Amaneceres

Amaneceres

Así amanecía esta mañana rodeada de tranquilidad y silencio. Una paz que invitaba a reflexionar, a tumbarse y recibir esos primeros rayos de sol de la mañana y ver despertar el día de manera diferente a la que estoy acostumbrada.

Siempre digo que este mundillo del campista te tiene que gustar, porque hay quienes prefieren vacaciones de descansar, de que te den las cosas hechas y salvo visitar lugares o monumentos (que también es cansado) luego llegar a una habitación y «tirarse» a la cama sin más. Aquí todo es distinto pero también es cierto que se hace con gusto. Unos van haciendo unas cosas, otros otras, hoy barbacoa, mañana un arroz…cada cual a lo que se le dé mejor y todos colaborando.

Lo mejor esas tertulias, después de comer con esa taza de café delante, sin prisas, porque aunque no esté «todo hecho» nos lo tomamos con tranquilidad porque estamos de vacaciones.

Estar al aire libre todo el día, observar la salida del sol, la puesta, las estrellas y la luna, las montañas de alrededor y la vegetación que, a pesar de ser un recinto  «urbanizado», siempre hay más de la que vemos a diario en la ciudad.

En estos días captaré los diferentes momentos del día, tendré esos momentos de desaparecer un ratito para tumbarme un poquito a ese sol que ahora calienta pero aún no quema y me dejaré llevar por esos pensamientos y reflexiones que solo llegan cuando tenemos ese momento de paz con nosotros.

Me faltaría escuchar ese sonido que tanto me gusta, pero por estos días al mar le toca esperar.

B.D.E.B.

Paul Alone – No valgo pa’ ciudad

Nuestro sitio…

Nuestro sitio…

Una vez más un atardecer con el Puig Campana de fondo, con las nubes enganchadas a él como queriéndolas retener para que no estropeen los días de vacaciones.

Una vez más disfrutando de las estrellas y esa luna en pleno esplendor, alumbrando ese paseo bajo ellas.

Una vez más regresando a ese sitio que sentimos tan nuestro, recordando esas primeras veces, esos primeros atardeceres, esos primeros paseos bajo las estrellas, esas primeras compañías que más tarde se quedaron atrás dando paso a otras nuevas.

Una vez más, y esperando que todavía queden muchas más, en lo pequeño está lo importante.

B.D.E.B.

Carin León y Kany García – Te tocó
Soñar…

Soñar…

Sentada en las rocas, mirando al horizonte, ensoñada y sin escuchar nada más que el sonido de las olas.

Mi mente viajaba donde mi cuerpo no podía, sentía aquello que el corazón no tenía permiso, escuchaba palabras nunca pronunciadas y el cuerpo respondía con un escalofrío agradable y una piel erizada.

La ola golpeó fuerte contra las rocas, miles de gotas salieron disparadas, algunas llegaron hasta su rostro, la hicieron volver a la realidad.

Sonrió, sabía que soñaba despierta, miró una vez más al horizonte, antes de levantarse y regresar, al mundo real, al ahora pero sabiendo que pronto volvería al lugar donde todo era posible solamente con soñarlo.

B.D.E.B.

Leiva – No te preocupes por mí
Lo cotidiano…

Lo cotidiano…

Podía ser un lunes cualquiera, de una semana cualquiera, aunque esta sea ya de vacaciones para algunos (a mí me quedan un par de días). Vuelves a casa después de hacer unas gestiones y te la encuentras de frente.

Aún es de día, es lo bueno que tiene este horario recién estrenado, pero ella ya está ahí, casi reposando en la copa del árbol. Muchos ni siquiera se habrán fijado, en lo cotidiano pocas veces lo hacemos, es como que ocurre todos los días y ya no llama la atención, pero ha sido lo primero que vi cuando salí del coche.

Nos acostumbramos a aquello que pasa a diario, que vemos si no cada día, bastante a menudo, ese árbol por el que pasamos a su lado y de repente un día nos damos cuenta de que tiene flores, o frutos y lo vemos bonito, hasta ahora había pasado desapercibido.

Ese vecino al que te encuentras casi todos los días, cuando entras o sales de casa y un día no te cruzas, al otro tampoco y parece que lo empieces a extrañar y termines preguntando a otros por él.

Lo cotidiano parece que siempre esté ahí y no nos fijamos en ello hasta que un día lo encontramos diferente a lo que estamos acostumbrados o simplemente no está…

Eso suele pasar también con personas, están cerca de nosotros y aunque no tengan obligación de hacerlo pensamos que es lo normal, que estén, y de repente un día no están… y entonces preguntamos ¿porqué no está? Nadie sabe la respuesta… quizás sí la sepamos, no tenían obligación pero estaban y tan acostumbrados nosotros a verlas y sentirlas pensábamos que ese era su lugar, que sí tenían esa obligación y por ello no era necesario agradecer o hacer valer su presencia, hasta ese momento en que se apartan.

Lo cotidiano tiene cosas bellas, personas bonitas, momentos irrepetibles y no hay que hacerlos de menos, hay que observarlos, abrazarlos, disfrutarlos como si fueran únicos, porque quizá otro día ya no sean cotidianos, ya no estén a nuestro alcance o solo podamos disfrutar de ellos esporádicamente.

No demos nada por hecho y vivamos lo cotidiano como si fuera algo especial.

B.D.E.B.

Enrique Bunbury – De todo el mundo
Temporada alta…

Temporada alta…

Hoy el amanecer ha sido tranquilo, casi desierto, a malas penas había gente pero sin embargo, la playa comienza a engalanarse para sus próximos visitantes.

Todo está preparado, su arena rastrillada y limpia, hamacas y sombrillas listas, las casetas de vigilancia esperando ser ocupadas por aquel que velará por la seguridad del resto.

En breve, la tranquilidad y silencio que se disfruta hoy, se cambiará por el bullicio de la gente, serán otros los que disfruten de sus amaneceres, del sonido de las olas y de la paz que nos hace sentir.

Yo dejaré mi puesto a otros, unos marchan para que otros lleguen, para que puedan disfrutar por unos días lo que yo hago frecuentemente. La vida es también así ¿verdad? Unos se van, se alejan y otros llegan…

Cambiaré por unos días el pasear al amanecer por hacerlo bajo las estrellas y la luna, la tranquilidad por algo más de bullicio, de ese que nos gusta, de las risas y voces de aquellos que apreciamos, de estar en compañía, de reunirnos de nuevo, abrazarnos y hablar de como nos va la vida.

En breve, este área de juegos solitario, estará repleto de niños divirtiéndose lanzándose por él, escondiéndose del adulto que intenta agarrarlo para irse a casa. Estará repleta de risas y hasta de llantos por algún golpe, como nos pasa a más de uno…

Hoy recuerdo estas fechas en otra época, en la que comenzaban los días de vacaciones y de largas horas en la playa, de manera distinta a la de ahora, pero el mismo sentimiento…

B.D.E.B.

Paula Mattheus – Donde me lleven mis alas