Él

Él

Hace 19 años, tal día como hoy, entraba a quirófano a la 1 de la mañana, con los nervios a flor de piel porque iba a conocer a quien se convertiría en una de las personas más importantes de mi vida.

A partir de ese momento la vida cambió, las prioridades cambiaron, tocaba luchar por el bienestar de ese niño primero, por encima de todo.

Aprendimos juntos, yo a ser madre y él a ser hijo, compartimos juegos, viajes, risas, lágrimas, y lo seguimos haciendo, antes como niño, ahora ya adulto.

Fuiste un bebé tranquilo, un niño algo nervioso pero sin hacer muchas trastadas, cariñoso y simpático aunque tímido (como tu madre).

Tan parecidos en algunas cosas y tan distintos en otras, un poco loco a veces pero cuerdo cuando hay que serlo, buen amigo, hermano e hijo, aunque a veces tengamos que pelear contigo pero eso también lo heredaste.

Llegaste a mi vida un día caluroso como el de hoy y fue mi mayor victoria después de dos derrotas. Llegaste para ponerla patas arriba pero también para darme la mayor alegría.

Cada día más independiente y necesitando menos de nosotros, aunque hay algo que siempre te daré porque se que te hará falta, y es el amor de una madre.

Feliz vida cariño.

B.D.E.B.

Fantasmas

Fantasmas

Ayer volvieron los fantasmas del pasado

los que robaban la felicidad,

mi tranquilidad.

Aquellos que me asustaban,

que conseguían inundar mis ojos de lágrimas,

que encogían mi corazón,

que me hacían pequeña.

Los que me arrinconaban en una esquina del cuarto,

hacían que me acurrucara,

la cabeza hundida entre las rodillas,

y mis brazos rodeándolas fuertemente.

Tardes de angustia,

noches de desvelo,

pesadillas que roban sueño.

Ayer regresaron con las mismas intenciones,

pensando que se encontrarían a esa mujer débil,

que volverían a acorralarme,

a acobardarme,

que serían mis dueños una vez más.

Se equivocaron…

No soy la de antes,

mi esencia sigue,

mi debilidad se perdió.

Sigue la sensibilidad,

la dulzura,

el cariño,

con quien lo merece.

Ahora soy fuerte para ahuyentarlos,

para no dejar que me intimiden,

para no permitirles robar mi felicidad,

mantenerlos alejados.

Ahora me siento capaz de luchar,

con aquellas fuerzas que un día perdí,

las recuperé de nuevo.

Te preguntas que pasó,

quizás aprendí a amar diferente…

B.D.E.B.

Mis inicios

Mis inicios

¿Cuál es la historia de tu alias?

Hace ya unos pocos (o muchos) años, cuando comencé a moverme en estos sitios virtuales, como en alguna ocasión he hablado comencé a chatear, siempre es la misma sala del irc hispano y prácticamente con la misma gente.

La primera vez que entré tuve que ponerme un «nick» y casualmente un amigo mío que era venezolano (sigue siéndolo porque vive, aunque lo de amigo quedó en conocido…), para meterse conmigo me llamaba sifrina, porque decía que era un poco «pija», que ni lo he sido ni lo soy, pero era su forma de meterse conmigo, el caso es que al tener que ponerme un nombre utilicé ese aunque lo acorté a «sifrin» y con ese nombre entré y me conoció la gente y aún cuando nos juntamos en ocasiones pues siguen saliendo nuestros «nicks» a relucir.

Cuando cree este blog, justo siguiendo por aquí a uno de aquellos amigos, en un principio pensé en ponerme ese alias, pero final decidí crearlo con mis iniciales, quizás porque sean más reales, porque son más «yo» y aquel nombre aunque me trae muy buenos recuerdos, de excelentes personas y me atrevería a decir que una de las mejores épocas vividas, quizás no quería que esto fuera una continuación de aquello, aunque el inicio sea bastante parecido, así como las razones.

Aquí soy B.D.E.B.  o Blanca si lo prefieres, no hay alias, ni «nick» soy yo y muchas veces sabéis más de mí que gente que tengo a mi alrededor.

B.D.E.B.

Miedo a la felicidad

Miedo a la felicidad

Photo by KoolShooters on Pexels.com

Hace unos meses, poco antes de que acabara el año 2023, las cosas se empezaron a torcer y no pasaba por un buen momento, a otras cosas se unió la enfermedad del peludo y bueno, aunque el día 31 pedí mi deseo, sabía en el fondo que el 2024 no iba a ser mi mejor año.

Y así fue, empezó de la peor manera, tal como me había imaginado, y no continuó mejor, la muerte del peludo, después el problema con la pierna, problemas familiares…los dos primeros meses horribles aunque intentara ponerle «al mal tiempo buena cara» como suelen decir.

Después llego marzo con un rayito de luz, y parece que a raíz de ahí, salgo alguna cosita todo iba mejorando. Empezaron a arreglarse algunas cosas, mi estado de ánimo también mejoró bastante (aunque tenga mis ratitos), salvo mi pierna que sigue igual y no dan con la tecla, el resto poco a poco ha ido volviendo a su sitio y yo a mi zona de confort y a rozar de nuevo la felicidad.

Pero cuando de nuevo empieza a ir todo bien, me da un poquillo de miedo. Parecerá absurdo, pero así es, ya en una entrada de hace unos meses hablaba del refrán «una de cal y otra de arena», pues de eso se trata, es como si estuviera alerta a ver que es lo que viene ahora. Tengo claro que no se puede vivir así, con miedo, temer a un problema antes de que llegue, de que ni siquiera asome, pero imagino que será porque hay algunas cosas que están como dormidas, pero están, que en cualquier momento despertarán y de nuevo se arruinará este momento, ese es mi miedo.

Llevo un par de días pensando en ello, quizás porque el otro día recibí una buena noticia y es que el chiquitín de Ares en breve va a tener una compañera de juegos que ya os presentaré, cuando me lo confirmaron que en unos días estará aquí fue una gran sorpresa y ayer que la conocí aún me alegró más, aunque reconozco que va a ser un torbellino, mucho más que él, pero estoy feliz de que venga a aumentar la familia.

Así que entre la llegada de Hera (así se llama), a sólo unos días de marcharme al camping, el viaje a Andorra también próximo y algunas cosas más, es como decir ¿todo esto es para mí?, ¿tantas cosas y tanta gente bonita alrededor?

Ojalá sea por mucho tiempo que dure este momento, y que sigan llegando cosas así y gente así, pero quizás porque estoy acostumbrada ya a que después de lo bueno llegue lo malo, tengo un poco de miedo…

B.D.E.B.

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Quiéreme cuando menos lo merezca

Quiéreme cuando menos lo merezca

Hoy de nuevo, mientras venía en el coche, ha sido una canción la que me ha dejado pensando, porque creo que tiene bastante razón.

Normalmente cuando alguien cercano hace o dice cualquier cosa hacia nuestra persona, es cuando más emana ese sentimiento de amor, de querer a esa persona, es probable que se lo digamos, o nos lancemos a darle un abrazo, un beso, o simplemente le miremos directamente a los ojos dibujando en nuestro rostro una gran sonrisa de felicidad.

Por el contrario, cuando esa persona está irritable, cuando parece que esté enfadada con el mundo, en ese momento, lo primero que nos nace quizás es apartarnos un poco, por si acaso explota y nos da a nosotros (es un decir, odio la violencia).

Pues la mayoría de veces, es justo en ese momento, cuando seguro que más necesita de ti, de tu compañía, de que le escuches, seguramente no te dejará ni hablar, pero es que en ese momento necesita sólo eso, desahogarse, pasado un rato te pedirá consejo o tu opinas, pero no en ese momento.

Muchas veces cuando estamos mal, el carácter se nos agria, estamos insoportables y no siempre nos damos cuenta en el momento, nos enfadamos con el mundo entero porque no estamos bien, y nos gustaría estarlo…pero no podemos.

Y en ese preciso momento que no nos aguantamos ni nosotros mismos (a mí también me pasa bastante a menudo), llega esa persona a quererte, a darte esa mano para ayudarte a levantarte, ese hombro para llorar, ese abrazo que necesitas y a calmar esa ira que tienes dentro.

Parece contradictorio, pero realmente es así, y no siempre la gente lo hace porque es más fácil querer a alguien alegre que malhumorado, pero este último es quien más lo necesita.

B.D.E.B.