Cambio radical

Cambio radical

Llevaba ya tres meses en aquel pueblecito, tres meses desde que decidió dejar todo atrás y empezar de cero.

Después de muchos años la relación con su pareja no avanzaba, se había estancado y tanto él como ella no se decidían a decirlo en voz alta pero aquello ya no funcionaba. En el trabajo las cosas no iban mucho mejor, la presión de los nuevos jefes, la falta de personal debido a los recortes y el estrés de ver la mesa siempre llena de papeles porque a pesar de las muchas horas que se echaba allí estaba claro que el trabajo de seis personas no lo podían hacer entre dos.

Así llegó el día en que no pudo más, decidió acabar con todo aquello que lo único que hacía era agriar su carácter cada día un poco más, ya no se reconocía, a malas penas sonreía, sus ojos estaban tristes y la mirada perdida, quería volver a ser la misma de antes, soñadora, alegre, amable con la gente y para eso tenía que romper con todo y así lo hizo.

A pesar de vivir siempre en el interior, adoraba el mar, cuando tenía unos días libres siempre que podía convencía a su pareja para pasar unos días cerca del mar, los paseos por allí le devolvían toda la paz que necesitaba, así que cuando decidió por fin empezar de nuevo se decidió por ir allí, donde cada día pudiera ir a pasear por la playa y encontrarse consigo misma.

Eligió un pequeño pueblecito costero que había visitado en varias ocasiones, en invierno era un lugar tranquilo, sin mucha gente y un sitio ideal donde poder dar rienda suelta a su afición de dibujar. Habían muchas posibilidades porque a pesar de estar al lado del mar, cerquita también habían montañas por tanto podía elegir paisajes sin tener que desplazarse mucho.

Se instalo en una pequeña casita de alquiler, y utilizó una de las habitaciones de estudio donde guardar todas las herramientas necesarias para sus cuadros.

Comenzó a trabajar en un pequeño comercio donde vendían un poco de todo, souvenirs, ropa de playa, decoración, y le dejaron un pequeño rincón donde exponer también sus cuadros.

En apenas esos tres meses su vida había cambiado radicalmente, nuevo hogar, nuevo trabajo y nuevas amistades, sólo le faltaba una cosa muy importante, el amor.

Todo llegaría…

B.D.E.B.

Carta de despedida

Carta de despedida

«Hola mi chico,

Necesitaba escribirte estas líneas para que supieras de mi, de nosotros. Hace un mes que saliste por esa puerta para no regresar, para descansar por siempre y hoy quiero escribirte para despedirme, fue todo tan rápido que quizás me faltó algo de tiempo (realmente me faltó muchísimo más)

La semana pasada fue un poco dura, vino Lorena por primera vez desde que tú no estás, sonó el timbre, sin que nadie me avisara antes como tú solías hacer y después no sabes lo que me costó contarle las cosas.

A pesar de los días que han pasado hay mañanas que cuando salgo al salón tras despertarme, aún espero encontrarte al lado de la puerta, esperando para acompañarme a preparar el primer café de la mañana y al abrirla me encuentro con un gran vacío.

Sabes, el perrito pequeñito color canela, ese que cada vez que pasa por delante de nuestra terraza se pone a ladrar para que salgas a saludarlo, pues después de un mes sigue haciéndolo, sigue ladrando a cada vez que pasa, aún sabiendo ya que no vas a salir. Hasta los vecinos te echan de menos, estaban tan acostumbrados a verte en la terraza, vigilando que ningún extraño se acercara por allí.

Creo que lo peor que llevo es cuando despierto de la siesta, en cuanto abría el ojo tú como que te dabas cuenta y corrías a saltar encima mía en busca de mimos, yo te los daba y tú me correspondías, igual que cuando mi estado de ánimo no era muy bueno parece que lo sabías, porque no te despegabas de mí, estabas a mi lado más que cualquier otro día y en todo este tiempo que tan mal lo he pasado no había quien lamer las heridas…

El otro día mientras cenábamos, a Gorka se le cayó un poco de comida al suelo (cómo siempre, por eso tú no parabas de fijarte en él) y nos quedamos todos parados, ¿sabes? creo que esperábamos que tú saltarás de algún lugar a recogerla, pero no… se quedó un silencio y sin decir nada continuamos cenando.

No pienses que porque no te nombramos te hemos olvidado amigo, es más bien todo lo contrario, ninguno se atreve a nombrarte, a hablar de ti, porque no podemos, se nos hace un nudo grande en la garganta cómo el que tengo ahora mismo mientras escribo estas letras, lo tengo que hacer de poco en poco porque las lágrimas me impiden ver lo que escribo, pero aún así estoy mejor, poco a poco me he ido haciendo a la idea por duro que sea.

Gorka que es el único que a veces habla algo de ti, aunque poco, porque en cuanto nos ve signos de dolor en el rostro enseguida cambia de tema, sigue durmiendo con tu juguete preferido bajo sus sábanas, creo que no ha habido una mañana que al despertarlo no lo tuviera consigo y es que él quería pasar esa última noche contigo, pero no le dio tiempo…

Nos faltó tiempo, mucho tiempo, y es qué este mes hubieras cumplido 5 años, eras muy joven y eso creo que ha sido lo más difícil para nosotros, que todo ha sido inesperado. Pero si estamos contentos de algo es de la vida que te dimos, desde que te adoptamos fuiste uno más de la familia, te llenamos de cariño, te consentimos, jugamos contigo, te abrazábamos como tú a nosotros, principalmente a Eloy, te encantaba cuando llegaba a casa desde el sofá poner tus patas en sus hombros y darle un abrazo.

Son tantas las cosas que podría decir…

Pero no me extiendo más, sólo decirte que a día de hoy ya empiezo a recordar las cosas con alguna que otra sonrisa, puedo ver tus fotos y algunos vídeos sin que se me escapen las lágrimas y eso es buena señal, y espero con estas letras terminar de sacar toda esa angustia que llevo dentro.

Te quiero y te querré siempre «mi chico».»

Después de escribir estas letras voy a intentar no hacerme ya más «cansina» con este tema, sólo agradeceros las palabras que durante este mes y a cada vez que he escrito un post sobre el tema habéis tenido muchos de vosotros, animándome y mandando fuerzas cuando las mías estaban agotadas.

Prometo a partir de ahora escribir un poco más alegre, aunque no esperéis que cuente chistes porque para eso soy muy mala, pero al menos cosas que os hagan sonreír como vosotros habéis hecho conmigo.

Saludos.

B.D.E.B.

Finales al gusto del consumidor…

Finales al gusto del consumidor…

Hace un momento, un comentario de mi entrada anterior sobre una duda del final, me ha hecho recordar de pequeña unos libros (no sé si siguen estando) en los que conforme ibas leyendo podías elegir entre varias opciones y así la historia podía ser de una manera o de otra y en un mismo libro podías tener varios, me encantaba leerlos porque era un poco cómo si tú lo escribieras, tú decidias lo que iba a pasar, lo que querías que pasara.

Aquellos libros me parecían estupendos porque cómo tampoco es que se pudieran comprar libros todas las semanas (mi familia era humilde) pues con estos las lecturas duraban más.

Esa pasión por la lectura la he tenido siempre, y el otro día me quedé un poco asombrada con mi madre, estábamos hablando de los estudios de los niños y de repente me preguntó si el pequeño leía libros, yo le contesté que no mucho  y ella me respondió «qué raro, tú que siempre tenías un libro encima de la mesilla de noche » Es increíble que no pueda recordar lo que ha hecho el día anterior y se acuerde de esos detalles…

La verdad que ninguno de mis dos hijos han sacado esa afición de mi y no será por no intentarlo, principalmente con el pequeño que todos los días para San Jordi (Jorge, Gorka) le regalo un libro a ver si se anima, pero le cuesta…

Aquellos libros se parecían un poco a la vida misma, también tenemos que escoger el camino, a veces se acierta y otras nos equivocamos, lo importante es que al final nos conduzca a la felicidad.

Saludos.

B.D.E.B.

Regreso

Regreso

«Hola vida mía,

Esta será la última carta que te escriba, no te asustes, es por algo bueno, en unos días regreso a casa. Ya he terminado todo el trabajo que tenía aquí y me mandan de nuevo para casa y esta vez es para quedarme definitivamente.

Ahora que ya regreso te puedo decir que estos meses aquí han sido un tormento, porque ya no sé vivir si no te tengo a mi lado.

Necesito que tu rostro sea lo primero que vea cuando despierto por las mañanas, echo de menos esas largas tardes de domingo acurrucados en el sofá, debajo de una manta viendo una película, daba igual si buena o mala, lo importante era estar juntos.

Quiero tenerte de nuevo cara a cara y perderme en esos ojos negros, en esa mirada profunda, necesito acariciarte de nuevo, abrazarte, besarte y tantas cosas más…

Quedan apenas unos días que me consta se harán eternos, pero después nos tendremos para siempre.

Te quiero vida mía. «

Dobló la carta y la metió de nuevo en el sobre y este a su vez lo guardó en el cajón del aparador. Se secó las lágrimas y se dirigió a la habitación, se metió en la cama con mucho cuidado de no despertarlo y se abrazó a él.

Habían pasado ya diez años desde que recibiera la carta y cómo cada uno que pasaba se levantaba de madrugada a leerla para emocionarse tanto o más que la primera vez que la recibió.

B.D.E.B.

Peter

Peter

Así se llama él, Peter, realmente no es qué sea un nombre de perro, pero bueno así le pusieron sus dueños.

Peter no tiene sólo dos dueños, yo creo que es el perro de todo el pueblo. Él se pasea por todas las calles y se acerca a todas las casas a ver que puede pillar y cómo es un perro simpático, siempre le dan algo, todos los habitantes quieren a Peter.

En las vacaciones ya sean de semana santa o de verano, cuando el pueblo está en todo su auge y llega todo el mundo de las grandes ciudades, aquello se llena de niños y de chavales, todos ellos se juntan en una gran pandilla, no importa la edad, pueden estar desde los 6 años hasta los 18 perfectamente, y cómo en el pueblo no hay nada más que una cantina y un pequeño parquecito con columpios para los más pequeños, pues los chicos se divierten cómo hacíamos nosotros de pequeños.

Hay días que se van de excursión a la presa, a bañarse al río, otros a subirse por las montañas o a jugar a fútbol en un pequeño campito de tierra. El caso es que vayan donde vayan y hagan lo que hagan, ¿sabéis quien les acompaña siempre? Peter, él es uno más de la pandilla.

Peter también es el «Don Juan» de los perros, los dueños de perritas ya no saben que hacer con él, porque en cuanto Peter se fija en una de ellas ¡ay! ya la ha cazado, las enamora a todas y tiene hijos por todos lados (el mío también era hijo de él), además es muy gracioso porque si encierran a la perrita en el corral mientras los dueños se han ido, Peter ya busca la forma de entrar por algún escondrijo o haciendo un agujero en la tierra, cuando vuelven los dueños, ahí está él, haciendo compañía a la perrita, no le gusta que se queden solas…

Hubo un día, que dejaron a una perrita en el coche un momento con la ventana un poco abierta para que entrase aire (cosa que no se debe hacer, pero allí ya se sabe…) el caso es que Peter se percató de esa apertura del cristal y fue empujándolo con la pata hasta que consiguió bajarlo y cuando salieron los dueños, allí estaban «la dama y el vagabundo» juntitos.

Pues así es Peter, el amigo de los chicos y el perrito amoroso del pueblo.

B.D.E.B.

*La foto es del grupo de los chicos con Peter en la pandemia, de ahí las mascarillas no es que sean bandoleros 😂😂