
Hoy, haciendo un repaso al blog, me he dado cuenta de que el año pasado, hasta el mes de agosto llevaba sólo dieciséis entradas, diez meses después de crearlo. Entraba a malas penas a escribir, me dedicaba más a leer que es lo que siempre me ha gustado, pero lo de escribir no lo veía, menos aún que pudiera gustar.
Y al final imagino que como todo lo que uno empieza, le vas cogiendo el gusto, muchas veces porque necesitas sacar lo que tienes dentro, aquello que te angustia y te quita el sueño, otras hasta te hace llorar y te planteas hasta que punto muchas cosas merecen la pena, y cuando empiezas a escribir pues parece que terminas sintiéndote mejor.
Luego empiezas a contar alguna historia que te llega al recuerdo e intentas describir igual de bonito que te llega, otras son historias inventadas o quizás sueños que nunca llegaron a hacerse realidad, o esos sentimientos que salen, que llegan en ese momento o en alguna ocasión los has sentido y intentas reflejarlos en modo de poemas (no se me da muy bien, pero son sinceros, directamente del corazón).
Nunca pensé que podría escribir prácticamente a diario, hay días que no encuentro el hueco para hacerlo, aunque sí para leeros a vosotros, para eso siempre hay un hueco.
La cuestión es que de los comienzos hasta ahora esto o quizás yo, hemos cambiado mucho, hay días que lo considero un punto de reunión, donde pasamos y a veces podemos notar hasta el ánimo del otro, sigue siendo un sitio donde desahogarme pero también donde aprender, donde descubrir que no todos los buenos escritores tienen «nombre y apellidos «, donde reír a ratos y otros que se te encoge el corazón y hasta se escapa alguna lágrima, un sitio que me gusta y que cada vez me alegro más de haber llegado por casualidad.
B.D.E.B.






