Letras y sentimientos

Letras y sentimientos

¿Sobre qué temas te gusta escribir?

Me gusta escribir sobre la luna, escribir sobre el mar, sentimientos que se encuentran, otros que se pierden cuando tú te vas.

Escribir a quienes saben leer entre líneas, a quienes entienden más allá de las letras, y buscan lo que hay dentro de ellas.

Me gusta describir un amanecer, casi tanto como sentirlo, plasmar con palabras lo que siento cuando esos primeros rayos acarician el rostro.

Me gusta escribir sobre lo que un día no me atreví a pronunciar, lo que sentí, sobre las lágrimas que derramé, lo que dolió y cuando un día el corazón sanó.

Escribir lo que pienso, lo que siento, lo que me emociona y lo que me apasiona. Escribir unas palabras de ánimo, y unas que alegren, unas profundas, que lleguen.

Escribir con sentimiento, porque no soy escritora sólo alguien que intenta plasmar sueños, anhelos, emociones, vivencias. Mezclar un poco de imaginación con aquello vivido, recuerdos con nostalgia, presente con pasado y futuro.

Y cuando un día las letras no salgan, como hay días que nos quedamos sin voz, quizás sólo tengas que preguntarme, si tan profundo es el dolor, que soy incapaz de expresar lo que siente el corazón.

B.D.E.B.

Mi tierra, mi mar

Mi tierra, mi mar

¿Qué es lo que te gusta del lugar donde vives?

Sin duda mi mar, una respuesta fácil, aunque me llega al recuerdo un amigo que conocí hace mucho tiempo que era de un pueblecito cercano a Granada, decía que se quedaba maravillado cuando le hablaba de mi tierra, él no había venido nunca a Alicante y sólo por como le hablaba le daban ganas de visitarlo.

Siempre he adorado mi ciudad, lo he dicho en varias ocasiones, cuando regreso de cualquier viaje, incluso de pequeña cuando volvíamos del pueblo a pocos kilómetros de aquí, en cuanto veía mi monte Benacantil con su castillo de Santa Bárbara coronándolo, ya me sentía (me siento) en casa.

Adoro las callejuelas del casco antiguo, el parque de Canalejas con sus ficus centenarios, el puerto, la Plaza de la Puerta del Mar y el paseo de la Explanada. Tantos lugares y rincones que me atrapan y hacen de ella una ciudad, no muy grande pero bonita.

Pero si entre todo tengo que quedarme con algo, ya sabéis que sería mi mar, mi refugio y compañero de penas y alegrías, el que conoce todo de mí y el que me bañó desde que nací.

Es lo que más me gusta de mi tierra, y siempre digo que si tuviera que mudarme a otra,sería una de las condiciones que pondría, tener el mar cerca, para pasear y cazar amaneceres o a la luna en alguna ocasión, para sentarme y contarle mis penas, para preguntarle lo que no tengo respuestas.

Aunque el monte Benacantil me recuerde que ya estoy en casa, me gusta tener a mi compañero de lamentos siempre cerca.

B.D.E.B.

Iguales pero tan distintos

Iguales pero tan distintos

Aquí puede parecer que todos los días son iguales, todos los atardeceres que también lo sean, pero para mí siempre son distintos. Así como cada atardecer tiene un tono más o menos rojizo, con más nubes o sin rastro de ellas, los días también son distintos.

Hay cosas que se repiten, como el baño de mañana y tarde en la piscina, o la clara en el chiringuito después del baño. Pero hay otras que son diferentes, de normal soy de desayunar aquí, al aire libre y tomando mi café sorbo a sorbo, saboreándolo y con toda la tranquilidad del mundo, otros días como hoy, son de ir al pueblo y tomarlo en una cafetería, junto con algo dulce y después ir a comprar.

Otra cosa que se repite son las visitas, ya hablé de ello, me encanta recibirlas y de echo unos amigos que vienen mañana ya es su tercera visita y yo encantada. Hoy le tocó el turno al chico mayor, aunque casi podía dormir aquí porque viene casi a diario a comer (quizás echa de menos mi comida 😉). Pero hasta eso es distinto, unas veces viene con los tíos, otra con la novia, otra con un amigo…

Días parecidos pero distintos, días felices y otros que te viene algo a la mente y te hace que se amargue un poco.   

Días en que busco la luna, otros que intento cazar las estrellas.

Días en los que pararía el tiempo y me quedaría en este lugar por los restos, otros que echo de menos alguna rutina.

Días en los que he paseado por el monte y otros por el mar, buscando esa conexión que tenemos los dos.

Días distintos sí, días en los que te das cuenta lo poquito que necesitas para ser feliz, tranquilidad.

Y otros que sabes que no durará para siempre, así que solo queda disfrutar del momento, de los atardeceres hasta que lleguen esos amaneceres que tanto te gusta salir a cazarlo.

B.D.E.B.

De nuevo gratitud

De nuevo gratitud

¿Qué emoción positiva sientes más a menudo?

Un año después de contestar esta pregunta me quedaría con la primera emoción de la que contesté entonces, la gratitud, porque la alegría no siempre ha estado tan presente en esta última etapa y aunque estas semanas en el camping, estén siendo una gran vía de escape, sé que en septiembre volveré a casa y a enfrentar esos problemas que se quedaron aparcados.

La gratitud sigue encabezando mi lista, y creo que cuando pasamos por malos momentos y tenemos a las personas pendientes de nosotros, aún está más presente ese sentimiento o emoción.

Desde niña me enseñaron a dar las gracias y no tuvieron que hacer mucho hincapié para que lo hiciera, hay cosas que con pocas veces que te digan, ya se te quedan, porque son también cosas que nacen.

Cuando crecemos las vamos haciendo muy nuestras y creo que terminan siendo algo que nos define, que va con nosotros mismos y que sabemos que nunca lo perderemos.

Agradezco a quien tiene una palabra amable, ese mensaje que llega en el momento adecuado, esa llamada para saber cómo estás, doy las gracias a quien me aguanta cuando no me aguanto ni yo, a ti que me lees, a quienes me escuchan cuando tengo tanto que decir, que no son los mismos que sólo te oyen.

Agradezco a quien me sostiene cuando se acaban las fuerzas, a quienes me abrazan en medio de la tormenta, a él, a ella, a ti, a vosotros, a ellos…

Dice el refrán que «es de bien nacidos, el ser agradecidos»

Así que sí, esa emoción o sentimiento que se llama gratitud es el que sigo sintiendo más a menudo.

B.D.E.B.

¿Y si no planificamos?

¿Y si no planificamos?

Esta visita si fue planificada

¿Cómo planificas tus objetivos?

Siempre me gustó planificar y  tener todo «más o menos controlado», no me gusta llevarme «sorpresas» y que surjan problemas que no pueda solucionarlos.

Pero con el paso del tiempo vas descubriendo que todo eso no es tarea fácil, que muchas cosas no dependen de ti y se te escapan de las manos, entonces tienes dos opciones, o dejar de planificar todo y dejar que la vida siga su curso, aunque a veces te lleve por el camino contrario al que tú hubieras escogido, o vivir en un estado de ansiedad continuo al ver como todo se escapa a lo planificado.

De un tiempo para aquí, me estoy intentando acostumbrar a no tener todo «bajo control» a dejar que la vida sorprenda un poco (unas veces para bien y otras no tanto), a dejar que algunos planes salgan sin planificarlos y a intentar disfrutar de las cosas que surjan en un momento dado.

Muchas veces la vida se nos va planificando y no sólo eso, lamentándonos de que las cosas no hayan salido como lo habíamos planeado.

Aún cuesta no planificar, pero estoy en ello 😉

Feliz fin de semana largo.

B.D.E.B