
En ocasiones capturamos una imagen y más tarde descubrimos algo (alguien en este caso) que no vimos cuando la tomamos. Mi primera intención era hablar sobre las tres palmeras, pero al ampliar la imagen apareció ella.
Siempre digo que paseo solitaria por el mar, rara vez voy acompañada y voy a mi ritmo, unos días más rápida otros más lenta, disfrutando de todo lo que hay alrededor y poniendo los sentidos en ello, solitaria y a la vez acompañada, porque no estoy sola, hay más gente como yo que pasean a su ritmo, o se sientan a leer, a meditar, o a reflexionar.
Quizás haya gente que les parezca triste esa soledad, pero a veces es lo que buscamos otras porque, aún preguntando, esa persona no comparte ese paseo porque no le gusta, no lo siente como tú, no lo disfruta como lo haces tú.
En esas personas que veo solitarias me veo reflejada,aunque tengo que decir que nunca voy con casquitos a la playa, yo prefiero escuchar el sonido del mar y solo escucho música si en algún momento escribo una entrada y la quiero acompañar con un vídeo. Pero dejando eso a un lado, me reflejo en esas personas y me doy cuenta de que no es triste, que muchas veces esa soledad es necesaria para encontrarnos con nosotros mismos y que si tengo que pasear acompañada, tiene que ser con alguien que disfrute del paseo igual que yo que nos detengamos a mirar el horizonte, a capturar el sol reflejado en el mar, a seguir la dirección hacia el faro y ¿porqué no? a compartir un café en mi rincón favorito.
Solitaria pero no en una «triste soledad», en una buscada donde nos encontramos a nosotros y a otros que se parecen y con los que sin conocer cruzas miradas y una medio sonrisa a modo de saludo.
Si gustas puedes pasear conmigo pero siempre disfrutando de ese mar…
B.D.E.B.





