
Allí estaban los tres, arriba del muro controlando que no se acercaran esas gaviotas que en ocasiones llegan a robarles la comida.
Estuve un ratito en el coche observándoles y lo más que hacían era mover sus cabezas de un lado a otro, sin cambiar de posición, atentos a que ningún otro animal, que no fuese de su misma especie, se acercara a ese muro y sobre todo, a esos recipientes con comida que les ofrecen los vecinos.
Ya hablaba de ello el otro día, los animalitos tienen mucha inteligencia y un instinto que ya nos gustaría a muchos humanos, cierto que en ocasiones se lo ponemos fácil, dejándoles comida a su alcance para que no mueran de hambre, pero si no lo hiciéramos, ellos se buscarían la vida para conseguirla, son supervivientes natos.
Me gustó esa imagen, los tres unidos y observando a todos lados. Desde arriba todo se ve mejor y si tienes compañía para que no quede ningún rincón sin ser vigilado, nada se podrá acercar sin ser visto.
¿Casualidad? Podría ser pero la imagen tiene su encanto ¿verdad? Parece que se hubieran puesto de acuerdo, nosotros también lo hacemos pero nos cuesta un poco. «Tú ponte ahí y yo de este lado», «ah no, ahí me pega el sol, prefiero la sombra», «venga va, pues ponte en este lado», «no, mejor en aquel otro que corre un poco más de brisa»… sí, todo lo hacemos más complicado y ponernos de acuerdo nos cuesta.
Tres vigilantes que no se amedrantan con nada, mientras yo estaba sacando la imagen, en un momento dado uno de ellos miró hacia mí, cara de pocos amigos, posiblemente no le gustó que robara una imagen o quizás pensó que podría acercarme a robarle su sustento.
B.D.E.B.





