
Discretamente mira hacia un lado y al otro, «ahora es el momento, no me ven» y uno a uno va cogiendo con ese pico fuerte y alargado las pequeñas bolitas de pienso, las traga mientras vigila atentamente que los gatos no se aproximen a reclamar lo que es suyo.
Es curioso porque me lo habían contado pero yo no lo había visto hasta hace unos días, en ese murete donde los vecinos dejan botellas de plástico recortadas y en su interior pienso para los gatos, ellas vuelan hasta allí y tienen lista la cena.
Estoy acostumbrada a verlas en el mar, sobrevolándolo, «pescando», en ocasiones peces más grandes que sus cabezas, las he visto «en reunión» en la arena (como si tramaran algo,ahí asustan un poco) pero ahora cada vez se ven más en la ciudad, algunas mañanas las veo volando cerca de casa y me sorprende, pero esto aún más.
Imagino que no consiguen suficiente sustento en el mar y les toca acercarse a la ciudad, pero después regresan allí, a su sitio, al mío.
Me parece que son listas.
B.D.E.B.






