No hay que perder la esperanza

No hay que perder la esperanza

Ya que hoy no se ha podido, os dejo la de hace un par de semanas.

¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado?

Es curioso que cuando más ganas tienes de algo, se alinie todo para que al final no sea posible hacerlo.

Este mes (como casi todos los septiembres) estaba siendo raro, muchos altibajos, muchos días raros, la salud que no pasa por su mejor momento y algunas cosas más que tampoco lo hacen. Una lucha interna (como ya comenté en otra entrada) que hace que cada día no sepas si seguirá recto o se torcerá en cualquier momento.

Y en todo ese jaleo que llevo en mi cabeza, me dije que esta mañana debía de empezar este otoño viendo el primer amanecer, ahí en mi lugar preferido, sentarme y dejar que esos primeros rayos reflejados en el mar, acariciaran mi piel y me recargaran de energía para llevar este otoño lo mejor posible.

Después de una semana en la que ha habido de todo un poco, en la que decidí echar adelante con aquello que me estaba torturando por dentro, sacar todo fuera y «que saliera el sol por donde tuviera que salir», era como que necesitaba ese ratito sólo mío, para pensar, aclarar y seguir adelante, y al final pues no ha podido ser. Una noche mala, la pierna que en lugar de mejorar va cada día un poco peor… no ha sido posible ni madrugar, ni menos aún ir a pasear, creo que toca domingo de relax en el sofá y sinceramente, no es lo que más me apetece.

Ahora mismo mientras estoy aquí tumbada escribiendo, lo cambiaría con los ojos cerrados por estar en muchos otros sitios, desde dando ese paseo por el mar (aunque a estas horas no sea el mejor momento con el calorazo) a estar en algún parque sentada en un banquito rodeada de naturaleza y con un aire fresco natural y no el de las máquinas…pero es lo que toca y cada día empieza a cansarme más y a desesperarme.

Hoy justo hace siete meses que apareció el problema, se dice pronto, siete meses en los que he visitado a unos pocos de médicos (especialidades varias) otras pocas de pruebas, unas muchas variedades de pastillas y otro tipo de «supuestas soluciones en modo de tratamiento» que no han servido para nada ni siquiera para saber que es lo que le pasa a mi pierna…

Intento no ser negativa y pensar que en algún momento se arreglará, casi tengo más esperanza que sea de un momento a otro (así como empezó todo) que por la infinidad de tratamientos que van probando y haciéndome sentir conejillo de indias.

Siempre he llevado ese consejo de mi madre muy dentro y ha sido el que me ha hecho pelear día tras día por aquello que quería, lo que me ha hecho animarme y pensar que todo se arreglaría, que las aguas volverían a su cauce, que los sueños se cumplirían. «La esperanza es lo último que se pierde», y aunque reconozco que a veces me dan ganas de tirar la toalla, también hay una frase que dice: «si tienes que tirar la toalla, que sea en la arena de la playa».

Hoy no hay muchas ganas de nada, pero seguro que mañana será otro día y puede que hasta pueda dar un paseo para recargar las pilas.

Mientras pues habrá que disfrutar del día aunque sea en el sofá o preparando patrones para un traje del chico, el caso es ocupar la mente en algo para no dar muchas vueltas a las cosas.

Feliz domingo.

B.D.E.B.

No los olvides…

No los olvides…

-Mamá, ¿que tal,  cómo estáis?

-Bien, viendo la tele, no, aún no hemos cenado, es pronto todavía…espera que te paso al papá.

Te quedas pensando,

-¿le he preguntado por la cena?

No, pero no importa, enseguida le da el teléfono a él, él que pocas veces hablaba con nosotras por teléfono, ahora nuestras conversaciones siempre son con él, y lo más curioso, a él que no le gustaba hablar por teléfono salvo necesidad, ahora si lo hace, creo que porque ahora si tiene esa necesidad. Y ella, en cierta manera sabe que es mejor que hablemos con él, creo que aunque no lo diga sabe lo que le pasa.

Es triste y aún podemos estar contentos de que se mantenga en ese punto, si aún así a él le cuesta llevarlo, si la cosa va a peor no se si lo podría llevar, duro para nosotras, para él mucho peor.

Hoy es el día mundial del Alzheimer, y este año también quería escribir sobre ello, para ella, para ellos.

Hay enfermedades que te quitan la vida y mueres, hay otras como esta que te quita la vida sin morir, que hiere a quien está a tu lado, a veces demasiado.

Yo recuerdo como empezó todo y esas primeras consulta, y esos primeros diagnósticos y esas palabras suyas:

-¿Para qué voy al médico si estoy bien?

Sólo tengo miedo de llegar un día que no sepa quien soy, me pasó una vez por teléfono y uff me dió un vuelco el corazón, enseguida le dije:

-Mamá, soy Desi (ellos me llaman así)

Y ahí enseguida volvió a recordar con quien hablaba, ¿sabéis? es duro, mucho…

Poco a poco se va notando todo más y a él también su agotamiento.

Hoy mi mensaje va también para esos valientes compañeros que un día prometieron estar, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe…y ahí están, ahí siguen, sufriendo en silencio mientras ven que aquella persona quizás mañana no sepa porqué está a su lado.

Una vez más tengamos presente esa frase «aunque ellos no puedan recordarnos, nosotros no nos olvidemos de ellos».

B.D.E.B.

Esta canción no la conocía y la encontré buscando algo relacionado con el tema, no es preciso decir hasta que punto me ha emocionado.
¿Y el peor?

¿Y el peor?

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es tu disco favorito de todos los tiempos?

Hoy le voy a pegar la vuelta a la pregunta, el otro día hablé de la música que me ha acompañado durante los momentos más especiales y partiendo de ahí, difícilmente podría escoger un disco sólo. Pero si le puedo dar la vuelta a la pregunta (y desviarla un poco), ¿Cuál es tu peor disco de todos los tiempos? y la respuesta es sencilla, un disco rayado.

¿Verdad que el sonido es espantoso?, pues trasladémoslo a la vida, o a la mía.

Hay quien sabe que tiene que decir en el momento exacto, como «regalarte» los oídos. Saben perfectamente que disculpas utilizar y decir, «no se volverá a repetir». Y al principio hasta te lo crees (y más adelante también), después piensas, «ahora sí», y los años pasan y esas frases, esos cambios que no llegan, esas afirmaciones tan convincentes (incluso para quien las dice)… todo eso termina sonando como un disco rayado. Ese que repite la pista una y otra vez, pero con un sonido estridente, uno que molesta tanto a los oídos que duele hasta más adentro.

¿Sabéis de lo que hablo?, Ojalá que no pero seguramente la respuesta será un si.

El caso es que llegado ese momento tienes dos opciones, o tirar ese disco bien lejos para no dañarte más, o pasar esa pista y escuchar el resto, que si son dulces melodías, que te gustan (no lo había dicho antes, supongamos que es nuestro disco favorito). Es complicado pero se llega a hacer, simplemente no queriendo escuchar más esa pista, cuando llegue el momento, pedir que no se prometa lo que no se va a cumplir, o simplemente oír esas palabras sin escucharlas (creedme que se puede, llevo un tiempo aplicándome ese cuento).

Eso sí, creo que es también importante hacerle saber a esa persona que esas promesas ya no son necesarias, que prefieres no escucharlas cuando sabes que no se van a cumplir, que no es necesario que las diga, que puedes vivir sin escuchar esa canción…

Y antes de que yo me raye también como ese disco no me explayo más. Desearos que paséis un buen fin de semana, con esa entrada a la estación del año que menos me gusta pero que he escuchado por ahí es la preferida de los poetas.

B.D.E.B.

Quise saber…

Quise saber…

¿Sobré qué temas te gustaría tener más información?

Era curiosa y quise saber,

Quise saber qué fue lo que pasó y te pregunté, tú tampoco estabas seguro, no me pudiste responder, pero me pediste algo y te lo di.

Aquel día siempre lo recordé, dulce momento, amargo a la vez, yo quería saber más, tu no estabas decidido a querer(me) contar.

Ahí aprendí que de algunos temas mejor no preguntar, mejor no saber, la respuesta no siempre es de agradar.

Seguí curioseando, seguí aprendiendo, seguí queriendo(te), y así llegue a saber.

Saber sobre aquello y sobre mucho más, y sobre esos temas que un día no quise preguntar.

Más tarde, cuando yo dejé de curiosear

Te tocó a ti querer saber más.

B.D.E.B.

Ares y Hera

Ares y Hera

Él llegó a casa una semana santa, y en un momento quise traer a casa a otro compañero para él y para mí, pero me dió un poco de miedo que le tuviera celos o que el otro, al ser más pequeño de tamaño, lo llevara a más sitios y sobre todo lo que no quería era que sintiera que lo daba de lado. Fue por eso que no me animé, nunca pensé que disfrutaría de él tan poco tiempo.

Cuando no había cumplido aún los 5 años, un cáncer se lo llevó por delante (el 8 de enero de 2024) esa fecha la tengo grabado en el corazón, dolió demasiado, sigue doliendo.

Y poco después de los dos meses, quise que se llenara de nuevo la casa de un poco de alegría y entonces llegó Ares. Pese a ponerle el nombre del dios de la guerra yladestrucción, nada que ver, un peluche adorable que lo único que vino a destruir fue la coraza del corazón, adorable y juguetón, me ganó en el momento y yo a él porque puede estar con cualquiera de la casa y en cuanto me muevo ya lo tengo a mi lado.

Cuando llevaba poco más de cuatro meses con nosotros, una foto tuvo la culpa.

Nada más verla le dije a mi amigo, esa negrita se viene a casa en cuanto vuelva de vacaciones, no pude esperar tanto 😅, el 11 de agosto en cuanto regresé de Andorra pasé a buscarla y se vino a pasar las vacaciones al camping conmigo.

Ya lleva un poco más de un mes con nosotros, y aunque al principio Ares le huía un poco (es muy pequeña aún, sólo tiene 4 meses y es un torbellino), ahora la adora, se buscan el uno al otro para jugar, para darse mimos y yo me puedo pasar las horas muertas viéndolos a ellos.

Ella (Hera) es muy celosa, no se le puede hacer una caricia a él, viene corriendo a saltarte encima y reclamar mimos para ella también, cada juguete que coge Ares lo quiere ella, y si lo cojo a él ella no para de saltar para que la coja también. Les encanta tumbarse a mi lado en el sofá, pero a ella le encanta tumbarse al lado de él y dejarse mimar.

Es una alegría cuando te levantas por la mañana y los dos se pelean por ver quien recibe las primeras caricias (al final con una mano a cada uno) mientras preparo el almuerzo del chico, ahí están esperando una loncha de jamón York, si hacen una trastada, ahí se sientan los dos con cara de «yo no he sido»

A él no le olvido ni lo haré nunca, aún hay días que las lágrimas se derraman, pero ellos me han devuelto la alegría que perdí un 8 de enero, no sé si mi complicidad con ellos será igual pero vamos en el buen camino, ellos me adoran y yo a ellos.

B.D.E.B.