Tú y tú…

Tú y tú…

Sugerencia de escritura del día
¿Qué ha sido lo último que has aprendido?

Lo último que he aprendido es que sigue habiendo gente que merece mucho la pena conocer y seguir conociendo.

He aprendido que no hay distancias cuando dos no quieren.

He aprendido a qué hay que perdonar cuando lo piden de corazón.

Que hay cosas que aunque se estropeen tienen arreglo.

Que cuando estás bien, hasta los días más grises son bonitos.

Que el mar cada día tiene más poder sobre mí (para bien).

Que la amistad sigue siendo uno de los pilares fundamentales en mi vida.

Y seguro que muchas cosas más, he aprendido y seguiré aprendiendo, porque de eso trata la vida, e no cerrarse a lo que ya sabemos y seguir aprendiendo de cada momento, de cada detalle, de cada persona, de todo lo que nos queda por vivir y cada día un aprendizaje nuevo.

Y yo que pensé que al dejar de estudiar dejabas de aprender…

Feliz fin de semana y un fuerte abrazo.

B.D.E.B.

Pólvora…

Pólvora…

Nací, me crié y continúo viviendo, en una ciudad, en una comunidad, en la que no entendemos una fiesta sin pólvora de por medio. No hace mucho una amiga me lo decía, «hay que ver como os gusta por allí la pólvora», y así es. Desde bien pequeños nos acostumbramos a ella, me encanta ver una mascletá, unos fuegos artificiales e incluso ya no hay boda sin una traca y hasta incluso una «caja china» (pequeña caja de fuegos artificiales ya preparada para este tipo de eventos). Y por supuesto que me gusta el olor a pólvora cuando termina la explosión.

Reconozco y respeto que hay gente a la que no le gusta nada, sé que hay animales que lo pasan fatal con ello, yo fui la primera en tener que dejar unas hogueras al otro perrete, en una casa fuera de Alicante porque empezó a tener miedo y para evitar que sufriera esos días. Entiendo a la gente que no le gustan, pero son unos días, y ahora es cierto que una vez al mes disparan una mascletá en una zona distinta de la ciudad, teniendo ya cuidado de que no esté al lado de sitios «delicados» para personas o animales.

Os preguntaréis a que viene este rollo que os estoy escribiendo, pues hoy ha habido una desgracia, una explosión en una pirotecnia, Hermanos Sirvent, ha acabado con la vida de Pedro Luis Sirvent (D.E.P.) y ha dejado heridas a cuatro personas más, uno de ellos de gravedad.

Las  primeras publicaciones en redes, he alucinado con los comentarios, algunos de ellos casi decían que lo tenían merecido… Yo soy prudente, no entro a esos comentarios, pero no puedo evitar sentir una punzada de dolor cuando leo algo así, ¿de verdad lo creen? Era una pirotecnia no una fábrica de armas nucleares.

Quizás sea yo la que está equivocada, quizás sea mi pasión por la pólvora la que me hace ver las cosas de otra manera (ojo, me gusta verla pero a la vez le tengo mucho respeto y nunca he tirado ni un petardo), pero creo que ante todo está una vida humana.

El que más y el que menos creo que todos hemos disfrutado en algún momento de esa pólvora, aunque sea viendo unos fuegos artificiales, un espectáculo pirotécnico en esos distintos parques de atracciones ¿verdad? Pues para llevarlos a cabo hacen falta fábricas como esa.

Desde aquí mi más sentido pésame a familia y amigos y una pronta recuperación a los heridos.

B.D.E.B.

¿Qué o quién?

¿Qué o quién?

¿Qué es lo que más odias que te pregunten? Explica por qué.

No me molesta para nada las preguntas, si creo conveniente las contesto (casi siempre lo hago) y si no lo creo pues me disculpo por no hacerlo.

Entiendo que cuando alguien pregunta es porque le interesa saber de ti por esa razón no me importa ni que me pregunten ni contestar, al contrario, depende de quién venga esa pregunta hasta me alegra que me las haga.

Pero también es cierto que si alguna persona no es de mi agrado (pocas hay) ahí quizás si me incomode que me pregunten,pero con evadirme de la pregunta ya estaría. También hay quienes te preguntan para después contarle a «otros», para esos siempre estoy genial y todo va perfecto.

Además creo que si no me gustaran las preguntas no contestaría las de aquí ¿verdad?.

En definitiva, puedes preguntar que seguramente contestaré sin problemas y con sinceridad, no me incomoda las preguntas, eso sí, me cuesta un mundo hacerlas, la timidez y prudencia me puede a veces.

Feliz jueves.

B.D.E.B.

Enmendar fallos

Enmendar fallos

¿De qué manera un fallo (o un aparente fallo) te prepara para un próximo éxito?

Hoy voy a darle un par de vueltas a la pregunta. Más que hablar de fallos que nos enseñan a llegar al éxito, voy a hablar de cuando fallamos e intentamos arreglar ese fallo o error, que hemos cometido.

Ayer sin querer cometí un error con el chico, ofrecí unos pequeños croisants que le había comprado, pensando que no se los iba a comer y cuando fue a buscarlos, no los encontró, así que le prometí que hoy enmendaría mi error y no se los iba a comprar, se los prepararía yo con todo el cariño. Esta tarde me puse manos a la obra y ahí están, el contento me lo ha agradecido y yo feliz de haber arreglado ese pequeño fallo.

En este caso ha sido una pequeña cosa, sin apenas importancia, pero que si nos hemos equivocado, tenemos que darnos cuenta e intentar solucionarlo, porque no siempre son unos «croisants» que hemos quitado de merienda, la mayoría de veces son cosas que duelen, que seguramente también hacemos sin darnos cuenta (porque  si se hace a cosa hecha, no sé si hay manera de arreglarlo) y cuando nos damos cuenta de que a la otra persona le ha molestado, le ha dolido, es momento de intentar enmendar ese fallo y hacer que esa persona sepa que te arrepientes y no quieres verle mal.

Me equivoco no sé si muchas veces o algunas, porque es cierto que siempre voy con cuidado de no dañar a nadie (prefiero antes que me duela a mí) pero sin darte cuenta puede ser que lo hagas y si llega ese momento, es importante reconocer ese fallo o error y solucionarlo para que nadie sufra ni se estropee una relación, ya sea sentimental, de amistad o familiar.

Cuando arreglamos ese fallo, si conseguimos «el perdón» de la otra persona y sobretodo no haberle dañado profundamente, ya tenemos nuestro éxito, porque la mayoría de fallos se pueden arreglar, algunos cuestan más que otros.

Y cuando estás del otro lado, es decir, alguien te falla a ti y se da cuenta de ello, intenta por todos los medios enmendar ese error o errores, esas veces que te ha decepcionado, que te ha hecho daño sin querer hacerlo y se esfuerza por intentar curar esas heridas y verte feliz por todos los medios, seguramente te toca dar una oportunidad cuando ves que la intención sale del corazón.

Así que amigos, vamos a intentar fallar lo menos posible, si lo hacemos que sea sin querer hacerlo, pero reconociendo el fallo y poniendo solución, así conseguiremos el éxito, con nosotros mismos y con aquellos que queremos en nuestra vida.

B.D.E.B.

Recordar

Recordar

Hoy una vez más me apareció una frase, de esas que has leído muchas veces pero justo cuando has estado hablando sobre ello, te llama más la atención.

La frase en cuestión es «si al recordar sonríes, es que valió la pena» y que cierto es ¿verdad? Muchas veces, me imagino que a vosotros también os habrá pasado, que estáis en cualquier sitio, por poner un ejemplo, en alguna sala de espera y la cabeza no para de dar vueltas, de momento llega ese recuerdo a tu cabeza y sonríes, quizás quien tengas enfrente o a un lado, te mire de forma extraña (no entiende porqué sonríes) pero a ti no te importa, ese recuerdo es demasiado bonito o demasiado valioso como para hacerte sonreír.

Y es que conforme vamos avanzando por la vida, vamos creando un libro de recuerdos (bien podía ser esa autobiografía de la que hablábamos antes), recuerdos que guardamos como «oro en paño» que nos hacen sonreír cuando vuelven a nosotros.

Esos juegos de la infancia, esa inocencia cuando caía ese diente y lo dejabas bajo la almohada esperando al ratón Pérez, ese mismo que cuando cayó el primer diente de nuestros hijos también volvió a visitarte(les).

Ese primer amor en la adolescencia,  con ese primer beso, torpe por la falta de experiencia, dulce porque no podía ser de otra manera siendo el primero…

Ese día que comienzas a convivir con tu pareja, ya sea con o sin boda de por medio, pero decidís comenzar una vida juntos, aunque a veces no es para siempre pero esa emoción del principio, que bonita.

La primera vez que escuchamos el latido de esa vida que se está formando, no sientes nada aún, pero ese sonido se queda grabado y siempre, siempre que lo recuerdes sonreirás, al igual que cuando ves su carita por primera vez.

Ese abrazo de tu padre a la salida del cole, después de unas semanas de estar separada de él, de ellos. O ese beso de tu madre cuando más lo has necesitado, o las sonrisas de tus abuelos cuando la casa se les llenaba de nietos, o las travesuras con tus primos un domingo cualquiera.

Las reuniones con amigos, conversaciones, cafés compartidos, miradas, abrazos, sonrisas…

Cualquiera de esos momentos, que llegan a tu cabeza, ya hayan pasado horas,días, meses, años…pero te hacen sonreír y sí, en ese momento sabes que valió mucho la pena.

B.D.E.B.