Para ti

Para ti

Esta mañana estaba escribiendo una entrada, respondiendo a la pregunta del día y no tenía pensado escribir nada más, pero a veces de repente pasa algo y crees necesario volver a escribir, no puedes quedarte con ello dentro.

Hace ya muchos años (en alguna ocasión he hablado de ello) antes de que hubieran redes sociales y todo esto que llegó más tarde, estaban los chats, me consta que más de uno de nosotros los hemos utilizado, a través de ellos conocí a gente (al principio virtual, después en persona) y algunos de ellos se convirtieron en amigos, en buenos amigos, tanto que después de muchos años seguimos en contacto y si estoy aquí escribiendo en este lugar es porque lo descubrí a través de uno de ellos, mi amigo Javi.

El caso es que hoy alguien escribió una entrada y me recordó aquello, aquella época en la que te sentabas delante de una pantalla y escribías y como hago aquí, muchos días soltabas todo aquello que tenías dentro sin saber a ciencia cierta quién estaba al otro lado de la pantalla, algo parecido como aquí, a veces publicamos un relato, o un poema, o simplemente reflexionamos o contamos como nos ha ido el día, como nos sentimos en ese momento, y no siempre sabes quién está del otro lado, pero de repente un comentario amable hace que te sientas mejor o consigue sacar esa primera sonrisa después de un día malo, incluso te mandan un abrazo y te parece hasta sentirlo.

A veces alguien escribe algo desde el dolor y es como si tú lo sintieras, te apetecería en ese momento estar a su lado y poderle decir que todo va a pasar, o abrazarle sin pronunciar palabra y todo eso hace que día tras día se establezca una especie de relación, de amistad, algo que hoy esa persona ha descrito de una manera preciosa y me ha calado muy dentro. Y es qué como dije una vez, llegué a este sitio por casualidad y me atrapó y así ha sido como me ha seguido atrapando con algunos blogs, los descubrí por casualidad y ahora es algo más, me gusta leerlos a diario y si en esas letras noto alegría yo me alegro también y si no es así pues lo único que puedo hacer es hacerle saber a esa persona que aquí estoy si necesita algo, porque a veces tenemos mucha gente alrededor pero quizás necesitemos también de otros para apoyarnos.

Gracias y mil veces gracias.

B.D.E.B.

Mi pequeño

Mi pequeño

Sugerencia de escritura del día
¿Con quién pasas la mayor parte del tiempo?

Hoy es una pregunta sencilla, con este pequeño bichillo que desde hace poco más de dos meses, se ha convertido en mi sombra.

Cuando en enero perdí a mi peludo fue muy duro y me costó un mundo superarlo (más que superarlo, hacerme a la idea) era muy joven aún y el palo fue bastante fuerte. Poco a poco fui asimilándolo aunque eso no terminaba de hacerme sentir mejor y entonces llego él.

No llegó a sustituir a nadie, porque no creo que eso sea posible, pero sí llegó a hacerme compañía en esos momentos que se habían quedado vacíos.

Pasamos todas las mañanas juntos, incluso los días que tengo que ir a la oficina él viene conmigo, paseamos, jugamos, nos hacemos mimos…

Disfruto viéndolo corretear, cómo viene a cada mañana a reclamar su loncha de jamón, le gusta juguetear con todos los perros que se encuentra, incluso con los gatos (aunque ya se ha llevado algún susto), me ha acompañado a algún paseo por la playa, en definitiva, llegó para alegrar de nuevo mi corazón.

El de ellos, siempre lo diré, es un amor incondicional, no importa que les hayas regañado que enseguida vienen a hacerte una fiesta, se vuelven locos de alegría cuando llegas a casa, no importa que hayas estado media hora fuera y sobre todo parece que intuyan cuando estás mal porque no se separan de tu lado.

B.D.E.B.

Si tú quieres

Si tú quieres

Si tú quieres viajaremos en el tiempo, hasta llegar a ese momento en el que fuimos tan felices.

Volveremos a aquel paseo al atardecer, cogidos de la mano, en la orilla del mar, con esa tímida sonrisa y ese primer «te quiero» susurrado en el oído.

Si tú quieres volveremos a soñar, con una larga vida juntos en la que la tristeza no tiene lugar y todo lo bueno estaba por llegar.

Y recorreremos aquellos lugares que se quedaron pendientes, que el  momento no permitió hacerlo o quizás aún no tocaba.

Si tú quieres volveremos a ver el amanecer, después de una larga noche de juegos bajo las sábanas.

Dejaremos que nos acaricien esos primeros rayos de sol, así como lo hacemos nosotros con nuestros dedos.

Volvamos a reír, a abrazarnos, a sentir, a amarnos, a besarnos…

Sólo…Si tú quieres.

B.D.E.B.

La batalla de la vida.

La batalla de la vida.

Photo by Nina Uhlikova on Pexels.com

Hace un tiempo escribí una entrada «La vida no es un cuento de hadas» donde contaba lo qué esperamos de la vida desde que somos niños, y lo que realmente sucede, no siempre las cosas salen cómo uno las ha soñado, aunque a veces luchemos y peleemos porque así sea, muchas de esas batallas las perdemos.

Cuando todo eso pasa nos desanimamos, desesperamos, nos cansamos de luchar y quizás pensamos incluso en tirar la toalla (yo la primera), pero por alguna razón finalmente no lo hacemos, de nuevo nos volvemos a poner en pie, a veces con una coraza para no salir malheridos de nuevo y seguimos batallando.

¿Qué nos impulsa a hacerlo? Puede ser la gente que tengamos alrededor (familia, amigos, compañeros…) o quizás una vocecita interior que nos anima a volver a intentarlo, a no perder esperanza, a ver la vida desde otro punto de vista donde lo que consideramos vital puede que no lo sea tanto y necesitemos darle la vuelta a las cosas. Porque cada cual le damos más valor a unas cosas que a otras y es posible que llegado ese punto necesitemos cambiar nuestras prioridades.

Quizás sea el momento de disfrutar de otras cosas, de batallas que sí hemos ganado y no le hayamos dado el valor que tiene porque seguimos luchando por un imposible. Y quien sabe si mientras vamos disfrutando de todo ello, es posible que sin llegar a luchar volvamos a encontrar algo o alguien por quien ilusionarnos de nuevo y entonces la batalla será contra nosotros mismos si arriesgarse o no, si va a merecer la pena, pero siempre la merece. Una ilusión nueva es una nueva oportunidad de ser felices.

Esa felicidad tan ansiada, para cada uno de manera distinta, pero por la que peleamos durante toda la vida y aunque a veces ganamos y otras perdemos, se trata de plantarle cara a la vida, de disfrutarla y seguir peleando hasta que sea ella misma la que nos gane la batalla.

B.D.E.B.

Encontrar el momento

Encontrar el momento

Photo by Matej on Pexels.com

No siempre es el momento adecuado para hacer o decir ciertas cosas, según para qué, tenemos que buscarlo, encontrarlo y una vez hecho, entonces echar adelante.

Encontrar el momento para mantener esa conversación tan «delicada» que sabemos que a la otra persona le puede molestar, o herir, o enfadar… aunque dependiendo de lo que tengamos que decir, quizás nunca haya un momento adecuado para ello.

Buscar ese momento para realizar una tarea que no tiene prisa y así no interrumpir nuestra rutina del día a día.

O puede ser que busquemos el momento para organizar algún evento y que pueda acudir la mayor cantidad de gente posible.

Para muchas cosas hay que buscar cuál es el momento adecuado, para otras no es necesario… cualquier momento es bueno para…

Mantener una larga y agradable conversación delante de una taza de café.

Dar un abrazo fuerte y cálido a la vez.

Sonreír a esa persona mirándole a los ojos.

Besarnos….

B.D.E.B.