Feliz vida

Feliz vida

Hoy no podía terminar el día sin dedicarte unas palabras en tu día. Aunque hablé contigo para felicitarte, pero tus conversaciones telefónicas cada día son más cortas.

«Tus ojos verdes se van quedando pequeñitos, pero siguen teniendo ese brillo especial y nos siguen mirando con cariño.

Muchas cosas caen ya en tu olvido, pero te acuerdas de lo más importante,

De sonreír cada vez que nos ves.

De sentirte feliz cuando nos tienes a tu lado.

De ofrecerte a ayudar sin importar si tienes fuerzas para ello.

No te olvidas de querernos.

De besarnos y abrazarnos como cuando éramos niñas.

No recuerdas el ayer, pero estás hoy, ahora.

Siempre siendo madre y abuela.

Feliz vida mamá»

B.D.E.B.

*Es curioso que cuando nos hacemos mayores y algo hace que nos «despistemos u olvidemos» es como  volver a ser niños, es como volver a nuestros principios.

Cinco cosas, cinco personas

Cinco cosas, cinco personas

Enumera cinco cosas que haces para divertirte.

Soñar(te)

Cierro los ojos y estás ahí, observándome fijamente, sonriendo y vigilando, cuidándo(me) para que nada me pase, para que nada pueda hacerme daño, para que nadie pueda herirme. Como sólo tú sabes hacerlo, sabías hacerlo…

Pensar(te)

Un rato a solas, un momento de paz  es suficiente, llegas a mi cabeza envuelto en un recuerdo, aquello que fue, aquello que añoro, aquello que no sé… si un día volverá.

Hablar(te)

Me gusta expresar como me siento, preguntar cómo te sientes, pero a veces no me atrevo. Contar mil historias vividas, o simplemente fantasías, hablar de mis sueños, saber de los tuyos, sólo hablar de ti, de mí, de lo que importa y de lo que dejó de hacerlo.

Escuchar(te)

Tienes las palabras adecuadas, en un mensaje, en una llamada, en un cara a cara. Dulce voz y dulce corazón, escucharte hace entrar en calor hasta en el día más frío. Descubrirte ha sido un honor, y tus palabras sanan el corazón.

Imaginar(te)

En un mundo de fantasía apareciste tú, llegaste a crear historias, de mundos imaginarios, de criaturas fantásticas, de relatos locos y delicados poemas. Te imagino en cada uno de ellos, relajado pero viviéndolo, en primera persona.

B.D.E.B.

Disculpas

Disculpas

Hay disculpas que sientes que llegan demasiado tarde, no, espera… ¿realmente fue una disculpa? Creo que no, porque para disculparse hay que sentir culpa, hay que sentir que has hecho algo mal y has herido a alguien, pero cuando eso no se ve, quizás sólo se trate de intentar enderezar algo pero sin reparar aquello que has roto… quizás un corazón.

Tampoco se puede, no sólo no pedir disculpas, sino también esperar recibirlas, esperar que la otra persona asuma su parte de «culpa» sin ser consciente de la nuestra.

Todo ello lleva a que la distancia aumente, que lo que antes no molestaba ahora moleste, que se acaben las conversaciones, o se queden pendientes, que uno no vea y otro no quiera ver.

El otro día alguien escribió una moraleja de una fábula conocida pero aplicàndola al amor (esa que me dejó pensando) y decía que para rehabilitar una relación había que ir sin prisas, poco a poco.

Quizás sea eso  ir despacio, pasito a pasito, como cuando comenzarmos a andar, tambaleándose y incluso cayendo, pero si esto pasa, comprobaremos si realmente hay alguien del otro lado para ayudar a levantarse…

Evitar buscar un culpable y buscar una solución, cada uno posiblemente tiene su parte de culpa y por eso son necesarias las disculpas, pero lo importante es que no nos quitemos la nuestra poniéndosela al otro, así no se encuentran los caminos, se separan aún más.

B.D.E.B

Atardecer

Atardecer

Seguramente ya sabéis que lo mío son los amaneceres, estaréis más que aburridos de ver las fotografías, pero es algo que no puedo remediar, cuando salgo a pasear me es imposible no sacar alguna foto cuando el sol comienza a asomar.

Pero eso no quita que los atardeceres también me cautiven, reconozco que son igual de bonitos o incluso más, pero desde el mar aquí en mi tierra, no se consiguen ver igual de bonitos, así que cuando he tenido la oportunidad en otros lugares, he disfrutado de ellos, y tengo tres en mi memoria que creo que guardaré siempre.

Uno de ellos fue hace muuuuchos años, en el desierto del Sáhara, en una ruta de 4×4 y después de un paseo en camello, mientras disfrutamos allí, en mitad de la nada, de un espectáculo, el sol se iba ocultando y la estampa era preciosa.

Otro de ellos fue hace algo menos de dos años, en Ibiza, mientras sonaban unos tambores, las gaviotas se acercaban tímidamente a ver si «cazaban» algo que los turistas tuviéramos para ellas, justo enfrente mía, observaba a ese sol que siempre lo veía salir del mar, en este caso esconderse en él.  Un momento que quedó grabado por más motivos, fue lo que diría el comienzo de otra etapa, que daba por hecho que sería feliz…

Y el que me ha venido a la memoria, (mejor dicho, vino el otro día, cuando alguien puso una foto de cerquita de allí) fue hace algo más de veinte años en la playa de El Palmar, en Vejer de la Frontera, un paseo a caballo por la playa al atardecer, y aunque tuve un pequeño susto, el paseo fue una maravilla, la compañía, la experiencia y sobretodo la bonita estampa.

La compañía principalmente de una persona, porque en aquel momento no pasaba por un buen momento, y después de ese paseo, de esa maravilla de atardecer, regresamos a casa y después de una ducha y cenar, recuerdo sentarme con ese amigo en el exterior de la casa y «confesarme» con él, y mis lágrimas y sus abrazos y sus palabras mirándome fijamente a los ojos, «aquí estoy siempre que lo necesites, búscame y me tendrás para lo que te haga falta». Esas palabras llegaron por la noche, quizás ya de madrugada, pero ese atardecer en su tierra, en su compañía y esa conversación, hacen que lo considere el mejor de los vividos hasta hoy.

Fotografía de Carolin Thiergart.

Sabéis eso que dicen de que de los mejores momentos vividos no hay imágenes porque no dió tiempo para hacerlas… No tengo una sola fotografía ni de aquel momento ni de esos días disfrutados bajo el abrazo de aquel amigo (si de otras ocasiones), pero os dejo una imagen encontrada en la Red,que podría ser parecida.

B.D.E.B.

Una llamada

Una llamada

Despiertas más tarde de lo habitual, mareada y con la cabeza un poco aturdida, un café y una ducha para despejarte y a continuación te sientes delante de la pantalla del ordenador a trabajar.

Rato después llegan varias notificaciones al móvil, alguien se está poniendo al día de tu blog, pero continúas trabajando para recuperar el tiempo que has perdido. Y entonces pasa, una llamada, miras la pantalla y sonríes sin saber aún porqué te llaman.

Antes que nada te pregunta si te pilla bien o estás liada, ¿acaso importa? Hay llamadas para las que dejas lo que estás haciendo, luego seguirás.

Te llama para saber como estás, después de leer tus últimas entradas, necesita saber que estás bien, que sólo son momentos tontos o si necesitas hablar de ello. Alguien que quizás tenga más motivos para que le escuchen que tú, pero se ha molestado, se ha interesado por cómo estás tú.

Una conversación que dura un ratito, en la que en varias ocasiones intento controlar la emoción, porque de verdad que no se puede ser más bonita que ella. Hablamos de varias cosas, de que tenemos que volver a vernos, de salud, de aquí de este sitio donde nos reunimos muchos que en ocasiones tenemos más cosas en común de las que creemos.

La conversación termina con una invitación, con una propuesta de escapada a visitarla y a desconectar, no concretamos fecha pero ahí queda.

Una llamada que ha sido suficiente para alegrar el día, una vez más la vida me sigue poniendo en el camino a gente bonita, de las que están, porque esas cosas se notan, se sienten.

Sé que en algún momento leerás estas letras, así que (aunque ya lo hice en la llamada) desde aquí te doy nuevamente las gracias, por la llamada, por la invitación y sobretodo por estar ahí y leerme bonito.

Mil gracias amiga y te dejo de regalo esta canción de Natalia que seguro que te gusta.

B.D.E.B.