Gaviotas de ciudad

Gaviotas de ciudad

Discretamente mira hacia un lado y al otro, «ahora es el momento, no me ven» y uno a uno va cogiendo con ese pico fuerte y alargado las pequeñas bolitas de pienso, las traga mientras vigila atentamente que los gatos no se aproximen a reclamar lo que es suyo.

Es curioso porque me lo habían contado pero yo no lo había visto hasta hace unos días, en ese murete donde los vecinos dejan botellas de plástico recortadas y en su interior pienso para los gatos, ellas vuelan hasta allí y tienen lista la cena.

Estoy acostumbrada a verlas en el mar, sobrevolándolo, «pescando», en ocasiones peces más grandes que sus cabezas, las he visto «en reunión» en la arena (como si tramaran algo,ahí asustan un poco) pero ahora cada vez se ven más en la ciudad, algunas mañanas las veo volando cerca de casa y me sorprende, pero esto aún más.

Imagino que no consiguen suficiente sustento en el mar y les toca acercarse a la ciudad, pero después regresan allí, a su sitio, al mío.

Me parece que son listas.

B.D.E.B.

No estás solo

No estás solo

Los días pasan y la herida en lugar de cerrar se abre un poquito más, sangra duele y tú la tapas para que no se vea, pero al final la camisa se mancha.

Algo invisible para algunos, capaz de verla para quien sabe mirar, por mucho que lo escondas ahí está, sin llegar a sanar.

Y el proceso será largo, duro, doloroso, con días en los que rías y otros que las lágrimas de sal no te permitan ni tan siquiera mirar.

Mirar a tu lado y observar que no estás solo, nunca lo estuviste, ni siquiera cuando no mereciste ni quisiste la compañía.

No lo estás ni lo estarás.

Tendrás quien te seque las lágrimas, quien te tranquilice los días de rabia, tendrás quien te escuche cuando necesites hablar, quien calle cuando no quieras escuchar, quien se siente a tu lado en silencio, quien te abrace cuando te sientas desamparado.

No estás solo…

Unos se fueron pero muchos se quedaron, yo me quedé…

No sientas esa soledad porque no estás solo, estoy a tu lado

yo que un día también supe lo que era estar en soledad…

B.D.E.B.

Días diferentes

Días diferentes

Después de un día como el de ayer llega una noche como se esperaba, con desvelos, pocas horas de sueño y la cabeza que parece que va a estallar de tanto darle vueltas a las cosas y de esas horas que han faltado por dormir.

Al final consigues alcanzar el sueño y descansar un poco aunque eso conlleve despertar más tarde de lo normal y ya llevar todo ese ritmo con atraso, incluido el del trabajo pero a diferencia de otras veces, que me suele provocar el ir acelerada y ponerme nerviosa y hasta alterada, hoy ha sido distinto. Me senté frente a mi taza de café como si fuese la misma hora de siempre, lo disfruté y después seguí con las rutinas.

Me senté frente al portátil sin prisas y me puse a trabajar, si no daba tiempo a todo después alargaría la jornada y si no mañana, pero sin el estrés de otras ocasiones, algo que reconozco me creo yo misma, sin motivos, porque a veces queremos llegar a todo y tenemos que entender que no siempre se puede, otra cosa que normalmente también me cuesta, pero hoy ha sido distinto.

Una charla con una conocida también ha ayudado a entender un poco la situación y a hacerme ver yo misma que las cosas hay que empezar a tomarlas de otra manera (al menos hoy lo he conseguido).

El día ha seguido con todo a su ritmo, hasta me «atreví» a decir las cosas tal como las siento sin esperar reproches ni historias raras, sin dañar aún menos pretenderlo,  pero haciendo saber lo que necesito, lo que me hace bien y lo que no y hasta donde estoy dispuesta a llegar para sentirme bien conmigo misma.

No siempre se tiene la fuerza ni las ganas de mantener conversaciones que sabes que no «son cómodas» pero creo que a veces los hechos nos van cambiando, comenzamos a ver lo que nos conviene y lo que no, lo que nos hace bien y lo que no tanto, lo que nos apetece porque nos llena y alegra y lo que no nos proporciona «ni frío ni calor».

Y a estas alturas, cuando estoy dentro de esa tormenta que no sé el tiempo que durará, quiero sentir el frío cuando todo esté demasiado caldeado y el calor de un abrazo cuando el alma se quede helada.

Sentir quien me acompaña para que cada día sea diferente y quien estará esos días que ni yo misma me soporte.

B.D.E.B.

Principios…

Principios…

Si me pongo a pensar cuál fue el principio, no lo tengo muy claro. Podría ser que el principio fuese hace unos seis meses o quizás el principio fue cuando decidí iniciar algo  porque era necesario y porque nunca llegas a pensar que un día todo se vuelve en tu contra.

Pero lo hice, y lo seguí haciendo durante muchos años, sin llegar a pensar nunca en las consecuencias, y hoy día, a pesar de todo creo que volvería a hacerlo, porque es mi forma de ser y no creo que a estas alturas cambie.

Y llegó ese día, ese en que todo empieza a derrumbarse, y que hace que aquello que un día era una nueva oportunidad, hoy te pese y te rompa, que en quién confiaste no era la persona adecuada y quizás al revés tampoco, porque a veces toca actuar como menos te gustaría cuando te aprietan y no hay más opciones.

Esta mañana me levanté pensando en que este otoño no iba a ser triste, estaría bañado de nostalgia y también de sueños (así se lo describía hoy a alguien, nostálgico, poético y soñador), pero conforme ha ido avanzando el día se ha vuelto más «pesado» ha vuelto a ser un día de esos otoños que tan poco me gustaban.

Me dicen que tengo que ir asimilando las cosas, que ya sé de sobra lo que va a venir, pero aún así cuesta, algunos días más de lo que me gustaría.

Hay algunos principios que quizás nos gustaría cambiarlos pero que sabemos que no se puede, las decisiones que tomamos son los que son y toca afrontarlas para bien o para mal.

Igual que hay procesos que son largos y la angustia no podemos tenerla presente en nuestro día a día, hay que apartarla hasta que llegue el momento, pero hay que ver lo que cuesta.

Hoy no es buen día pero eso no quiere decir que no espere a ese otoño con los brazos abiertos, dispuesta a disfrutar de sus colores, de su nostalgia, de su poesía y a soñar con un final feliz, porque lo bueno de soñar despierta es que manejamos el sueño a nuestro antojo.

B.D.E.B.

*Y en ocasiones aparece la canción correcta para cada momento.

Final de verano

Final de verano

Última tarde del verano, comienzas a caminar entre el bullicio de la gente, así como el que se encuentra en tu cabeza. Este paseo es muy diferente a los de siempre, el sol ya empieza a esconderse tras los edificios, y tú no consigues desconectar, ni siquiera cuando el sonido de las olas es más fuerte que el de la gente, el de tu mente parece que lo supera.

No desistes y continúas caminando, aunque por un momento pasó por tu cabeza el volverte y desistir, pero sigues adelante (siempre lo haces), y con un poco de esfuerzo, porque cuando faltan ganas también faltan fuerzas, llegas a tu lugar (o bastante cerca, los pescadores se te adelantaron), y una vez allí parece que todo cambia, observas como las olas rompen suavemente entre las rocas, y comienzas a respirar profundo y a despejar la mente, desconectar de aquello que te preocupa y conectar con el mar, ahí se produce la magia.

Comienzas el camino de regreso y ya todo es como siempre, disfrutas de caminar sobre la arena, de que las olas mojen tus pies (el agua ya más fresca que cuando llegaste). Observas las nubes como van cambiando de tonos, de los blancos a los rosados y de ahí a unos más anaranjados.

Sorprendentemente tu cabeza no piensa en nada más que captar esos momentos, el regreso ha sido en silencio, apenas queda gente pero tu mente también ha callado.

El día acaba, la semana y el verano. Al fondo ves sobre una nube reflejarse los últimos rayos de un sol que ya está prácticamente escondido y al captar ese momento, observas unos rayos resplandecer entre la nube, quizás amenaza tormenta, pero tú acabas de conseguir la calma.

B.D.E.B.