Agárrate fuerte

Agárrate fuerte

En estos días he cambiado el lugar de trabajo en casa. He pasado de un armatoste de ordenador en el salón y mirando hacia la pared, a irme a la terraza, con luz natural y rodeada de plantas (esas que me duran un asalto por más que las cuide).

Parece una tontería pero el cambio se ha notado para bien. Estar en ese ambiente me hace sentir más relajada, acompañada también de música suave y cuando levanto la vista de la pantalla me encuentro con las plantas, y ayer con una sorpresa en una de ellas, una diminuta gota, en la punta de una de sus hojas.

Y como ya sabéis, soy persona de fijarse en los pequeños detalles, me gustan las cosas sencillas, aquello que nos ofrece la naturaleza y lo que mucha gente no le da importancia, a mí me puede tener distraída un ratito observándolo.

Saqué primero unas fotos, por si la gota caía en cualquier momento y después me quedé observando, volvía la vista a la pantalla y de nuevo miraba si seguía ahí, diminuta, transparente.

Se resistía a caer, parecía que se sujetaba fuertemente para seguir en ese lugar, en esa hoja como si fuera su hogar, así como muchas veces hacemos nosotros.

Nos sujetamos fuerte para no caernos, aprovechamos esa mano que nos tienden para hacerlo. También nos sujetamos a aquello que nos llena para no apartarnos de algún lugar, de algunas personas. Buscamos lo bueno, lo que nos causa felicidad y lo agarramos fuerte para que no se vaya, para no irnos.

Porque sabemos donde está nuestro hogar, donde queremos estar, con quienes queremos estar. Al igual que la gota resistía nosotros también lo hacemos  pueden zarandearnos pero seguimos.

Que nada ni nadie nos aparte de donde queremos estar, agárrate fuerte, abraza y quédate en ese lugar, en ese que consideras hogar, en ese en que te abrazan bonito, en el que por muy al borde que estés, no te dejarán caer.

B.D.E.B.

Un beso

Un beso

Un beso, todo comenzó con un beso, podías haberlo robado, pero pediste ¿permiso?… o algo parecido, y lo hiciste, la besaste y lo que no sabes es que ella deseaba que fuera el primero de muchos.

Y lo fue, detrás de ese llegaron más, llegaron miradas cómplices, sonrisas, brillo en los ojos, caras iluminadas, corazones emocionados.

Llegaron los abrazos, las primeras caricias, los primeros «te quiero», el descubrir los cuerpos, los juegos bajo las sábanas, las primeras promesas…

Y todo comenzó con un beso…

B.D.E.B.

Supersticiones

Supersticiones

Sugerencia de escritura del día
¿Tienes alguna superstición?

Recuerdo que muchas veces he bromeado sobre esto diciendo, «no soy supersticiosa pero intento no cruzarme con gatos negros, ni pasar por debajo de una escalera, no me gusta el 13 y mucho menos un martes y trece, y si tengo un espejo en la mano cuido bien de él para que no se rompa»….

Evito algunas cosas «por si…» pero vamos, que no es que me preocupe mucho nada de esto, «se ha roto un espejo», pues se compra otro y si mañana me doy un golpe no le echo la culpa al espejo.

A pesar de todo esto, si que es cierto que hay algo que tengo ahí, que nunca he contado y, no diría que es una superstición, pero es algo que cuando lo pienso me ahoga y mucho.

Hace un par de meses escribí que mi hijo mayor se había comprado una moto, muy a mi pesar porque no me gustan, les tengo pánico por varias razones, pero una de ellas nunca la conté a nadie, aunque me consta que a su padre le pasa igual que a mí, pero cierto es que nunca lo hablamos.

Cuando apenas contaba con 1 año, hubo un día que se puso a llorar desconsoladamente, no había forma de callarlo, su padre estaba delante del ordenador en la habitación y estaba viendo videos musicales, se lo dejé allí al lado y de repente salió un vídeo en la pantalla y el niño se calló de golpe. Pensamos que era casualidad pero no, ese vídeo muchas veces lo veía en bucle, no le quitaba ojo a la pantalla. Cuando comenzó a hablar, cada vez que alguien venía a casa le decía, «ven conmigo a ver el vídeo de la moto». El video en cuestión comienza con un accidente de moto…

No me considero persona supersticiosa, pero nunca supe porqué le atraía tanto ese vídeo, así que el día que me dijo que se quería comprar una moto, pues eso, lo primero que vino a mi cabeza fue el famoso vídeo.

Os lo dejo por aquí.

B.D.E.B.

Bajo la lluvia

Bajo la lluvia

Hoy me levanté algo más tarde de lo normal, los dolores de cabeza últimamente me visitan a menudo,  el caso es que cuando me levanté lucía un sol radiante.

Esta tarde empezó a ponerse negro, a oscurecer antes de tiempo y poco más tarde a la salida del médico, comenzó a llover a mares, aquí es lo que tenemos, que llueve poco pero cuando lo hace cae todo de golpe.

Llevábamos toda la semana pasada entre avisos y aquí sólo chispeó un par de días, pero hoy ha caído con ganas, tanto que de repente está todo lleno de policía y las calles cortadas porque se han medio inundado.

Cuando se pone el día así cambio enseguida de planes, hoy no ha habido karate para el chico porque me da un poquito de miedo el coche con estas lluvias, ya lo comenté una vez, aquí es imprevisible y mejor no arriesgarse.

Así, lo que iba a ser una tarde de ir corriendo de un lado a otro, se ha convertido en una tarde de sofá, de ponerme un poco al día con algunas lecturas, también de llamadas y mensajes, de tener un ratito para todo y todos, porque cuando unos planes se deshacen siempre hay que estar abiertos a otros, y en esta semana de no parar, pues un día de tormenta nos hace frenar un poco y dedicar un ratito a otras cosas que cuando vamos corriendo siempre se quedan pendientes.

Ahora parece que ha parado un poquito, no sé si por mucho tiempo. Me gusta ver llover pero desde detrás de la ventana, pero con moderación, sin dañar, sin consecuencias, sólo esa lluvia que limpia, que es tan necesaria, esa que no importa que te moje, esa de la que te puedes resguardar bajo un paraguas, y somos dos, y nos abrazamos, y nos miramos, y sonreímos, y nos besamos…no importa si nos mojamos.

B.D.E.B.

¿Para siempre o nunca?

¿Para siempre o nunca?

Hay días que todo pesa y creemos que no podemos con ello, días en los que el mundo se nos cae encima, que parece que todo y todos se hayan puesto en contra nuestra. Sé bien de lo que hablo, lo he sufrido muchas veces, y muchas de ellas, algunos de vosotros habéis sido testigos, al menos de mis palabras.

Pero, aunque tardan, llegan otros en los que comienzas a ver la luz, en los que vuelven esas ganas de vivir, en los que vuelves a apreciar cada pequeño detalle de la vida y te parece mágico.

Hoy, repasando alguna entrada anterior, he llegado a alguna que necesitaba releer, lo necesitaba porque ese día que las escribí mi corazón estaba roto y hoy poco a poco se va recomponiendo, porque yo quise reparar y alguien más también y cumplir aquellas promesas que siempre quedaban perdidas.

No voy a negar que he sentido una pequeña punzada de dolor, a pesar de ver que aquella noche fue un final, no el que yo pensé que sería, y a la vez un principio. Un volver a comenzar, porque aunque parezca continuidad, ha sido un comienzo a intentar algo parecido pero mejor.

Cuando tocamos fondo ya no queda otro camino que no sea hacia arriba, y así fue.

Quise releer aquello porque una entrada que leí ayer me recordó cosas, me recordó pasar lo mismo pero visto desde el otro lado, y aún con el dolor y daño que me hizo la situación, querer ayudar a salir y recuperar lo que una vez fue.

Nunca sabemos si existe un «para siempre», pero creo que es mucho mejor que un «nunca» por no haberlo intentado.

B.D.E.B