enseñan y nos enseñaron no sólo ésas materias, sino mucho más allá.

B.D.E.B.

El teatro de la vida

El teatro de la vida

Hace un ratito, echaba un vistazo por las redes y me ha salido un reel de una ardilla muy gracioso, una ardilla «teatrera» que después de tirar una escoba al suelo, se tumba boca arriba bajo su palo como si la estuviera chafando. Esto me ha hecho pensar en aquellas personas que también hacen su teatro en la vida  (no encima del escenario) y el problema es cuando entran en la tuya así, actuando tan bien, que no te das cuenta de ello hasta que es demasiado tarde.

Recuerdo cuando era adolescente que tenía una amiga que era una experta en ello, me hacía sentir fatal, la quería porque conmigo se portaba bien, compartíamos buenos ratos, me divertía con ella, y ella me apoyaba si no me sentía bien. A cambio yo callaba todos sus secretos y no era una persona muy sincera, todo lo contrario que yo, quizás por eso nuestras vidas tomaron caminos distintos, porque ya me ponía seria con ella porque no me gusta engañar ni traicionar a nadie y ella era maestra en ese arte, así que era mejor alejarse porque seguramente con el tiempo me hubiera tocado a mi.

No ha sido la única que ha pasado así por mi vida, por desgracia después de ella hubieron algunos más, algunos que llegaron con una historia que no era la suya que cogieron lo que les hacía falta (en el sentido emocional) y se marcharon sin hacer ruido cuando ya no me necesitaron.

También me crucé con «familia» que a cada día te besaban, te abrazaban y te decían «te quiero» y a la primera de cambio no me mataron pero dieron el golpe donde más dolía y se jactaban de mi sufrimiento.

Y es que hay gente que vive la vida así, en su teatro particular y haciendo el papel de su vida, lo que pasa es que actuar las veinticuatro horas del día y todos los días del año es muy difícil y con el tiempo la máscara se cae, dejando ver el verdadero rostro que hay detrás, es ahí cuando se termina la función, o no… simplemente cambian los espectadores.

B.D.E.B.

Cicatrices

Cicatrices

¿Con qué marcas te identificas?

Hace apenas unos meses que contesté a esta pregunta, y era con esa cicatriz que hay bajo el vientre de muchas mujeres y que significa que han traído una nueva vida a este mundo. Pero hay muchas más cicatrices que nos recuerdan aquello por lo que hemos pasado, y a veces en lo que nos hemos convertido o lo que nos han cambiado.

Hace aproximadamente diez años tuve una mala racha de salud y pasé por quirófano tres veces en poco más de un año, todo cosillas sin importancia pero que dejaron marcas en mi piel, y ahí siguen estando, para recordarme (diez años después, cuando volvemos a batallar) que de todo se sale y que cuando algo no es realmente grave no tenemos que darle demasiada importancia porque tarde o temprano pasará (por mucho que ahora nos lleve a veces a desesperarnos).

Por suerte no soy muy coqueta, lo justo o menos, y las cicatrices las veo cómo eso, marcas de las batallas por las que has pasado, que en su día dolieron pero hoy ya no, hoy solo queda esa marca de recuerdo aunque se que en otros casos no son tan llevaderas como las mías, pero aún así dicen mucho, entre otras cosas que seguimos aquí, vivos.

Y también hay otras cicatrices, aquellas que no se ven, aquellas que llevamos dentro en el corazón, esas que sólo dejas verlas a quien crees que lo merece o a quien crees que no te va a dañar, aunque a veces nos equivoquemos y consiga hacer una nueva.

Cuando la herida está fuera, en tu piel, día a día la vamos tratando, curando, hasta que se queda en eso, en una cicatriz y aún así seguimos cuidándola para que se vea lo menos posible. Pero esas otras heridas, esas que no se ven, esas no siempre las tratamos y curamos como necesitan, a veces pensamos que ya han cicatrizado y de repente te das cuenta de que no es así, de que necesitaban «más reposo, más cuidado» del que le hemos dado.

Estas heridas son más profundas y sangran más a menudo de lo que nos damos cuenta, es más fácil que nos engañemos al pensar que ya se ha hecho esa cicatriz y que no volverá a sangrar ni a doler, nada más lejos de la realidad, pasa el tiempo y siguen sangrando y doliendo y haciéndonos a veces hasta casi enfermar.

Y es que esas heridas no solo se curan con el tiempo, para ellas no hay medicina, pueden servir remedios más naturales como pueda ser el cariño, los mimos, los abrazos. ¿Os acordáis cuando de pequeños un raspón se curaba con un simple beso de nuestra madre? pues yo creo que esto es algo parecido.

Así que amigos, nos toca darle a esas heridas el tiempo el cariño y todo lo necesario para que terminen de curar y el día que lo hagan, tendremos una nueva cicatriz, una pelea más ganada y nosotros seremos los que decidamos, si estamos preparados para enseñarla al resto del mundo o a una única persona.

Feliz martes.

B.D.E.B.

Caminar

Caminar

¿Qué actividad te gustaría hacer más?

Recuerdo que de pequeña no era algo que me entusiasmara (imagino que como a la mayoría de los niños), caminaba lo justo y si era algo más me quejaba, salvo para acompañar a mi madre en las compras.

Fui creciendo, y aunque seguía sin gustarme demasiado, si quería moverme con una pandilla o con otra, hacer alguna cosa u otras, no quedaba más remedio que caminar. Habían autobuses pero cuando vas de un lado a otro sin parar, pues hay que caminar también, la paga semanal no daba para mucho, la suerte es que Alicante no era, ni es muy grande (aunque ahora algo más por las zonas nuevas) y está todo relativamente cerca.

Recuerdo sobre todo en hogueras que bajábamos a la barraca popular que era donde hacían los conciertos y de madrugada nos tocaba a mis amigas y a mí subir andando porque los autobuses no funcionaban a esas horas.

Cierto es que de vez en cuando algún amigo me acercaba en moto, eso era un deporte de riesgo, porque si me pillaba mi padre me caía una buena, primero por subir en moto (no le gustaban, ni le gustan nada) y después por ir con un chico, para él aún era muy joven.

Así que caminar no es que me haya llamado mucho la atención hasta hace unos años, se ve que te haces mayor y necesitas una vía de escape, y ahí entra en juego el caminar, porque prefiero hacerlo sola y a ser posible por la naturaleza y sobretodo (ya lo sabéis) por el mar.

Me fui animando y cada vez me ha ido gustando más, prefiero no llevar auriculares para escuchar, si es en el mar el sonido de las olas, y si es por algún bosque o parque, el cantar de los pájaros o chicharras o cualquier animalito (inofensivo) que haya cerca.

Cuando voy para la zona de Burgos, me encanta pasear al lado del río y escuchar también su sonido y sobretodo respirar aire fresco, sano, eso que por la ciudad es bastante complicado.

En breve creo que estaré de nuevo por ahí, por esos preciosos bosques de la provincia de Burgos, sólo falta poder hacerlo, si no son grandes caminatas pues tendrán que ser más cortas, o con más descansos, así aprovecharé para poder fotografiar todo aquello que me encuentre, otra cosa que me encanta hacer mientras camino, parar y plasmar esa imagen de ese preciso momento para que más tarde pueda volver a sentir lo que sentía en ese momento.

Caminar y más caminar, y soñar, y disfrutar del momento, y desconectar, creo que ya no es sólo por moverte y hacer un poco de ejercicio, es más por todo lo que conlleva hacerlo (al menos para mí).

Ahora entenderéis mejor porque me desespera ya el tema de la pierna, buscas algo que lo pueda suplir pero es complicado, así que lo hago en paseos más cortos y con descansos más largos, no queda otra.

La vida es así, o somos así, cuando podemos hacer algo no lo hacemos y cuando queremos hacerlo a veces es demasiado tarde (esto se puede aplicar a muchas muchas cosas) .

B.D.E.B.