
Creo que la respuesta hoy la tengo bastante clara, este último año y todo lo vivido en él.
Cuando llegas de un año que estás deseando que acabe (como pasaba con el 2024) el siguiente año lo afrontas con energía y con ganas de que sea mucho mejor, o al menos un poco, pero no… el destino, la vida, o lo que quiera que sea, tiene otros planes, quizás ver hasta donde llegas, quizás comprobar o sacar esa fortaleza que tú ni sabes que está ahí.
Y así comenzó mi 2025, luchando y esforzándome por salvar algo y cuando crees que esto lo vas a superar te llega otro palo, no sé si para comprobar hasta que punto esa unión era fuerte o para ver si tú eres fuerte y puedes con todo, con situaciones que nunca hubieras esperado ni creías que algún día tuvieras que enfrentarte a ellas, pero llegan, ahí estaban…
Empiezas pensando en que no vas a poder con todo, que la situación podrá contigo, algunos días sin querer siquiera levantarte de la cama, otros en que el peso te hunde, haces lo que nunca antes habías hecho «pedir ayuda» y te das cuenta de que sí, que en ocasiones hay que hacerlo porque no queda otra y termina haciéndonos mucho bien.
Y después de meses te reconoces más fuerte de lo que nunca hubieras pensado, vas viendo como poco a poco tienes más fuerza y afrontas de otra forma la situación, aunque todavía temas caerte pero aprendes a pisar con paso firme.
Claro está que esa fortaleza sale fuera porque te han ayudado a que así sea y entre otros, esas personas que te sujetaron, que te abrazaron y que te animaron con su fuerza y su cariño a que tú sacaras la tuya.
Así que ese momento ha sido este último año, y sigue siéndolo porque la «batalla» aún no ha terminado y llegarán días en que crea haber perdido esa fuerza pero solo tendré que buscarla porque siempre está, aunque en ocasiones nos creamos débiles (o nos crean…)
B.D.E.B.
