Lo que parece igual

Lo que parece igual

Los comienzos de los días parecen iguales, tomo por referencia un domingo, de esos que me voy a caminar, justo cuando llego a la orilla del mar y tomo esa primera fotografía. Todo parece igual, un domingo, el mar, un amanecer y esa primera fotografía nada más acercarme a la orilla, cuando la reviso observo que no es igual, se parece pero no tiene los mismos tonos, ni las mismas olas, ni siquiera las nubes son iguales, solo se parecen.

Con el día pasa lo mismo, quizás sigamos esa misma rutina, paseo y desayuno para después volver a los quehaceres del día, y a pesar de que sea lo mismo de otros domingos, tampoco son iguales.

Porque los días no se repiten, siempre hay algo, algún momento, alguna circunstancia, las personas con las que nos crucemos, el tiempo… siempre hay algo que lo hará diferente.

Y están los momentos, esos que también parecen iguales, una tarde de domingo de esas de sofá, peli y «manta» (ya nos gustaría que el calor diese tregua), esos momentos también son diferentes por iguales que parezcan, la peli seguramente no será la misma, la tranquilidad en la casa puede que tampoco lo sea, y a veces ni siquiera el ánimo, importante es que sean esas dos mismas personas…

Así que a mi parecer, tenemos que disfrutar de cada uno de esos momentos, de las rutinas de cada día, de esos amaneceres que dan el comienzo, o los atardeceres que dejan ver el final, hasta de esas estrellas y luna, que también parecen iguales pero tampoco lo son… hay que disfrutar de todo ello porque mañana no volverá, parecerá igual pero algo hará que sea diferente.

Mañana probablemente habrá una nueva primera fotografía, pero seguro que no será igual a esta.

B.D.E.B.

Paseos dominicales

Paseos dominicales

¿Cada cuánto sales a caminar o correr?

Los domingos suelen ser los días de caminar, normalmente por las mañanas al amanecer, siempre que el tiempo y los compromisos lo permitan.

No me gusta caminar por la ciudad, tengo amigos que algunas tardes se van a caminar pero yo el caminar con el sonido de los vehículos y el humo que desprenden, no me gusta nada, y tampoco tengo cerca grandes parques para pasear o caminar, mucho menos entornos de ríos, arboledas etcétera, así que el único sitio donde mejor me encuentro al caminar es por la playa.

Normalmente es una vez a la semana, aunque ahora cuando ya volvemos a la rutina, alguna tarde mientras el chico está en el karate también aprovecho para ir y caminar, aunque no sea por la orilla, por el paseo.

Correr no, nunca se me dió bien y tampoco me gusta, al margen que ahora con mi pierna aún sin recuperarse es más complicado, así que me quedo con el caminar, quizás a la ida más lenta, paseando y a la vuelta aligerando un poco el paso.

Hasta que comience un poco el frío acostumbro a caminar descalza, en la playa es el único sitio que puedo hacerlo y si algo me gusta, aparte de sentir la arena en mis pies, es mirar atrás y observar las huellas que uno deja.

«Pasea por la vida dejando huellas, pero sin pisotear a nadie»

B.D.E.B.

No lo creo

No lo creo

¿Crees que tienes dotes de liderazgo?

Nunca he sido, ni me he considerado, ni siquiera me he planteado ser líder. Para mí el líder es una «cabeza visible» y yo soy más de pasar desapercibida.

Siempre he preferido que sean otros los que dirijan algo, incluso de niña. No me ha gustado nunca ser «encargada de la clase» ni siquiera de los grupos que se organizaban para hacer tareas.

De adolescente recuerdo en el instituto que me pusieran (sin yo quererlo) de encargada en un grupo de la clase de física, mis compañeros del grupo les costaba esta asignatura y a mí se me daba bien, pero más que líder sentí que era una forma de ayudarles y me alegraba mucho de cada uno de sus logros.

En alguna ocasión quizás me hubiese venido bien ser un poco líder, puede ser que incluso me hubiese ahorrado algún problema, pero cuesta mucho ser lo que no eres (al menos para algunas personas entre las que me incluyo) y yo no soy líder ni pretendo el liderazgo de nada salvo de mi propia persona.

Así que la respuesta es no, un no diría que rotundo porque a estas alturas no creo que cambie ya.

Feliz fin de semana.

B.D.E.B.

Todo pasa, todo llega

Todo pasa, todo llega

Cuando van varias noches que despertamos de madrugada, desvelándonos porque la cabeza inmediatamente se pone a dar vueltas. Cuando te das cuenta que aunque aparentas tranquilidad, por dentro hay un matojo de nervios que te están comiendo (quizás el motivo de ponerse a la defensiva como decía el otro día), cuando notas que por más que intentes pensar en otra cosa tu cabeza vuelve a lo mismo, es cuando te das cuenta de que las cosas no se pueden quedar aparcadas, que necesitas resolverlas cuanto antes, el único inconveniente es que sabes que no depende de ti.

Piensas que estás bien, te propones estarlo y por momentos hasta lo consigues, pero cuando hay un problema de fondo es complicado terminar de estar bien, hay ratos y ratos, cuando estás distraída te olvidas de todo y cuando no lo estás todo vuelve de nuevo.

Lo malo de todo esto son las madrugadas, el despertarse a mitad de la noche y que ese problema se instale en tu pensamiento y no consigas apartarlo de ahí, que te impida el descanso y al día siguiente lo vayas arrastrando, al final pesa y a quienes padecemos de migraña, esa falta de sueño no beneficia en nada.

A veces toca pedir ayuda porque ya no sabes como enfrentar las cosas, que estás haciendo bien y que no, que es lo que te ayuda y que te perjudica, decir «me encuentro bien» y en una semana darte cuenta de que no lo estás, al menos no tanto como tú pensabas.

Lo sigues intentando, seguir esos consejos, aparcar el problema hasta que llegue el momento de enfrentarlo, disfrutar mientras tanto de todo lo bueno que tienes cerca, también de todas las personas que hacen que todo sea un poquito mejor.

Aún así, hay un momento en que sabes que no es suficiente, que te impacienta el no terminar o solucionar el problema, aunque sepas que no depende de ti.

Todo pasa y todo llega…

B.D.E.B.