Solitaria

Solitaria

En ocasiones capturamos una imagen y más tarde descubrimos algo (alguien en este caso) que no vimos cuando la tomamos. Mi primera intención era hablar sobre las tres palmeras, pero al ampliar la imagen apareció ella.

Siempre digo que paseo solitaria por el mar, rara vez voy acompañada y voy a mi ritmo, unos días más rápida otros más lenta, disfrutando de todo lo que hay alrededor y poniendo los sentidos en ello, solitaria y a la vez acompañada, porque no estoy sola, hay más gente como yo  que pasean a su ritmo, o se sientan a leer, a meditar, o a reflexionar.

Quizás haya gente que les parezca triste esa soledad, pero a veces es lo que buscamos  otras porque, aún preguntando, esa persona no comparte ese paseo porque no le gusta, no lo siente como tú, no lo disfruta como lo haces tú.

En esas personas que veo solitarias me veo reflejada,aunque tengo que decir que nunca voy con casquitos a la playa, yo prefiero escuchar el sonido del mar y solo escucho música si en algún momento escribo una entrada y la quiero acompañar con un vídeo. Pero dejando eso a un lado, me reflejo en esas personas y me doy cuenta de que no es triste, que muchas veces esa soledad es necesaria para encontrarnos con nosotros mismos y que si tengo que pasear acompañada, tiene que ser con alguien que disfrute del paseo igual que yo  que nos detengamos a mirar el horizonte, a capturar el sol reflejado en el mar, a seguir la dirección hacia el faro y ¿porqué no? a compartir un café en mi rincón favorito.

Solitaria pero no en una «triste soledad», en una buscada donde nos encontramos a nosotros y a otros que se parecen y con los que sin conocer cruzas miradas y una medio sonrisa a modo de saludo.

Si gustas puedes pasear conmigo pero siempre disfrutando de ese mar…

B.D.E.B.

Valeria Castro – La soledad
Amanece de nuevo…

Amanece de nuevo…

Después de un día regular  una mala noche, consigues que amanezca diferente, dejas atrás ese día «casi pésimo», te haces a la idea de las cosas y unas letras amigas hacen que de nuevo te levantes con energía y con esa fortaleza que creías perdida.

A veces creo que es ese momento en que te dan las noticias que no quieres escuchar, otras veces porque te hacen crear ilusiones que después se desvanecen, pero ya vas sabiendo el camino que has de seguir.

Al principio cuesta, duele, sí, pero toca seguir adelante, por mí, por los míos, por quienes tienen esa palabra justa para ayudarte a remontar, por quienes nos abrazan en la distancia, por aquellos a los que importamos y los que nos importan.

Hoy amaneció diferente a ayer, quizás en imágenes no tan bonito como esa foto pero con una esperanza igual de bonita. Sé que habrán más días malos, es lo que me ha tocado vivir, pero también sé que en este camino no voy sola.

Sólo espero seguir disfrutando de esos amaneceres bonitos, de soñar y mirar bonito y que cada día salga el sol para llenarme de energía.

Algunos días pesan y otros nos sentimos ligeros como una pluma.

B.D.E.B.

Macaco – Atreverse a vivir
Diferentes

Diferentes

A veces somos tan diferentes que me cuesta entender muchas cosas. Por un momento intento tener esa fuerza, esa convicción, esa seguridad y después me desmorono completamente.

Aparento fortaleza y tú pareces, diré, menos fuerte (nunca débil) tú siempre ofreciendo cariño y la mejor de tus sonrisas, besos, abrazos, tu corazón si es necesario y amabilidad, Y yo sin embargo doy pero antes quizás observo, porque el corazón está demasiado roto. Mi fortaleza se desvanece en tan solo un soplo, en un suspiro, el que quise soltar y nunca llegó el momento.

Uno es esa concha que de un pisotón se parte por la mitad, el otro es la fuerte, que también se puede romper, pero antes se habrá clavado en el pie.

Diferentes formas de pensar, de sentir, de querer… diferentes a la hora de elegir, de escoger, a la hora de pasar página, yo cierro el libro y tú vuelves a atrás para intentar cambiar la historia, para buscar otro final. Buscas algún detalle que intente hacer bueno al protagonista malo porque eres así, diferente a mí.

Yo muestro mis lágrimas y tú intentas esconder las tuyas, yo me derrumbo y tú intentas ser aún más fuerte, yo tengo miedo y tú alejas los fantasmas.

Diferentes, pero con un camino en común que seguir paseando de la mano…

B.D.E.B.

Soledad y Kany García – Quién dijo
Basta…

Basta…

En algún momento de nuestra vida aprendemos a decir «basta», creemos que ha llegado el momento de cerrar la carpeta, cerrar el capítulo, cerrar el corazón…

Algo de lo que no nos hubiésemos creído capaces hace algún tiempo pero que ahora es realmente necesario porque ya no aguantamos como lo hacíamos antes, no porque no se pueda si no porque nos damos cuenta de que no merece la pena, que hay algunas cosas que cuando no son recíprocas mejor dejar de dar y si es posible, de sentir…

Esto último es más complicado, pero al final se consigue, porque cuando las personas te hacen más llorar que reír, recibes más «golpes» que caricias, te ignoran mientras no necesitan nada y te buscan cuando si les ocurre, es el momento de romper con todo y cuando te busquen, cuando necesiten algo de ti se darán cuenta de que ya no estás.

¿Lo peor de todo? Seguramente en ese momento seremos los malos pero ¿acaso importa?

Toca decir basta, ser un poquito egoísta y elegirse a uno antes que seguir sufriendo por aquello(s) que no merecen la pena.

Nos damos cuenta de ello en el momento en que ponemos todo en una balanza, en un platillo lo que hemos dado durante mucho tiempo, en el otro lo que nos dieron…¿está vacío? Puede ser y al final te diste cuenta.

No doy para que me den, no quiero para que me quieran, no ofrezco para que me ofrezcan, pero que bien nos sentimos cuando nos corresponden aunque sea con migajas ¿verdad? Todavía sonreímos…

Ya toca decir «basta», ya toca cortar por lo sano, alejarse de donde no somos bien recibidos salvo por interés.

Hoy digo «basta» y lo que más me enfada de todo, es hacerlo con lágrimas en los ojos…

B.D.E.B.

Ha – Ash  –  Vencer el pasado
Recordar el momento

Recordar el momento

Cuando los días pesan más de lo que creemos poder soportar (aunque al final lo soportamos porque creo que somos más fuertes de lo que creemos), esos días me gusta revisar imágenes de esos amaneceres en el mar, revisar y alguna, seguramente, termina acompañando una entrada. Quizás pueda ser un poco «cansina» pero estas imágenes me devuelven a ese momento vivido.

Mucha gente me dice que «menudo madrugón» un domingo, y que si merece la pena, mi respuesta es siempre la misma, un simple «sí» sin dar más explicaciones a quienes seguramente no lo entenderían, porque quienes sí lo entienden no preguntan.

Esas imágenes me recuerdan ese momento, ese en el que siento la tranquilidad que tanto necesito en este momento de mi vida, el no asistir una semana a esa «cita» parece que me falte algo y no consiga esa paz de ninguna otra manera.

Se ha vuelto en algo muy necesario, es la mejor de las terapias y observar después las imágenes y escoger una para acompañar unas letras ya termina de relajarme en un día que ha sido de estar demasiado nerviosa, demasiado alterada y con ganas tremendas de tirar la toalla, pero rendirse no es una opción, siempre lo digo al resto, así que tengo que tomar de mi propia medicina.

Hoy lo he vuelto a hacer, revisar las imágenes del paseo de ayer y recordar ese momento, el de pasear sin prisas, el de llegar a mi rincón, sentarme a escribir y tomar un café mientras la mirada se perdía en ese paisaje y me dejaba llevar por esa paz que solo el mar consigue darme y más cuando está en calma.

Hay días que el peso se lleva mejor recordando los momentos que nos traen paz porque parece que esta venga de regreso.

B.D.E.B.

Natalia Lafourcade – Soledad y el mar