Días «tontos»

Días «tontos»

Me imagino que a vosotros también os pasará, el levantarte un día con la sensibilidad a flor de piel, que cualquier frase bonita, o canción, o mensaje…sea capaz de poner los ojos acuosos, últimamente me pasa bastante a menudo a pesar de estar bien (o eso quiero creer). Yo le llamo «estar blandita», como si alguna vez fuera dura…

Hoy ha sido uno de esos días, uno más y creo que también tiene que ver el que últimamente no esté descansando bien por la noche, despertarme bastante a menudo, ya sea por el catarro o por el estómago, o simplemente despertarme y desvelarme, pensando en mil cosas, o en una sola.

Y por las mañanas cuando suena el despertador, te haces la remolona, te quedarías un ratito más. Y sin embargo cuando ese despertador suena para ir a pasear y ver amanecer, me levanto como si tuviera un muelle, que distinto es, ya lo decía no hace mucho.

El caso es que el día no ha ido mejorando mucho, tocaba esta tarde médico para decir que la última prueba también ha ido bien y seguir esperando a que «de repente» un día la pierna despierte sola. Por un lado te sientes bien de saber que no hay nada, pero por otro sigues igual que hace casi un año, sin saber si esto se solucionará algún día. Pues a pesar de estar «blandita», no me ha afectado, creo que ya me resigné hace un tiempo y estoy aprendiendo a vivir con ello.

Este fin de semana se presenta tranquilo y creo que cuando te sientes así es lo mejor que necesitas, mañana por la mañana una visita al mercado con su correspondiente almuerzo y después  por la tarde de relax, y así el domingo estaré descansada para madrugar por gusto, para volver a ver amanecer, para pasear hasta llegar a mi sitio y una vez allí quizás encontrar el sentido de estos días tontos que tengo últimamente.

O quizás mejor no buscar sentido y dejarse llevar por la brisa, el sonido de las olas y la paz que transmite todo ello.

Y finalmente pasa,
porque no todo el mundo ve como te sientes,
porque no siempre se sabe ver dentro
y quizás un día sabían hacerlo
y con el tiempo lo han «desaprendido».
Igual has sido tú que no te dejas ver,
o puede ser que te mostraste durante mucho tiempo
y ahora crees…
que ya no merece la pena hacerlo.

«Si supieras mirar dentro
Como un tiempo atrás
Quizás entenderías
El porqué de muchas cosas
Y no preguntarías.«

B.D.E.B.

Tú

Tú

Sugerencia de escritura del día
¿Puedes dar un ejemplo positivo de cuando te has sentido amado/a?

Tenues rayos de luna se colaron en el dormitorio, suficientes para observar como me mirabas. Tus ojos entrecerrados fijos sobre los míos, la comisura de tus delgados labios se inclinó de un lado.

Con el dorso de tus dedos acariciaste suavemente mi mejilla, sonreí, mis ojos brillaban y tú lo pudiste apreciar, era un si, un consentimiento para que segundos después sujetaras mi barbilla y depositaras suavemente tus labios sobre los míos.

Un escalofrío recorrió mi espalda, aún hoy, mil años después lo puedo sentir.

Sentir igual que aquellas caricias de tus dedos sobre mi piel, recorrieron mi espalda, despacio, sin prisa, la noche era nuestra y de nadie más.

Nuestros cuerpos se unieron en uno solo, nuestras caricias querían recorrer cada centímetro de ellos, aprender sus curvas, conocer sus secretos.

Mi cabeza reposo sobre tu pecho, tus brazos me rodearon y nuestros cuerpos dieron calor a esa fría noche.

Desperté cuando los rayos del sol sustituyeron a la luna, te observé y tus ojos seguían entrecerrados, mirando fijamente los míos.

A veces sueño con aquella noche, aquél refugio, sueño con tu mirada, con tu sonrisa, con tus dulces besos y esos dedos acariciando mi mejilla.

B.D.E.B.

Si yo supiera…

Si yo supiera…

¿Cómo podrías poner algo más de orden en tu vida?

Pues mira que empiezo a creer que el problema está en que llevo ya tiempo siendo desordenada con mi vida, que me estoy acostumbrando a dejarme llevar un poco.

Siempre he sido de tener las cosas «controladas», tener una cosa que hacer en cada momento, organizar ya fuese un viaje día a día, o una salida a algún sitio, o incluso si tenía invitados a comer o cenar, pensar todo con tiempo y tenerlo preparado. Todo controlado, todo organizado.

Y llega un momento que te empiezas a dejar llevar, a improvisar, a intentar (cuando se pueda), hacer lo que te apetezca en ese momento, ya sea en un viaje o en el día a día (en este último caso obviando las obligaciones que no nos queda más remedio que hacerlas), y esto está sirviendo también para otros menesteres, que de momento los he dejado a un lado y me dejo llevar hasta que llegue el momento de ponerlos en orden, aún más sabiendo que seguramente ese momento sea complicado, difícil, doloroso…

Nos volvemos muchas veces muy estrictos y obsesivos con el orden, y para los objetos, quizás en la casa, en la cocina, en el despacho…ahí está muy bien tener las cosas ordenadas (en mi caso principalmente en la cocina), pero en la vida, eso ya es otro tema.

Aunque a veces sea necesario poner un poquito de orden y saber el rumbo que queremos tomar, lo que (a quien) queremos en nuestra vida y lo que (a quien) queremos fuera de ella, lo que necesitamos para ser felices y lo que nos impide esa felicidad, si seguimos el camino que llevamos hasta ahora o si cogemos el próximo desvío.

De momento he decidido poner el piloto automático, no sé aún por cuanto tiempo, y dejarme llevar un poco por ese desorden, que no sé si será para bien o para mal, pero creo que necesito seguir en este modo de «casi paz» que llevaba tiempo buscando y sé que ahora mismo emocionalmente no estoy preparada para ordenar algunas cosas, pero que este momento terminará y será entonces cuando pondré a mi vida el orden que le falta.

B.D.E.B.

¿Palabras o sentimientos?

¿Palabras o sentimientos?

A través de unas palabras
nace una conexión.
Esa fina línea que une una letra con otra,
esa tinta que no son más que sentimientos
plasmados en forma de letras.

Y del otro lado…
Alguien las lee,
las entiende,
las abraza y las hace suyas.

Regresan a ti de la forma más bonita,
en palabras que acarician el corazón,
las lees y crees escuchar susurros
son esas letras que cobran vida.

Y lo hacen en forma de voz.

La magia de escribir,
la magia de leer lo que alguien ha escrito,
lo bonito de esa conexión.

A través de las letras
cruzamos lecturas,
cruzamos sentimientos.

Hoy sufres,
mañana estarás contento,
y de una u otra forma,
está en el otro lado,
leyendo.

Entendiendo sin entender
conociendo sin conocer
Sabiendo, sin saber…

Un vínculo creado,
una unión,
tinta en papel,
letras que llegan.

Que se sienten
Que nos cuidan
Que nos abrazan
Que nos recuerdan…

Que no estamos solos.

B.D.E.B.

A esta entrada necesitaba ponerle voz (a pesar de estar un poquito acatarrada)
Mis dos consentidos

Mis dos consentidos

20250115_0932465716548056336063579

¿Cuál es tu animal favorito?

Él llegó primero, cuando no pasaba por mi mejor momento y llegó a volver a darle color a esos días grises, se acurrucaba conmigo y esperaba con ansias mis mimos. Se había convertido en el rey de la casa, era muy tranquilito y muy posesivo con sus juguetes, no los compartía con nadie, si cogías uno llegaba enseguida a quitártelo. Y de repente un día, una fotografía consiguió que me «enamorara» de nuevo, unos ojitos negros que a malas penas se distinguían entre su pelaje negro, y esa manchita blanca en el pecho, me dije «esa negrita se viene conmigo» y así fue.

El primer día que llegó a casa de visita, entró como si la conociera, se fue directa hacia él y se puso a jugar, Ares se agobió y se subió al sofá y desde arriba observaba como «la negrita» jugaba con todas sus cosas, creo que se resignó y supo que iba a tener una compañera de juegos un poco «egoísta».

Dos bichillos que no paran hasta que caen agotados, juegan, se «pelean», ella le sigue quitando todos los juguetes, le quiere quitar hasta los mimos que le damos, lo quiere todo para ella, pero cuando él se tumba, ella se acerca se tumba a su lado y lo llena de lametazos, él le corresponde con el mismo cariño.

Dos consentidos que han llegado para llenar de alegría mis mañanas, adoro a los dos, pero esa negrita me tiene loca por una razón, lo cariñosa que es. Estaría siempre en los brazos de cualquiera, enseguida que viene alguien solo quiere que la cojan al brazo y cuando me siento a trabajar, viene hacia mí, me llama con las patitas para que la suba, así que le he puesto un cojín en la silla de al lado mío para que me deje trabajar porque tiene que estar lo más cerca posible.

Se convierten en otro miembro más de la familia, puede costar entenderlo, pero parece que ellos tengan un sexto sentido y cuando nos sentimos mal no se separan de nosotros. Reclaman nuestros mimos pero son los primeros en darlos, los primeros que te reciben cuando llegas a casa y que se ponen tristes cuando te vas y no te los llevas. No se enfadan cuando los regañas, y si hacen algo mal te miran con ojitos de pena.

Los adoro y me consta que ellos a mí también.

B.D.E.B.