
Nada más dirigir la mirada, suspiro y me siento relajada. El paseo aún no ha comenzado pero ese primer momento de pisar la arena y mirar hacia el horizonte es especial.
Es como el regresar a casa después de un largo viaje. Es comenzar a desconectar y me recuerda a otros comienzos. A un nuevo día, a un nuevo «proyecto», una nueva ilusión, una hoja en blanco y tanto por escribir…
Vas paseando, y mientras el sol cada vez está más alto, vas descubriendo colores, formas, escuchando ese sonido, sintiendo esas emociones, y entonces recuerdas aquel día, en el que comenzó todo, en el que sentiste la necesidad de ver ese amanecer y en el que te llamó a describir lo que sentías en ese momento.
Y ahora se vuelve casi en necesidad, los días que «fallas» notas que te falta algo y te empujan a observar esa galería, a recordar días pasados, a volver a sentir esas emociones, a coger de nuevo una hoja en blanco, a seguir describiendo lo que sientes, ya sea ese bonito recuerdo o aquello que consigue formar un gran nudo en la garganta…
B.D.E.B.
*Para los días bonitos, canciones que también lo son.




