Descubrirte

Descubrirte

No eras tú, te sentías diferente, querías ser quien sentías que eras pero tenías miedo, el rechazo el peor enemigo.

Te fijabas en el resto, tenían una vida fácil, la tuya era distinta, reían y te aceptaban pero no sabían de ti, de tu yo interno, de como te sentías, de tus sentimientos.

Un día fuiste valiente, diste un paso al frente, te atreviste a confesar ese gran secreto, por años escondido por años escondiéndote, hasta que no pudiste más.

Como un pequeño gusano, te metiste a crear tu ovillo, a envolverte dentro de él y tiempo después convertirte en una hermosa mariposa.

Hoy te veo y me asombro, de tu cambio de lo bonita que eres, del orgullo de tu madre, de que por fin puedas ser tú, de que nada te haya parado y te deseo que consigas todo aquello que te propongas.

B.D.E.B.

Perseidas

Perseidas

Sugerencia de escritura del día
Háblanos de esa palabra que todo el mundo tiene en la boca.

Cuando llegan estos días de casi mitad de agosto, es una de las palabras que tenemos en la boca. El estar al aire libre y cenr todos los días a la luz de la luna y las estrellas, a los que somos unos apasionados de ellas nos gusta observarlas, fotografiarlas y tumbarnos mirando al cielo para dejar volar nuestra imaginación.

«Era una noche despejada, la luna estaba en su fase menguante, el calor en la ciudad pegaba fuerte pero quizás en la montaña sería un poco más suave.

Cogió una manta ligera y vieja para echar al suelo, su vieja cámara, agua y algo para picar, la noche sería larga. Se subió al coche y se dirigió a esas carreteras llenas de curvas y bordeadas de vegetación, árboles alto que en el día debían de dar una buena sombra, algo ya difícil de ver en las cercanías de la ciudad, cada vez quedaba menos vegetación más que las plantas de decoración que algún dirigente hacía colocar para que la ciudad estuviera bonita, poco importaba el «oxígeno limpio» que se respirara en ella.

Empezó a subir al pequeño pueblo de montaña, observando el castillo que lo coronaba, por el día repleto de turistas, ahora por la noche sólo los residentes, es curioso como se convierte el bullicio en silencio en apenas unas horas. Después de la subida llegaba la bajada hacia el embalse, decían que era el mejor lugar para observarlas, en breve estaba en el lugar. Aparcó el vehículo en la zona habilitada y cogió todos los bártulos del coche para dirigirse al lugar idóneo, un claro al lado del embalse donde sólo se escuchaban los grillos rompiendo el silencio de la noche y algun avión que, a pesar de estar tan lejos, en medio de esa «nada» se escuchaba a la perfección.

Extendió la toalla en el suelo, picó algo de lo que había llevado y se tumbó con su cámara al lado. El cielo estaba completamente estrellado, no recordaba haber visto tantas estrellas desde hacía tiempo. Pero esas, a pesar de que le encantaban, no eran las que buscaba esa noche, buscaba las perseidas, esas de las que todo el mundo hablaba y sólo había conseguido ver una en una ocasión. Sabía que habría que tener paciencia, no era fácil pero no quedaba otra.

De repente comenzó el espectáculo, primero llegó una que casi no la vió, a los pocos minutos otra y poco después otra más, pidió un ddeseo, poder subirse a una de ellas y cruzar el firmamento. Parecía que el espectáculo había llegado a su fin, no se veían ni en el cielo ni reflejadas en el agua, de repente, a la orilla del embalse vió un brillo, se acercó lentamente y allí estaba ¿se habría caído sin apagarse? se acercó un poquito más y quiso tocarla, sintió un zumbido, como un pequeño calambrepero no le temió, la volvió a tocar y de nuevo el zumbido, parecía que le decíaa algo, intentó agarrara con las manos y la perseida se movió un poco más, se sujetó fuerte y fue entonces cuando la estrella se levantó y juntas volaron a lo más alto del firmamento. cruzaron el embalse y algo más, las montañas, se cruzaron con la luna que parecía sonreirla, y después volvieron al mismo lugar donde todo había empezado. Se soltó y la estrella subió de nuevo y volvió a cruzar el embalse hasta apagarse.

Ella recogio sus cosas y pensó que era una pena no haber podido captar esa imagen, nadie la creería. Tampoco importaba mucho, estaba feliz de haber vivido esa experiencia única y maravillosa.»

Una noche corriente se puede convertir en una espcecial, sólo hay que soñar, desear y dejarse llevar por la imaginación y esas estrellas fugaces tan dificiles de cazar pero que cuando se consigue es una experiencia maravillosa.

B.D.E.B.

Hubo un día

Hubo un día

Hubo un día en que mi opinión no era tan importante, mis deseos quizás aún menos, te alegrabas de mi sonrisa… lo justo, quizás habían risas que te alegraban más.

Hubo un día que me oías pero no me escuchabas, que te intuía pero no te sentía, que ibas conmigo pero no me acompañabas.

Hoy lo veo lejano y casi que fue ayer.

Hubo un día en que ellos importaban más que yo, quizás porque yo estaba ahí y sabías que seguiría estando.

Porque lo divertido era distinto a lo que a mí me gustaba, porque nuestros deseos no eran los mismos, nuestras ilusiones tampoco.

Hubo un día que vivi distinto, soñé distinto, que tú eras diferentes, que éramos muy diferentes.

Hubo un día que todo cambió, cuando comprendiste que todo podía tener un final, cuando te diste cuenta de que un «para siempre» se puede convertir en un amargo adiós.

Y después de ese día,

mi opinión importa casi más que la tuya, mis deseos son los tuyos, te gusta que sonría y te esfuerzas porque lo haga. Me escuchas, te siento, me acompañas…

B.D.E.B.

Del gris al color

Del gris al color

Hay momentos en que la vida se pinta en colores grises, desaparecen el resto de colores en nuestra paleta y sólo nos queda el blanco y negro para pintar.

Con paciencia los mezclamos, comenzamos poniendo un poquito de blanco sobre el negro y conseguimos un gris grafito. Aún es demasiado oscuro y se necesita un poquito más de claridad, un poquito más de blanco y conseguimos un gris claro, pero sigue sin llegar a iluminarnos.

Quizás hay que añadir el blanco sin miedo y… ahí está, conseguimos un gris perla, aún así no nos da vida, está apagada, un poco de claridad, pero no es suficiente.

De repente aparece alguien de la nada y nos ofrece tres colores y con ellos sólo nos queda que mezclar, con paciencia, con cariño y empezamos a conseguir esos tonos que nos comienzan a alegrar.

Conseguimos un verde, el color de la esperanza, si ya podemos dar un poquito de color, quizás podemos terminar de pintar la vida como si de un arcoiris se tratara.

Amarillos y naranjas, el color del sol, del fuego, del calor, el que trae el verano y el que siente nuestro cuerpo, el que transmitimos, porque aunque nos quejemos del calor, en cuanto a relaciones seguro que lo preferimos antes que el frío ¿verdad?

Llega el turno del rosa, fucsia en este caso, bugambilia le llaman, la planta y de ahí el color, ¿quién no ha querido pintar la vida de color rosa alguna vez? Pues quizás sea este el momento.

Y por último y no menos importante, llega el azul. No sé si alguna vez lo he dicho, mi preferido, el color del mar,el color del cielo, el color de los ojos de mis dos tíos preferidos, de mi abuelo. Un color que siempre me atrae, ya sea más claro, más oscuro, más brillante.

Cuando la vida nos regala cuadros grises  tenemos que estar atentos, es probable que en algún momento pase alguien tímido, distraído, por nuestro lado, con su paleta de colores queriendo ofrecértelo a cambio de una sonrisa.

Ya sabes, sonríe y ponte a pintar, las mezclas saldrán solas.

B.D.E.B.