Sabor a recuerdos

Sabor a recuerdos

Sugerencia de escritura del día
¿Cuáles son las 5 frutas que más te gustan?

Empezaría por la uva, pero no una cualquiera, aquella que siendo niña tomaba recién cortado el racimo de la parra que tenía mi abuelo. Esa misma parra que nos hacía sombra en el patio cuando nos sentábamos toda la familia a comer, muchos años hace de aquello pero aún recuerdo a ese pequeño hombrecillo (pequeño de altura y grandísimo de corazón) sacar esos racimos a la mesa y como todos los niños nos lanzábamos a por ellos. Cuando volvíamos a casa ninguna otra uva me sabía igual a aquella, yo creo que mi abuelo le daba aquel dulzor especial, el mismo que él tenía con todos nosotros.

Y continuaría por las granadas, aquellas que mis otros abuelos siempre tenían en una cesta en la entrada de la casa, granadas que a pesar de ser niños las tomábamos regadas por un poco de vino y azúcar ¿Qué locura verdad? nunca nos pasó nada, crecimos fuertes y sanos, hoy yo soy la primera que no se me ocurriría dársela a los niños, pero en aquellos tiempos no veían que fuera malo.

En el mismo terreno de la casa también tenían naranjos, y qué mejor almuerzo que ir al huerto y coger la naranja directamente del árbol, la «yaya» la partía por la mitad y directamente nos tomábamos el jugo sin pelarlas siquiera, clavábamos los dientes y listo.

No podría faltar el melón, ese que mi padre tiene listo a cada vez que subimos todos a comer, creo que es su fruta preferida, antes era en verano pero ahora que tenemos durante todo el año, no puede faltar uno a cada vez que nos reunimos, el va cortando y a los niños siempre les prepara la «tajá» como ellos quieran, a trocitos, con corteza, sin ella, lo que sea necesario por los nietos…

Y por último la sandía, esta fruta la relaciono con el verano y con el compartir, quizás por su tamaño, pero en una reunión de amigos en verano no puede faltar una sandía bien fresquita. Me recuerda ahora en las ya cercanas fiestas de San Juan, cuando nos juntamos toda la comisión a comer, en esas comidas de hermandad, ese es el postre estrella.

Cinco frutas, cinco sabores distintos, cinco recuerdos, alguno de ellos que nunca más se volverá a repetir…

B.D.E.B.

Querer distinto

Querer distinto



Un «te quiero»

Un abrazo

Uno quiere hablar

El otro quiere actuar

Las palabras vuelan

Los gestos abrazan

Las miradas transmiten

Las caricias calientan

¿Susurros al oído,
o gritar a los cuatro vientos?

Hay quienes parece que aman más

Y quien parece que ame menos

Quienes son más de hablar

Y quien más de demostrar

Los que pronuncian un «te quiero»
o un «te he echado de menos «

Y los que transmiten con su mirada

Te besan como si no hubiera un mañana

Querer distinto, pero querer

Que le llegue al otro

Palabras, abrazos, miradas, besos..

Que nunca piense que sólo él sabe querer, que sólo él te ama.

B.D.E.B.

Empezar de nuevo

Empezar de nuevo

Estaba decidida, tenía que pasar página, necesitaba olvidar ya aquello que tanto dolía, lo que no le permitía avanzar, no podía permitirse vivir en el recuerdo, algunos bonitos y otros dolorosos.

Siempre había sido fuerte, había tenido carácter y no había permitido que nada le hiciera sentir «pequeña», hasta que él apareció en su vida, se enamoró profundamente y se dejó llevar, pero todo principio tiene un final y no siempre las dos partes están de acuerdo.

Ya todo había terminado hacía un par de meses (quizás antes sin saberlo), y seguía doliendo,  decidió terminar igual que había comenzado todo, en ese viaje, en esa ciudad.

Preparó maletas y emprendió el viaje, misma ciudad y el mismo hotel rural, perdido en aquel pueblo donde reinaba la tranquilidad, aquella que buscaba un día y se convirtió en alboroto, aquella que buscaba de nuevo para dejar de sufrir.

Una habitación diferente, las vistas también cambiaban, desde la pequeña terraza podría ver salir el sol que alumbrara el nuevo día, el mismo que esperaba le alumbrara una nueva vida, una sin dolor.

Los primeros días fueron duros, cada rincón le traía un beso, una caricia, una sonrisa, un momento compartido y lágrimas, una herida en el corazón, aún sangrante.

Cada día un paseo, un camino diferente y casi igual al anterior, lectura, sentir la naturaleza y desconectar. Cada noche miraba la luna en soledad y se acostaba en esa cama fría, vacía.

Y esa mañana el sol entró por la ventana, antes de que ella levantara, le acariciaba la cara, le daba calor y despertó sintiendo ese calor y por primera vez desde que había pasado todo, no podía decir que feliz, pero con menos dolor…

Esa mañana el paseo ya no era igual, la lectura fue mucho más agradable, sentía de otra manera todo aquello que le rodeaba, los recuerdos no le llenaban los ojos de lágrimas y la herida del corazón daba pequeños pinchazos cómo cuando algo empieza a cicatrizar.

Era un comienzo, empezaba a sanar, a vivir de nuevo .

B.D.E.B.

Disfrutar de las cosas sencillas

Disfrutar de las cosas sencillas

¿Qué es para ti la libertad?

Sentir la arena en mis pies mientras las olas los acarician suavemente, la brisa enreda mis cabellos y el sonido del mar me transporta a otra realidad, ahí siento libertad.

Desde la cima de una montaña observar el paisaje de alrededor, lo diminuto que se ve todo, el aire fresco que se respira, lo lejos que está todo, hasta los problemas…

Pasear por jardines, el olor al césped recién cortado, las flores que en este mes están más bellas y olorosas que en ningún otro, observar los miles de colores, dejarse llevar por los sentidos.

¿Qué es para mí la libertad?

Poder disfrutar de aquello que nos gusta, que nos hace felices sin que nada ni nadie nos lo impida.

¿Parece sencillo verdad?

B.D.E.B.

Un gesto amable

Un gesto amable

Cuando uno trabaja en algo que le gusta, que es su vocación, se nota mucho y cuando ese trabajo implica el tratar,cuidar, curar, enseñar… a otras personas, aún se nota más.

En alguna ocasión he hablado de algunos profesores que tuve y que hicieron que esos años de instituto fueran maravillosos y a día de hoy (bastante lejano ya) guarde un recuerdo muy bonito de ellos, de como se portaron y de el cariño que siempre les guardaré.

Pero hoy voy a hablar de otros profesionales, los sanitarios, ya sean médicos, enfermeros, celadores, ayudantes sanitarios, cualquiera de ellos a la hora de tratar con un paciente, es fundamental que les guste lo que está haciendo y si tiene una pizca de amabilidad, entonces ya…

Hace como un mes fui a hacerme una prueba y entré asustada (aunque no era la primera vez que me la hacían) y el técnico que se encargaba de hacerla pues «ni frío ni calor», así que durante la prueba la cosa no fue mucho mejor, como conté ese día en una entrada, pasé miedo y estaba deseando que terminara.

Hoy he tenido que volver para hacer de nuevo la prueba, pero en esta ocasión en otra zona distinta (a este paso no sé si averiguarán lo que me pasa en la pierna  pero del resto van a saber todo). Pues hoy me ha atendido una señora y desde el minuto cero me ha dado una confianza, he notado una amabilidad que me ha hecho tranquilizarme. Desde el simple hecho de preguntarme si estaba nerviosa, de ayudarme a acomodarme bien en la camilla de la máquina, y una vez acomodada y preparada, de nuevo me ha preguntado ¿estás bien, lista para ir de viaje? Todo ello cogiéndome de la mano y haciendo una pequeña caricia…

Al terminar ha sido igual, me ha vuelto a coger de la mano y me ha preguntado cómo había ido el «viaje», que os voy a decir, todo esto no es su trabajo, su trabajo es hacer las preguntas del cuestionario y meter a la persona en la máquina para hacer la prueba, el resto… quizás sea amabilidad, pasión por su trabajo y un montón de cosas más, pero que a la persona que como yo va a hacerse la prueba, le puede hacer mucho, de entrar hecha un manojo de nervios a entrar  tranquila, sabiendo que cualquier cosa que pueda surgir,  está esa persona al otro lado cuidando de ti.

En estos meses que tengo que lidiar con más de ellos de los que me gustaría, me voy encontrando de todo, desde el médico que no te mira, sólo pregunta, receta y en quince días te vuelve a preguntar sin revisarte, a gente cómo ella.

A veces no nos damos cuenta del bien que hace un pequeño gesto amable.

B.D.E.B.