Si tuvieras que escribir tu autobiografía, ¿con qué frase empezarías?
Durante el transcurso de un otoño, estación triste y a la vez la preferida de los poetas. En una pequeña ciudad bañada por las aguas del mar mediterráneo, llegó una niña a este mundo, para borrar la tristeza de los corazones de una familia que sufrieron el dolor más fuerte que unos padres pueden pasar.
La llevaron entre algodones durante muchos años, incluso cuando crecía y se convertía de niña a adolescente, siempre protegida hasta que ella misma fue capaz de pasear sola, por la orilla de ese mar que la vió nacer.
Cuando los días están nublados, me gusta esos amaneceres en los que parece que el sol libra una batalla con las nubes para conseguir que sus rayos luzcan aunque sea por un poquito, con un poquito de suerte podemos contemplar unas imágenes maravillosas que no siempre puedo capturar igual de bonito que lo veo (también es cierto que llevo el móvil y no soy experta en sacar fotografías).
Hoy de nuevo amaneció nublado, de hecho y si no se equivocan, dan así toda la semana, así que nos tocará lidiar con esos días grises. Pero justo hoy andaba pensando que al igual que esos días como ayer que amanecen nublados pero bonitos, podemos buscar el lado bueno de algunas cosas (curioso que sea yo la que dice esto).
Con ese pensamiento andaba esta mañana, observando por la ventana el día gris y lluvioso pero tranquila y con ganas de pasar un buen día, compartir esos cafés con mi compañero de trabajo y llevar la mañana de la mejor manera posible.
Claro, una cosa es lo que queremos y otra cosa es lo que sucede, aunque hoy, por primera vez en bastante tiempo, no he permitido que nada ni nadie estropeara el día, ese que me he empeñado en que tenía que ser bueno.
Y aunque han ido surgiendo problemillas que otras veces me hubieran puesto nerviosa, hoy me los tomé de otra forma, he ido solucionando las cosas de una a una, sin enfadarme (cosa que a veces es complicado) y intentando que todos estuvieran contentos y yo también. No he permitido que nadie me arrebatara esa paz que llevaba (yo creo que el paseo de ayer me vino fenomenal) y quizás hasta se la he podido transmitir a algún cliente que se estaba poniendo nervioso 😅.
Creo que muchas veces es la actitud que le ponemos a la vida la que hace (al margen de los problemas que seguirán estando), que un día sea mejor o peor, cuando llegan esos inconvenientes nos toca echarles un pulso como el sol a las nubes, a ver quién se luce más, y al final el resultado puede ser maravilloso, incluso si ninguno gana y los dos se funden en uno solo, en una solución.
No sé lo que durará esta paz, voy a intentar que sea por tiempo, porque quedan muchos días grises por delante pero como dijo un día una amiga, habrá que ponerse las gafas con los cristales rosas 😉.
Os dejo con una canción recomendada por Anverso que me encantó, gracias ☺️.
Enumera tres objetos sin los que no podrías vivir.
Los objetos pueden ser sólo eso, objetos, o podemos ir un poquito más allá y ver el significado que tienen para nosotros en nuestra vida, lo importante que son.
Uno de ellos sería un libro, porque con un libro en las manos tenemos la oportunidad de viajar y transportarnos a infinidad de sitios. Desde un mundo de fantasía, a vivir la más bonita historia de amor, ser el mejor detective para descubrir un crimen, dejarnos llevar con las dulces y dolorosas palabras de un poema, retroceder al pasado o volar hacia el futuro.
Sin dudarlo, una cafetera, ya expliqué no hace mucho que para mí un café, no es sólo la bebida, es mucho más, como me dijo alguien, me gusta el café acompañada, de amigos, de un libro, o de algo para escribir (ahora mismo el móvil donde escribo estas letras) un café es compartir y para prepararlo es necesario la cafetera.
Y el tercero sería, bueno tercero y cuarto, una libreta y bolígrafo (deben ir unidos), donde plasmar, como hago aquí, todo aquello que pasa por mi mente, que llega al corazón o que lo oprime en ocasiones, y por supuesto que también serviría para poder escribir a aquellos que me importan, porque si no tengo otra forma de estar en contacto, pues tendría que ser por carta ¿verdad?
Aunque hay varias experiencias que me han hecho crecer, algunas de ellas malas, bastante malas y dolorosas que hoy sinceramente, no quiero estropear el día recordándolas/les.
Así que voy a hablar de una bonita experiencia y a la vez complicada, la de ser madre, una experiencia que puede ser maravillosa pero que en algún momento también te puede estar matando lentamente.
Tengo dos hijos de los que he hablado en muchas ocasiones, no son perfectos ni mucho menos (ya sabéis lo que opino de la perfección) pero es cierto que no me puedo quejar, tienen sus cosas buenas y malas como todos los chicos, pero principalmente tienen un valor que les hemos inculcado desde bien pequeñitos, es el respeto, no solo hacia sus padres, hacia los profesores o personas mayores, el respeto hacia todo el mundo, sea cual sea su edad.
Anoche cenábamos con los amigos y cuando nos quedamos las tres amigas un poco apartadas, una de ellas nos contaba lo mal que lo estaba pasando con el chico, ella sólo tiene uno, acaba de cumplir hace unos días 15 años y casi no puede ya con él, para decir que hay días que no tiene ganas ni de llegar a casa… También nos contaba que muchas cosas no se las contaba al padre para que el tema no fuera a peor, a lo que yo le dije que quizás debería de hacerlo y así ella quitarse un poco de carga y llevarla entre los dos, porque ella lo dice y mi otra amiga y yo también lo pensamos, de seguir así ella va a terminar mal, muy mal.
Mi hijo pequeño se quedó ayer con ellos a dormir para hoy acompañar al chico a un sitio, la madre lo lleva, lo trae y todo lo que quiera, no sé si quizás ahí esté uno de los problemas…El caso es que a la hora de comer, nosotros en casa, mi hijo me ha dicho «mami, a veces no entiendo a… » y yo he preguntado el porqué, no sabía que quería decir y esta es su contestación » no entiendo como puede tratar así a sus padres, sobretodo a su madre, hablarles mal y faltarles al respeto «
Cuando un adolescente de la misma edad ve que el el amigo no lo está haciendo bien, es porque realmente algo está fallando, algo va mal, o eso creo yo al menos.
La experiencia de ser madre puede pasar de un sueño a una pesadilla en un abrir y cerrar de ojos, es algo que nos hace crecer porque desde ese momento en que lo llevas dentro ya tienes una responsabilidad para toda la vida, pero tampoco podemos permitir que esa misma responsabilidad nos la quite.
Es muy complicado y difícil, a veces lo hacemos bien pero otras nos cuesta demasiado el llegar a hacerlo.
Esta semana que tanto hemos hablado de estar irritable, parece que hasta el mar lo esté.
Esta mañana (no las tenía todas conmigo por el clima) me vine a pasear un ratito, a intentar ver el amanecer y, como siempre, aprovechar para despejarme un poco y recargar pilas.
En cuanto llegué me di cuenta que el mar estaba embravecido, durante todo el paseo las olas rompían furiosas, y ahora aquí en mi rincón, golpean fuerte contra las rocas.
El día está nublado, con alguna gota que quiere caer y un aire desagradable, tanto es así que hoy a malas penas me he cruzado con tres personas, una mujer paseando como yo,otra paseando al perro y un hombre corriendo, la playa está desierta, cosa rara porque todos los domingos (a pesar de que vengo temprano) me encuentro mucha gente de paseo, preparándose para nadar, con los perros, pescadores…
Es como que los días así no gustan, como que no te atreves a disfrutar de las cosas que se hacen habitualmente, está claro que nadar o pescar no, pero el resto ¿porqué no?
Eso me ha hecho pensar si cuando nosotros estamos así, irritables, la gente también se da cuenta y se aparta de nuestro lado, a quién le apetece estar con alguien que no para de protestar ¿verdad?
Pues creo que a a quienes te quieren y te entienden. Muchas veces lo he dicho, que mi gente es aquellos que me aguantan cuando no lo hago ni yo.
Así que al igual que se visita el mar un día triste, nublado, frío y cuando está embravecido, así deberíamos hacer nosotros cuando alguien está irritable, acercarnos y darle un abrazo, porque no siempre son días buenos.
Ahora toca disfrutar del domingo, porque aunque el día está triste yo hoy me levanté con ganas de comerme el mundo (a ver lo que dura). Disfrutarlo vosotros también, con un poco de suerte con mejor tiempo que aquí.